Desde mi sillón de orejas

El Correo de las Indias

Grupo Cooperativo de las Indias

Juan Urrutia

Juan Urrutia 2170 ~ 24 de noviembre de 2014 ~ 0

Inflación y Eurobonos una vez más

globosMe permito comenzar recordando que la Crónica de una Crisis que termina más o menos a finales del año 2013 ya contenía la receta semikeynesiana de Inflación y Eurobonos. Desde el principio parecía lo obvio por lo que «Hacia un Nuevo Relato» se inició aquí como una serie de más de ochenta posts tratando de focalizar la forma nueva de pensar y no únicamente en macroeconomía. La idea era solo semi- keynesiana pues no consistía solo en gasto público financiado por deuda y bajadas de tipos de interés en caso de que la trampa de liquidez no las esterilizara, sino que ponía el énfasis en generar inflación para hacer más llevadero el proceso de endeudamiento, es decir en una combinación inteligente de política monetaria y de política fiscal.

Tal como explican con gran claridad Peter Temin y David Vines este tipo de solución hoy ha de tener en cuenta lo que hoy ya sabemos sobre la equivalencia ricardiana y el tamaño de los multiplicadores del gasto para calibrar bien el tamaño de gasto adecuado pero, por lo demás, la receta es la de siempre. Así se aplicó en los EE.UU. desde el principio de esta Gran Recesión todavía bajo la presidencia de Bush con el apoyo decidido de su Secretario de Estado Paulson. Pero parecía que no hacía falta o que la receta no era adecuada.

La cosa pareció que se solucionaba hacia el 2010, pero los problemas financieros de todo el mundo estaban ahí latentes y la actividad volvió a ralentizarse para reactivarse de nuevo hasta hace poco cuando hemos topado con el problema de Europa, que no se atrevió a seguir la receta de siempre aunque no por antigua sino a fin de aplicar la cataplasma todavía más antigua de aguantar el chaparrón con austeridad, es decir, envolviéndose entre las mantas de la cama no nos fuera a pasar como a los japoneses que solo se libraron del shock del enorme peso de la deuda porque casi toda la deuda era interna y porque los japoneses son seres humanos muy civilizados capaces de acomodarse a largos periodos de languidez.

Tuvo que venir Draghi y enfrentarse con la rigidez europea y las crisis financieras, como la resaca de la griega, mediante una finta que amenazaba con saltarse informalmente su mandato mediante una frase mágica («todo lo que sea necesario») para ir acercándose hacia la receta de siempre y que seguía funcionando. Pero tuvo que hacerlo poquito a poco y con la vigilancia continua de Alemania y su Banco Central. Han sido necesarios casi dos años, pero a pesar de esta oposición parece que ya no caben dudas de que hay que generar inflación mediante la compra condicionada de ciertos tipos de deuda para que, finalmente, y a través del G-20, hasta Alemania acepte la intervención del BCI para construir infraestructuras, una aceptación frente a la cual alguien como Joaquín Estefanía se muestra un tanto escéptico en su ya diaria columna de El País correspondiente al reciente día 16.

Por fin hemos llegado a la receta por la que yo abogaba: Inflación y Eurobonos. Pero hoy cabe preguntarse: ¿Incluso con esta enorme deuda que Europa ha acumulado por no actuar antes? El optimismo me lleva a pensar que se puede inflar la economía mediante una especie de QE, versión open markets operations, siempre que sepamos construir un bono especial y ponderado de acuerdo con el peso en Europa de sus componentes. Por fin encuentro, no imagino yo, y más tarde de lo deseado, la clave para que funcione algo así como los eurobonos. Se halla en un articulito obligatorio de dos mentes claras, las de L. Garicano y L.Reichlin, sobre como crear un «bono europeo» que premia el funcionamiento del QE que nos saque del peligro de Devaluación en Europa. La idea de un bono ponderado es tan sencilla que uno se pregunta cómo no se le había ocurrido a alguien.

Juan Urrutia

Juan Urrutia 2170 ~ 16 de noviembre de 2014 ~ 0

Enrique, Jon y Johann W.

GoetheQue Johann W. Goethe es un escritor vasco es algo que ya sabemos al menos desde hace años según nos cuenta Juan José Miralles, físico del departamento de Física Aplicada de la Universidad de Castilla La Mancha, en un post inquietante al que yo enlazaba años ha porque hacía referencia a un amigo muy querido y que pueden leer aquí. Esta certeza, continúo yo tongue in cheek, se refuerza por si fuera necesario con su parecido conmigo tal como resalté aquí con ocasión de mi visita a la Neue Pinakoteke de Munich el verano pasado.

Si se toman el trabajo de rastrear las señales en la arena del post enlazado dentro del blog inquietante al que me refiero encontrarán una especie de primer esbozo de lo que luego sería un ejemplo de teoría conspiratoria referida a los acontecimientos del 11M. Tal como explica Jon Juaristi en el prólogo del libro de Rosa María Rodríguez Magda, mi amigo Enrique, compañero de despacho de Jon en la UPV sería, de acuerdo con la autora del libro, no solo un enrabietado antiespañolista sino también un converso al Islam a través de las enseñanzas de Ian Dallas supuestamente recibidas en la Universidad de Colorado en el campus de Boulder a donde llegamos tanto Enrique como yo (¡ya casado) al final de los años sesenta.

El profesor de física aplicada Miralles interesado en redes y sistemas complejos que abocan al caos ve aquí un hilo del que tirar a fin de documentar las posible conexiones entre ETA y el Islamismo que, coordinados en red, podrían estar socavando la civilización occidental a través del terrorismo que lleva no solo al 11M sino que también llevó tres años antes al 11S. Una de las posibles pruebas estaba en el homenaje que se le hizo a Jünger en la UPV a raíz de la concesión del doctorado Honoris Causa. Esta teoría conspiratoria aplicada al 11M dejó paso a otras menos ad-hoc pero tan iluminadas como esta. Ya para siempre tanto Enrique como yo (en mucha menor medida) seremos sospechosos de conspiradores pero lo que quiero destacar es que nadie podrá decir que somos nacionalistas identitarios pues, aun sabiendo que el origen de todo somos nosotros los vascos, admitimos el entramado con gente que aparece en la historia mucho más tarde como serían los discípulos de Mahoma y, en mi caso y para incrementar la complejidad del trabajo de Miralles, tuve en el Vicerrectorado de Investigación de la UPV un ayudante judío israelí a pesar del nazi que llevo dentro.

Para colaborar en lo posible en esta búsqueda de tramas ocultas les cuento que no solo Goethe era vasco o que Jünger fue homenajeado en la UPV (campus de Lejona) sino que los alemanes que acuden al mismo supermercado que yo aquí en Madrid en busca de arenques visten exactamente como un bilbaíno de mi época con gabardina y boina (o similar) más paraguas.

Estos recuerdos me llegan de golpe en una entrada de otoño en que Madrid no brilla como suele y en la que me desplazo con todos los adminículos que me identifican como un vasco bilbaíno sospechoso de enredarme con islamistas, judíos e incluso nazis para cambiar el mundo a fin de que se reconozca de una vez por todas el liderazgo natural de nosotros los vascos. Pero sin Enrique, y con Jon ganando premios Euskadi de escritura en castellano, me encuentro solo y me abandono a una de mis nostalgias favoritas consistente en canciones folklóricas alemanas. Escuchen:

Verlassen, verlassen
verlassen bin ich
wie ein Stein auf der Straße
so verlassen bin ich
Keinen Vater, keine Mutter
kein Feinsliebchen hab ich
jetzt seh ich recht deutlich
wie verlassen bin ich

Jetzt geh ich zum Friedhof
zum Friedhof hinaus
dort knie ich mich nieder
und weine mich aus

Ach Liebchen ach Liebchen
was hab ich dir getan
du gehst an mir vorüber
und schaust mich nicht an

Sí, me encuentro abandonado como un adoquín sin que nadie me conozca.

Juan Urrutia

Juan Urrutia 2170 ~ 12 de noviembre de 2014 ~ 0

Explotación vs. Exploración

Arrow y el Diversity PrizeLes contaba ayer mis dudas sobre mi próximo viaje, pero no he narrado bien el viaje anterior. Salí el pasado miércoles 4 y he vuelto el lunes 10. Muchos días para un señor mayor de Bilbao e infartao; pero sigo pasándolo bien por ahí con los ojos abiertos. Y bien abiertos los he tenido así como los oídos para mirar alrededor del ITER y la nueva Marsella (después de un año como capital cultural de Europa del 2013) y para escuchar algunas intervenciones del congreso de ASSET (fundada hace 35 años). Sin olvidar claro está la jornada del 9-N en Barcelona. En un momento u otro hablaré de todas estas cosas pero hoy toca el meeting de ASSET.

Más arriba, en el enlace correspondiente, han podido ustedes echar un vistazo a parte del programa pero aquí y aquí pueden ver el programa completo. Por mi parte hace ya cinco años que, después de años haciéndolo como académico, acudo a estos encuentros anuales porque la Fundación Urrutia Elejalde entrega cada año el Premio a la Diversidad y financia la sesión plenaria organizada por el ganador del año anterior, una sesión que debería mostrar esa diversidad en su investigación por la que ganó el premio. Le tocaba a Paul Seabright organizar la de este año y lo hizo con el nombre genérico de The Evolution of Economic Behavior muy apropiado para cubrir el esfuerzo de los cuatro autores elegidos reflejado en cuatro trabajos conjuntos cuyos otros autores pueden encontrarse en el programa general.

Jorgen Weibull disertó sobre Evolutionary Stable Strategies, Preferences and Moral Values. En segundo lugar Mark Schaffer y el propio Paul presentaron su trabajo Altruism and Exogamy. Luego llegó Alan Kirman, el primer ganador de este Diversity Prize que, como siempre, tuvo la habilidad de sorprendernos hablando sobre How did Men Learn to Rotate Crops y finalizó la sesión un trabajo de Rajiv Sethi sobre Perspectives, Opinions and Information Flows. Como podrán observar cuatro intervenciones nada convencionales. Doy fe de que da gusto escuchar a personas de gran habilidad técnica pero que se plantean problemas raros.

Por otro lado también da gusto escuchar a otros Key Note speakers disertando sobre la crucial y todavía mal comprendida importancia del sistema financiero para la comprensión del comportamiento macro de un sistema económico así como para su regulación correcta. Cada uno a su manera J.Ch. Rocher, F. Allen y M. Boldrin se explayaron de una manera que hizo renacer mi fe en mis viejas ideas sobre la necesidad de entender el desequilibrio para comprender cabalmente el dinero y todo el sistema financiero.

Tampoco me perdí alguna de las intervenciones en las sesiones paralelas, pero ahora solo quiero destacar dos trabajos en curso y con coautor de dos amigos «bilbaínos» como son David P. Castrillo y Salvador Barberá (uno de los fundadores de ASSET) con la curiosidad de que en sesiones distintas los dos se preocupaban de problemas de manipulabilidad o su imposibilidad un asunto que, bien conocido en general, cada vez se estudia más profundamente en contextos más variados.

Me gustaría terminar este post, dejando para más adelante otras aventuras del viaje, con una expresión de Alan Kirman que en su exposición titulaba una de sus diapositivas como Explotación o Exploración. Se refería naturalmente y dentro del contexto de su trabajo sobre rotación de sembrados a la no rotación explotando siempre el mismo sembrado o a la exploración de otras posibilidades rotatorias que resultan ser, especialmente en un cierto orden, más productivas. Pero yo leí la frase con otra clave en la cabeza: la investigación en general, y en Economía en particular, puede consistir en explotar las vías ya abiertas o en abrir otras nuevas. Premiar la valentía de llevar a cabo estas últimas es lo que el Diversity Prize pretende hacer.

Sobre otras experiencias vividas en esta corta excursión escribiré otro post más adelante, pero para terminar este les comunico mi alegría porque el Premio de este año otorgado a Joan María Esteban haya encontrado su sitio en las redes de Ken Arrow.

Juan Urrutia

Juan Urrutia 2170 ~ 4 de noviembre de 2014 ~ 3

Cambio de astróloga

zodiacoYa se sabe que me gusta la astrología y que incluso la defiendo frente al cientifismo, tal como se puede observar aquí y aquí. Hasta ahora me he dejado guiar por Karin Silveyra en el ABC, pero a partir de ahora, asombrado por sus predicciones, me he cambiado a Susan Miller, a la que descubrí en el suplemento de moda del País del último sábado. Justo cuando mañana salgo para Aix en Provence para la reunión de ASSET, Susan me anuncia como a cualquier otro piscis que:

Estará muy ocupado a lo largo de toda la semana, pues estará a punto de entregar un informe, dar un discurso o formar parte de una mesa redonda.

Es efectivamente asombroso pues el próximo jueves no tendré más remedio que hacer un pequeño discurso en esa reunión de economistas con ocasión de la entrega del premio a la diversidad en la investigación otorgado por la Fundación Urrutia Elejalde. Y ciertamente esta astróloga parece saber que ese discurso no será aquí sino que será fuera de la ciudad en la que vivo:

También existe la posibilidad de que realice un viaje rápido,

justo el que tengo programado para ir a Aix.

Y para terminar me asesora en la dirección a tomar en el futuro ahora que estoy más que jubilado y que se podría decir que trabajo por cuenta propia:

Si trabaja por cuenta propia… este sería el momento ideal para lanzar una campaña de publicidad o de rediseñar su propio logo,

cosa que ya he hecho pues, como se habrán fijado, ahora aparezco en caricatura sentado en mi sillón de orejas

Y termina Susan dándome ánimos:

¡Se pueden lograr muchas cosas!

Amen

Juan Urrutia

Juan Urrutia 2170 ~ 3 de noviembre de 2014 ~ 1

Dos reflexiones II: La rémora de la Macroeconomía

great moderationLes anuncié en un pequeño micropost que la reunión en la Fundacion Areces para rememorar la obra de Jean Tirole me sugirió dos reflexiones. La primera apareció hace dos días y se refería a la temática suya por excelencia, la Organización Industrial, exponiendo tangencialmente cómo ésta surge del desarrollo natural del modelo básico de la micro y terminaba rumiando la necesidad de saber cómo entender y modelar el posible funcionamiento de las instituciones regulatorias después de haber pensado sobre la posible privatización de la ciencia básica.

Y es esta característica, consistente en el desarrollo de un modelo básico, la que me lleva al segundo tema que me fue sugerido ese día, un tema un tanto metodológico, como ya avisé, y que tiene que ver con las diferencias entre la micro y la macro y sobre cómo el progreso es más difícil en esta última. En la micro, en efecto, el modelo básico de determinación de precios es tal que la estructura de mercados es completa y solo en ese caso límite la correspondiente asignación es un óptimo de primer orden. Cualquier fallo de mercado puede entenderse como una falta de algún mercado de forma que se necesita la regulación de una autoridad, sea para sustituir esa ausencia o para acercarnos a un cierto óptimo de segundo orden. Así se va desarrollando la rama denominada Organización Industrial en la que tanto ha brillado Tirole.

Lo interesante de la existencia de un modelo básico es que con él no es tan difícil entenderse entre unos y otros agentes, unos más teóricos y otros más aplicados, cuando se habla de algún problema real cuya comprensión mutua es necesaria para encontrarle solución. Esto es precisamente lo que falta en la Macroeconomía. Si tomamos como modelo básico ese modelo con expectativas racionales que recibe el nombre de Dynamic Stochastic general Equlibrium (DSGE) model resulta que, en primer lugar, la multiplicidad de equilibrios es la regla, debido, diría yo, precisamente a la racionalidad de las expectativas. En segundo lugar, no hay manera de ir corrigiendo el modelo para adaptarlo a las cosas que le faltan o que le sobran para que pueda responder a las preguntas relevantes en cada momento.

Ambas dificultades están relacionadas. En el origen del modelo singularizado más arriba está justamente el modelo de Equilibrio General Micreconómico debido a la exigencia de unificación que nadie sabe de dónde viene como no sea del monoteísmo. Pero sea como sea el origen de esa exigencia o venga de donde venga, parece que debemos tratar de unificar ambas ramas. Pero si existen todos los mercados no hace falta dinero, y sin dinero un modelo macro no parece muy útil para responder preguntas de Política Económica. Y si no existen todos los mercados tenemos que saber cómo modelar los mercados existentes ya que, a pesar de que no se suela tener en cuenta, el dinero sirve justamente para que no todos los mercados tengan que estar en equilibrio permanentemente.

Pero si no lo están, ¿cómo pensamos? Aunque la deriva general de la profesión llevó al abandono de lo que se llamó en su día la Economía del Desequilibrio, resulta que muchas de las actitudes ante los problemas de hoy se describen de tal forma que parecería que se echa de menos aquellos intentos de los años sesenta. Piénsese, por ejemplo, cómo Olivier Blanchard, al hablar de los «rincones oscuros» de la evolución de la economía globalizada nos recuerda, quizá sin quererlo, a aquel «pasillo neoclásico» de Leijonhufvud tan atractivo como concepto y que fue abandonado por mera desidia, tal como pretendí explicar en el 2013 en el número 100 de Cuadernos de Economía en un trabajo que, en una versión no del todo final, puede leerse aquí.

Esto es la rémora de la Macroeconomía, que carecemos de un modelo básico y central que pueda seguir siendo guía cuando queremos plantearnos problemas serios y relevantes. Pensemos hoy en el problema del endeudamiento, ese lío que por una u otra razón parece estar en el centro de los problemas de Europa, su desempleo, falta de crecimiento y peligro de deflación. Nos ponen al tanto de la estructura del endeudamiento global, lo clasifican en interno y externo, púbico y privado y este último en el de personas y el de empresas, sean éstas financieras o no. No hay ninguna duda que su sostenibilidad, y por lo tanto las expectativas de una economía dada o de la economía global, depende hoy de las ratios correspondientes entre esos conceptos y entre estos y la riqueza correspondiente del endeudado o de su renta o de su PIB si se trata de una economía nacional y, desde luego, del crecimiento. Aquí por ejemplo tenemos toda esa información y evidencia pasada sobre las crisis y la falta de crecimiento posteriores a una crisis financiera. Parece que en el centro de este problema está la Política Monetaria con sus tipos de interés nominales y/o reales y la tasa de inflación, aunque nunca sin tener en cuenta la Política Fiscal. Un poco a la buen tuntún se nos dice que parece ser que nosotros no saldremos de esta situación precaria, en el sentido de volver a las magnitudes anteriores a esta gran recesión, hasta dentro de unos 15 años.

Sin embargo no hay manera de sentirse obligado a creer nada de esto pues estas variables, más todas las relacionadas con la psicología de los individuos, la sociología de los grupos o la política de las instituciones, no forman parte de ningún modelo concreto y no sabemos cómo juegan por muchos datos que tengamos. El período precrisis de la «gran moderación» es cosa del pasado, la macroeconomía vigente no sabe usar las variantes del modelo básico y no parece dispuesta a cambiar el rumbo y utilizar modelos complejos para lidiar con estos problemas. Esto, la incapacidad y la pereza juntas, conforman la verdadera rémora de la macroeconomía.

Juan Urrutia

Juan Urrutia 2170 ~ 1 de noviembre de 2014 ~ 3

Dos reflexiones. I: ¿Privatización de la ciencia básica?

SolarLa primera de estas reflexiones sugeridas por la presentación de la obra de Tirole tal como indicaba aquí, está relacionada con un working paper que escribí hace muchos años y que posteriormente utilicé en El Capitalismo que Viene, cap. 4. Estimulado en aquel entonces por el caso de Celera y Craig Venter y justo en una época en la que me interesé por las patentes y otras formas de propiedad intelectual, traté de entender por qué la ciencia básica, un bien que por sus características no podría ser producido óptimamente por la iniciativa privada ni distribuido adecuadamente por los mercados, al menos en principio, podría bajo ciertas condiciones ser objeto de propiedad privada y cómo esa propiedad, como ejemplo de la autoridad que, como mencionaba Garitano, coexiste con el funcionamiento de los mercados, podría llevar a un óptimo social en contra de lo esperado.

Lo que podríamos esperar y temer es que el científico se deje llevar por los incentivos económicos sin que el ethos científico sirva de contrapeso. Si esto fuera así, es muy posible, parecería, que el sistema de Ciencia Abierta podría acabar clausurándose, con el correspondiente daño social, mediante la apropiación de los resultados por el científico que, como Venter intentó, podría convertirse en un empresario detentando la propiedad privada de la empresa científica.

A pesar de este razonamiento, cabe intentar un contraargumento. Aunque no dispongamos de una teoría económica seria de la propiedad, me parecía que entendiendo la empresa científica como un haz de contratos, necesariamente incompletos, entre la administración o el Estado (que construye la instalación) y el Científico (que la explota) podríamos dar pasos hacia la justificación de que los derechos residuales no especificados en un contrato incompleto, es decir la autoridad y, en definitiva, la propiedad, pudieran recaer en el Científico.

Trabajemos sobre un ejemplo específico. Pensemos en que el Estado y el Científico especulan sobre la posibilidad de colaborar en la generación de neutrones mediante la construcción de una gran instalación científica. La administración no está interesada por el resultado científico a obtener en sí mismo, mientras que el científico sí que lo está. Como había explicado Hart, en un trabajo sobre la naturaleza de la empresa, si el bien a producir es un bien privado la propiedad debe recaer, en nuestro ejemplo, en el Estado. Ahora bien, si el bien a producir es un bien con características de bien público, como la investigación básica, entonces Besley y Ghatak muestran que la propiedad debe recaer sobre el Científico y, a poder ser, sobre ese Científico que más aprecia los resultados científicos básicos para cuya obtención el Estado y el Científico se proponen colaborar. En este caso, en efecto, el Estado sabe que dadas las preferencias del Científico, en caso de desavenencias el propietario decidirá continuar la construcción y la explotación y, por lo tanto, no tiene miedo a quedarse con una instalación inservible, por lo que estaría interesado en financiar la gran instalación.

La explicación cuidadosa de este resultado se encuentra en el working paper citado, pero ahora no se trata de ser exhaustivo sino de mostrar cómo la microeconomía aplicada, y no otra cosa son los trabajos citados de Hart o de Besley y Ghatak así como los de Tirole en este campo del diseño de incentivos a través del diseño de instituciones, puede ser bien útil para encontrar soluciones teóricas a problemas prácticos de regulación sin tener que confiar siempre y ciegamente en el funcionamiento de los mercados.

Juan Urrutia

Juan Urrutia 2170 ~ 26 de octubre de 2014 ~ 0

Una vieja fotografía: La Fille du Regiment y Los Justos

detonadorLlevo dos miniposts (este y este) mostrando mi falta de inspiración y en el primero de ellos reconocía mi triste esperanza de que la representación de La Fille du Regiment en el Teatro Real de Madrid me inspirara un poco. Pues así ha sido, pero de manera indirecta, al remitirme extrañamente a Los Justos de Camus que, adaptada desde el inicio del bolchevismo anterior a la revolución del 17 a los tiempos de ETA hace unos quince o veinte años, contemplé hace más de una semana en el Las Naves del Español en el Matadero en Madrid. En ambas obras hay alguien que, con tono distinto en uno y otro caso, pone en juego las facetas aparentemente contradictorias de ese entusiasmo que echo en falta cada vez más a menudo. Es ese aspecto aparentemente contradictorio del entusiasmo lo que quiero explorar en este post.

Quizá la mejor manera de comenzar la exploración sea el examen de un recuerdo específico. Me veo en una antigua foto en la que yo aparezco disertando como una especie de falangista exaltado en el comedor de casa de mis padres en Bilbao. Creo que estaba chillando impertinentemente, con la osadía de la juventud, sobre la vacuidad de una vida en la que ésta no se pone en juego. Me fijo en la foto. La supongo sacada por mi hermana y alrededor de la mesa recuerdo al menos a mi madre, las manos de mi padre, la «tía» Isabel, hermana del Padre Arrupe, con el que mi madre insinuaba que algo tuvo que ver cuando, ambos libres, paseaban por la Gran Vía bilbaína y, creo recordar, un primo que por aquel entonces estaba viviendo en esa casa de mis padres en su primer trabajo después de licenciarse en física en Madrid y de haber tenido una infancia nómada dada la necesidad que su padre tuvo de exilarse después de la guerra civil. Demasiadas aventuras a mi alrededor como para que yo me sintiera cómodo con esa mi vida burguesa que solo ponía en juego su vida, es un decir, provocando a los grises. Mi memoria me dice que yo estaba tratando de decir con cierto tono provocador que, ya en tercero o cuarto de carrera, me angustiaba por la vida burguesa que me iba a tocar vivir cuando en realidad estamos hechos para jugárnosla en aras de algún objetivo liberador que la dotara de cierto heroísmo y que evitara el aburrimiento y la monotonía de una vida de clase media.

¿Qué hacer con un entusiasmo así? Descartado el sacerdocio, que no me parecía, ni me parece, nada excitante, ni siquiera cuando va orientado a las misiones, me quedaban dos opciones para hacer algo con la sobreabundancia de entusiasmo que amenazaba con hacerme vomitar las propias entrañas. O bien El Amor (heroico) o bien el amor (doméstico), dos formas de vida que en mayor o menor proporción también pueden ir juntas. De hecho, de la tensión entre una y otra sale la obra de arte en la que una vida puede consistir… a veces.

Hace dos semanas, como decía, acudí a la representación de Los Justos de Camus trasplantada a la situación vasca de una época de ETA en la que las bombas contra vehículos eran moneda corriente. Más allá de la bonita puesta en escena en la que todos los personajes permanecen atados a un único centro y de los no tan bonitos y, desde luego, innecesarios añadidos para identificar el País Vasco, lo que Camus quiere poner en juego es la tensión vital entre la llamada exaltada del heroísmo dirigido a la liberación frente al opresor, algo épico, y el sereno deseo de no herir a seres inocentes que se asocian a las personas individualizadas y amadas, algo lírico. Apretar o no el detonador de una bomba al paso del enemigo de tu pueblo puede llegar a constituir una tensión vital entre dos pulsiones que marque una vida y lleve a tu definitiva individuación como ser único, como individuo auténtico y no abandonado a las convenciones sociales de tu entorno.

Hace tres días la puesta en escena de la obra de Donizetti, una especie de ópera cómica en la que, más allá de ligereza de una música simpática y llena de espíritu de desfile militar, me hizo pensar en el mismo problema de la tensión entre el Amor y el amor en una versión light pero así mismo esclarecedora. La “hija” de un regimiento napoleónico que comparte con todos sus miembros el amor que se da entre padre e hija, el compañerismo de la cantinera, ambos amores líricos, y un cierto Amor épico o entusiasmo patriótico por la muy heroica conquista napoleónica, resulta ser una tirolesa de noble ascendencia que está dispuesta a abandonar todo esto por el amor lírico por un tirolés aparentemente vacío de cualquier fidelidad patriótica. La tensión vital es la misma que en el caso de Los Justos, pero aquí parece triunfar el amor poco heroico entre un hombre y una mujer que nada tienen de individuos auténticos.

¿Qué predicaba yo en aquella cena que aparece en la foto correspondiente a mi juventud temprana? Me temo que entonces me encontraba mucho más cerca de esa persona a la que Camus no deja apretar el botón del detonador que del simple campesino tirolés que acaba cantando a la mayor gloria de Francia. Y, desde entonces hasta esta recientemente adquirida ancianidad ¿qué ha pasado conmigo? ¿Apretaría hoy un cierto botón, hablando en términos metafóricos, o me dejaría llevar por la sensiblería del amor? Como no sé responder a este interrogante no tengo más remedio que no entregarme y seguir luchando para llegar a ser alguien más allá de una partícula elemental prescindible. La sequedad de la que me quejaba en los dos miniposts con los que he empezado este no va a ser superada con el lamento, sino solamente con el mantenimiento de la tensión entre la individualidad y la especie sin rendirse a la una o la otra.

Juan Urrutia

Juan Urrutia2170 ~ 27 de noviembre de 2014 ~ 0

Señales malas

Malas SeñalesHe pasado unos días retirado bajo el poder de los antibióticos y solo me he enterado de lo que pasa en la calle a través de la televisión o internet cada vez más alejados ambos de las señales que uno capta cuando va y viene del trabajo. Seguramente me picó un bicho en el oído y probablemente fue en el tren. Renfe no es lo que era hasta antes de ayer, el tren estaba sucio, se olvidaron de ofrecerme auriculares y la puerta del servicio no cerraba bien. Unas señales no muy alentadoras respecto a la situación económica por mucho que los medios nos quieran hacer creer que vamos mejor.

Tumbado en mi chaise longue he vuelto a oír al chatarrero original ofrecer sus servicios. Servicios dirigidos hacia los hogares que ya no pueden sostenerse y tienen que vender algo viejo que sea de hierro. Y simultáneamente he notado la desaparición del tapicero que un día también voceó ofreciendo este otro tipo de servicio que parecería más a tono con una recuperación que da alas a la imaginación aplicada a la redecoración de una casa que estaba pidiéndolo a gritos después de unos cuantos años de austeridad. Pero cuando ya he vuelto a salir, más o menos recuperado creo haber notado otras malas señales.

Son malas tanto porque no se trata de señales técnicamente correctas como porque no creo que anuncien nada bueno. No solo he detectado una mayor mendicidad contradiciendo así los signos de recuperación que nos proporcionan las estadísticas macro voceadas por los medios, sino también un incremento notable de la mendicidad vergonzante. Señoras bien ataviadas con abrigos de hace unos años pero que todavía hacen su papel y que se acercan a uno con cortesía y musitan que les ayudes-que tengas piedad. Sigo preparado para mi rumanita a la que todas las mañanas le doy algo aunque sospeche que es parte de una mafia, pero no lo estoy para estas señoras arregladas que dirías acaban de salir de la peluquería. Es como si fueran las últimas víctimas de una contienda bélica y generan la misma especial tristeza por haber recibido la última bala del último disparo antes del armisticio.

Juan Urrutia2170 ~ 18 de noviembre de 2014 ~ 0

Dos gemelos

ibarra y petitboEl otoño y la edad son dos factores que, juntos, producen una cierta tristeza y, en mi caso, una merma de mis facultades mentales. Hoy no quiero insistir en mis lloros de viejo, sino hacerles ver que no he perdido todas mis facultades. Hay una que continúa tan viva como siempre. Me refiero a esa capacidad fisiognómica mía que acentúa cada vez más su poder de, no solo reconocer parecidos físicos, y sobre todo faciales, sino de revelar otras afinidades. Fijémonos primero en Amadeo Petitbo y a continuación en Juan Carlos Rodriguez Ibarra. Aproximadamente de la misma edad ambos han sido profesores de universidad a un nivel u otro y mientras el segundo ejercía de político de primera fila el otro pasó por el Tribunal de defensa de la Competencia para recalar luego en el mundo de las Fundaciones. Sus facciones, especialmente la barbilla muestra en ambos determinación y sentido de la realidad.

Juan Urrutia2170 ~ 11 de noviembre de 2014 ~ 1

Esta semana

abside burgalésFui a Barcelona y a Marsella siguiendo lo que Susan Miller me predijo. Resulta que vuelvo de este viajecito (del que ya les contaré) y no puedo evitar volver a consultar a mi nueva astróloga para ver lo que los astros me tienen preparado. Es en efecto cierto que estoy pensando en hacer una nueva escapada, esta vez a Bilbao, y me topo con que ella me aconseja que:

… realice un itinerario que además de educativo también sea inspirador.

No se cómo podría variar el itinerario habitual de ida y vuelta entre Madrid y Bilbao, pero supongo que ahí está justamente el reto. Quizá debería no parar en Landa sino entrar en Burgos y recogerme un ratito en la catedral. En caso de que esta visita no pueda ser llevada a cabo, Susan me dice que tendré que ocupar mi tiempo

…con revistas y libros que le hagan viajar mentalmente,

lo que me lleva a preguntarme a donde querría viajar realmente y me contesto que creo que a Uruguay.

Pero me siento inquieto porque no se trataría de un viaje sustitutivo en todos los sentidos ya que mi nueva astróloga termina diciendo que:

… debe asegurarse de que su lista de lectura esté llena de publicaciones que son aceptables académicamente

Pero ¿es esto lo que realmente deseo? Creo que, antes de decidir cómo enfoco esta semana, no me queda otra que concentrarme y reflexionar sesudamente sobre mi viaje recién terminado y de ahí sacar consecuencias académicas.

Juan Urrutia2170 ~ 31 de octubre de 2014 ~ 3

Dos reflexiones: Introducción

industrialorgtiroleHace unos días la Fundación Areces organizó una sesión sobre el reciente premio Nobel Jean Tirole, cuya obra fue glosada por David Pérez Castrillo, Gerard Llobet y Luis Garicano. Los dos primeros nos presentaron unas transparencias que dejaban entender muy pronto que Tirole había trabajado, y muy duro, durante cuarenta años, en el área de Organización Industrial y en todas sus subáreas, así como en todos los instrumentos exigidos para su desarrollo riguroso. Su libro, en efecto, continúa siendo, después de hace más de veinte años, una referencia en el área. Faltaba que alguien indicara que también había trabajado en macro y en finanzas; pero Luis Garicano optó por obviar ese área en sí y, prescindiendo de transparencias, disertar sobre la necesidad de entender la simultaneidad, en el estudio del problema básico de la Ciencia Económica, del funcionamiento de los mercados y el de la autoridad, manifestada esta última en instituciones cuya regulación eventual debe ser estudiada siguiendo los pasos del flamante Premio Nobel. Esta última intervención, quizá por su sorprendente formato, me llamó la atención por su generalidad y me sugirió un par de reflexiones que pienso desarrollar un poco en próximos posts. En el primero trataré de resumir un antiguo argumento que desarrollé en un working paper ya antiguo sobre las condiciones bajo las cuales puede ser hasta conveniente la propiedad privada de una empresa de ciencia básica. En el segundo, de carácter más metodológico, indagaré algunas de las razones por las cuales es más difícil el progreso en Macro que en Micro.

Juan Urrutia2170 ~ 24 de octubre de 2014 ~ 3

Las ramas viejas y altas

ramassecasaltasEn el último minipost les decía que me sentía seco como la rama de un árbol muerto, sin ideas nuevas y harto de repetir las mismas todo el tiempo. Hoy confirmo la impresión de falta de ideas nuevas y de la continua repetición de las viejas. En mis entrenamientos que practico tres veces por semana, he aprendido que es necesario desconectar unos músculos de otros a pesar de que esa conexión podría venir bien cuando se trata de hacer un esfuerzo especialmente grande. El ejemplo más ridículo de esa conexión es la utilización de los hombros para estirar bien los gemelos. Ejemplo de conexión ridícula, en efecto, pero también de su utilidad, pues a menudo no hay forma de mantener la pierna correspondiente lo suficientemente lejos como para que de verdad se estire el gemelo sin, al tiempo, apoyar los brazos en alguna superficie y cargar los hombros. El resultado de esa ayuda entre partes del cuerpo es que el gemelo no se estira todo lo que podría. Es naturalmente este entrenamiento que practico hace años el que ha hecho de mi un confederalista político: que cada miembro de ese cuerpo que llamamos confederación se las arregle como pueda sabiendo que no es lo adecuado con el espíritu del arreglo pedir demasiada ayuda y que solo se debe contar con un centro aparentemente de sobra y, sin embargo, crucial. Como los abdominales. Pero esto ya lo había dicho aquí, por lo que siento que estoy más seco de lo que pensaba y que no me extrañaría que tuviera que acudir a ese tipo de podador que corta ramas altas amenazadoras mediante una especie de palo rematado por un tijera que se abre y se cierra con ayuda de una cuerda que se maneja desde abajo. Porque estas ideas serán viejas, pero son altas.

Juan Urrutia2170 ~ 23 de octubre de 2014 ~ 2

Completamente seco

portada-hoyEl número de asuntos de interés disminuye en proporción a su importancia. Es decir, más se concentra cada periódico en unos pocos asuntos cruciales y menos atención presta a un abanico de asuntos aparentemente banales que, sin embargo, configuran nuestra cotidianidad. Pensemos en el Estado Islámico o en la lucha yihadista en general, en Ucrania y las tensiones secesionistas en el Este, en Europa y su deflación, en el Ébola en África o en España en particular o, si nos sentimos animados, en la corrupción española con el ejemplo ridículo de las tarjetas opacas. Mi problema como bloguero es que de todo esto ya he hablado o no sé decir nada serio o no hay nada que decir. Al final estas cosas dependen de cosas muy básicas. Veamos tres.

  • El origen de la legitimidad, a elegir entre la fuerza o las convenciones o, lo que es lo mismo, Schmitt vs. Kelsen, algo de lo que, realmente, no se puede decir nada.
  • De las rentas (marshallianas) o cuasi-rentas y su erosión o su permanencia, de cuya disipación en el límite de la competencia estoy harto de hablar.
  • De la forma de gobernabilidad, sobre lo que, de manera ex novo solo cabe decir que lo que debe primar es, otra vez, o la fuerza o la convención, y esta última, en este caso, debiera ser el principio de subsidiariedad y la confederación (no necesariamente de Estados) a la que ese principio nos lleva.

O sea, que me encuentro seco como una rama vieja de esas que caen en otoño. Nada que contar, me digo a mi mismo, aunque quizá mañana pueda contar algo sobre La Fille du Regiment con sus nueve dos.

Juan Urrutia2170 ~ 16 de octubre de 2014 ~ 1

The Economist 11-17 de octubre

economistMañana llega a los kioskos el nuevo número de The Economist y, como todas las semanas, llegará con algún artículo que merece la pena. El número anterior me resultó especialmente atractivo pues contenía al menos las siguientes cuatro entradas que me interesan y mucho ahora mismo.

En la página 4 comentaba inteligentemente el futuro del libro, cosa ésta que preocupa a los que, como yo, adoramos al libro como objeto.

En la p.39 nos regalaba un bonito artículo sobre el Estado de Colorado, una mezcla única de conservadurismo económico y de progresismo social al ser un Estado tradicionalmente Republicano y rico, pero de los primeros en admitir las bodas de gente del mismo sexo y el uso habitual de Marihuana. Tengo que volver por un lugar en el que fui feliz sin un duro en el bolsillo pero con Alan Ginsberg recitando su Aullido sobre el césped del campus de la C.U. en Boulder.

En la p.65 pone en entredicho el futuro de la banca a no ser que se renueve, justo cuando en el cierre de la reunión de Gijón sugerimos que cabría una utilización inteligente del información que acumulan los bancos a efectos de vender nuevos productos que podrían ayudar a hacer florecer la Sharing Economy al tiempo que lavan la imagen del sector.

Esto se complementa, en la p.69, con el recuadro sobre el Crony Capitalism, ese capitalismo de amigotes que tanto criticamos en esa reunión de Gijón y del que volvimos a predecir ese declive que nos llevará hacia una verdadera economía de mercado no necesariamente capitalista.

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