Desde mi sillón de orejas

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Grupo Cooperativo de las Indias

Juan Urrutia

Juan Urrutia 2209 ~ 27 de marzo de 2015 ~ 4

Del precipicio a la negociación

merkel-tsipras-synodosHan pasado ya bastantes días pero, por una razón o por otra, no he sido capaz de resumir las posturas básicas de los participantes en una especie de mesa redonda sobre Grecia y sus circunstancias que se celebró en el Circulo de Bellas Artes propiciada por la Fundación Alternativas, organizada en parte por EL País,creo, y moderada por Pepa Bueno. Un resumen de lo que se dijo puede verse aquí y la Fundación alternativas nos ofrece unos comentarios más amplios que se pueden leer aquí.

No hace falta por lo tanto que me moleste en describir las posiciones de los participantes aunque quizá sí recordar que el título genérico de la jornada era el mismo que el de este post: del precipicio a la negociación o quizá del precipicio al acuerdo.

En efecto, no creo que merezca la pena resumir lo que dijeron un par de periodistas sobre el sufrimiento de los pobres aunque sí me gustaría recordar que una de ellas puso mucho énfasis en la importancia geoestratégica de Grecia especialmente en estos momentos turbulentos del área. Y también me parecería superfluo contrastar las opiniones de dos economistas sobre el origen y la culpabilidad de los griegos en su propia crisis aunque me pareció justo recordar el papelón de los bancos alemanes y eché en falta al Keynes aquel que dejó dicho que «cuando te debo una libra tengo un problema, pero cuando te debo un millón tu tienes un problema» o algo parecido. Y no hace falta resaltar la postura práctica de un Solana que insiste en la necesidad de hacer aquello que permita comenzar una negociación que permita llegar a un acuerdo que mantenga la U.E. unida.

Lo que quiero hacer en este post es reflexionar sin mucha profundidad sobre el «chicken game» ya que el título de presta a ello. El Precipicio es parte de ese juego ya que lo gana aquel jugador que es capaz de llegar hasta el borde el precipicio sin caer en él mientras el otro jugador se arruga antes. En otro post reciente hablaba de ello y subrayaba de que Varoufakis era un mal enemigo para un juego así no solo porque sabe de juegos sino porque, además, su sicología le convierte en un mal enemigo de esos que actúa como si supiera que tiene razón y que sabe que el contrincante sabe esto. Pero la solución de los juegos que tanto nos encandila sea esta cual sea no es todo lo que hay en los problemas aunque parezcan juegos. El self interest también está sobrevalorado o lo que es lo mismo se minusvalora, e incluso se ignora, la fraternidad que subyace a los acuerdos.

Y es posiblemente eso lo que alguien tan bregado como Solana tiene en la cabeza cuando una y otra vez insiste en que debemos imaginar formas de llegar a acuerdos. Es posible que esos acuerdos no coincidan con la solución de ningún juego formal o, algo todavía más plausible, que hayan en cada momento y en cada juego circunstancias no explicitadas incluso aunque no se trate de fraternidad. Es posible, por ejemplo, que en este conflicto en el que nos jugamos tanto, haya algún jugador oculto. Sería razonable pensar en que los EE.UU. están por ahí y tienen en cuenta el mencionado valor geoestratégico de Grecia. No sería tan extraño que Obama pida a Merkel un poco de comprensión con este socio poco fiable a cambio de algo. ¿Qué podría ser este algo? Pues, por ejemplo, un papel importante en el asunto Ucrania potenciando la importancia de Alemania en esa parte del mundo.

Los EE.UU. ganan con una solución así, Grecia salva su futuro con alguna de las propuestas de Varoufakis, como por ejemplo sustituir la deuda por unos bonos con intereses dependientes del crecimiento y Alemania sella sin alharacas su predominio en el este de Europa. ¿Es esto plausibe? Todo y cualquier cosa es plausible viniendo de un lame duck.

Juan Urrutia

Juan Urrutia 2209 ~ 22 de marzo de 2015 ~ 3

Aburrimiento,Rebeldía, Ciberturbas y…Podemos

13MEl deseo de destrucción del que he hablado recientemente citando posts antiguos sobre desmoronamiento me ha vuelto hacia un pequeño panfleto que escribí hace más de diez años y al que David de Ugarte convirtió en un librito añadiendo un prólogo de su cosecha que facilita mucho la comprensión del panfleto. El librito, que puede leerse aquí, lleva como título «Aburrimiento, Rebeldía y Ciberturbas».

La fecha es del 2003 cuando todavía creíamos que la liberalización de la economía había llevado al mundo a aquella «Gran Moderación» que deseábamos que durase para siempre a pesar del aburrimirento que generaba. Un aburrimiento debido a que no parecía que los memes sociales fueran a cambiar por nada del mundo. Eran el resultado de un juego evolutivo en cuyo equilibrio aparecían esas conductas «a prueba de mutantes». Nadie parecía estar descontento ni aburrido o, al menos, no lo suficiente como para iniciar una rebelión, no necesariamente cruenta, pero que sí podría traer un cambio en las costumbres establecidas.

Parecía interesante preguntarse por el porqué de esa moderación y el trabajo de Chew me proporcionó una herramienta para encontrar ese porqué. Las dos ideas básicas del trabajo de este sociólogo eran, por un lado, la del umbral de la rebeldía por lo que se entendía el número de personas que, además de uno mismo, estaban dispuestas a la rebelión y, por otro lado, el conocimiento de ese umbral por parte de suficiente gente. Para umbrales pequeños es relativamente fácil que la rebelión prenda dado un cierto nivel de conocimiento mutuo y para umbrales altos la situación es la contraria pues, dado un nivel de conocimiento mutuo, es relativamente difícil que la rebelión surja.

15m bilbaoLo que Chew demuestra es que, además del umbral de la rebeldía, lo que importa para saber si la rebelión saltará o no, es la naturaleza de la red que conforma la sociedad aburrida pues esto condiciona la extensión del conocimiento mutuo. En este escenario David de Ugarte resume los resultados de la siguiente manera:

Llegamos entonces al paradójico resultado de que existe una relación inversa a la hora del cambio revolucionario entre umbral de rebeldía y densidad de la red: i) para umbrales de rebeldía bajos (situación prerrevolucionaria) es tanto más fácil que la llama revolucionaria prenda cuanto más fuertes sean las relaciones entre los agentes que están en red mientras que ii) para umbrales de rebeldía altos (La estabilidad social» que se dice) es tanto más fácil que la revolución prospere cuanto más débiles sean esas relaciones entre los agentes

El resultado puede parecer paradójico, pero se entiende inmediatamente si añadimos ideas conocidas sobre redes y su capacidad de crecer así como la extensión del conocimiento mutuo. El primero de estos elementos también está perfectamente resumido por Ugarte:

A este sorprendente último resultado se llega incorporando un nuevo elemento, la capacidad de
crecimiento de la red,(pues) si las redes menos densas son las más estables, también son las que más fácilmente
crecen y esa facilidad incluye también su capacidad para incorporar nuevos mutantes que acaben generando cambios sociales

teresa rodriguez podemosBasta añadir la idea de flashmobs fácilmente organizables con los medios digitales existentes en 2003 para comprender el porqué del tercer término del título del librito y de este post pues son las ciberturbas las que permiten ir convirtiendo el conocimiento mutuo del umbral de la rebeldía en conocimiento común de ese umbral. Pero, ahora bien, si este post tiene sentido o para que lo tenga es interesante tratar de reinterpretar el quincemismo a la luz del mismo para entender el surgimiento posterior de Podemos.

Dado, como un dato, el conocimiento común de cualquier cosa, el crecimiento de Podemos debe ser el resultado de que se trataba de un grupo inicial relativamente conservador, pero de los que pueden crecer muy rápidamente (es decir de los que conforman una red que que es muy poco densa) o de que, aunque sea más densa, su naturaleza es bastante revolucionaria.

Que el lector elija cual es la interpretación que prefiera. Yo por mi parte me inclino por su relativo conservadurismo lo que explicaría su pretendía transversalidad.

Juan Urrutia

Juan Urrutia 2209 ~ 20 de marzo de 2015 ~ 0

El deseo de destrucción como anuncio de un mundo nuevo

saltando al Sol
Hace unos días escribía sobre el deseo de destrucción que de vez en cuando me ataca, especialmente cuando creo percibir una cierta sacralización de la cultura del pasado en medio de un período social y económicamente difícil. A los casos allí mencionados hoy tendría que añadir el caso de los restos de Cervantes en el convento de las Trinitarias que solo ha servido para subrayar los límites de la ciencia, abrir el apetito de los que esperan ganar algo convirtiendo ese convento en un lugar de peregrinación turística y una protesta débil por parte de filólogos o críticos literarios que con pudor nos dicen que lo que importa son sus obras y solo sus obras. Este episodio me ha traído a la mente algo que escribí hace unos dos años sobre una posible distinción entre la descomposición del mundo que nos gustaría que fuera el nuestro y a la que asistimos casi a diario, según muchos posts de El Correo de Las Indias, y algo que denominé desmoronamiento.

En este post del 10 de enero del año 2013 proporcionaba ejemplos de lo que seis días antes había escrito sobre esta figura del desmoronamiento . Hoy podría multiplicar esos ejemplos por un factor muy alto pues desde aquel año han proliferado los casos de corrupción, ejemplos evidentes de lo que llamaba desmoronamiento algo que, además de vergonzoso, nos avisa, por vía negativa, de cuales son las partes de nuestro sistema de vida en común que deberíamos tratar de reconstruir o reparar mientras todavía permanezcan vivas y se pueden salvar. Decía en aquel entonces lo siguiente:

Nadie puede con esta fuerza que salta en cuanto se piensa sin prisas y sin intereses creados en lo que hay que deshacer para poder vivir juntos en un mundo sin fronteras y formado por cientos de proyectos alternativos de formas de vida propias de los que conversamos sin miedo

Esa fuerza a la que me refería es la que surge del deseo de destrucción sobre el que escribía hace tres días. Se trata por lo tanto de la lucha contra aquello que nos rompe la convivencia o nos une en una falsa convivencia que, en lugar de construir, nos precipita en el desmantelamiento. Un ejemplo de esa falsa convivencia es justamente la propaganda oficial de la derecha sobre el movimiento bolivariano de raigambre comunista con el que se pretende atacar a Podemos y que se está convirtiendo en una verdad acríticamente compartida sin dar oportunidad ninguna a los que han sabido conversar civilizadamente sobre ese movimiento. En el primero en el tiempo de los dos posts citados al principio trataba yo de decir que sobre el movimiento bolivariano podríamos hablar tranquilamente y con una mayor inteligencia si recordamos algunas ideas que parecen haberse olvidado cuando se trata de dejar fuera de juego a una fuerza política que quizá podría frenar el desmoronamiento. Lo copio aquí con unos pequeños toques que faciliten la comprensión:

Algo parecido al deseo de destrucción es lo que sienten Vattimo y Zabala en el libro que citaba en este post. Pero las ideas de estos dos autores no son nuevas pues ya estaban en los escritos de Laclau y Mouffe de hace treinta años en torno a las ideas de Antagonismo Agónico y Hegemonía. Ya podemos dejarnos de metafísica y pensar que hay ahí un mundo por explotar. pensemos en que ya no hay más que mundos alternativos defendidos por unos o por otros y que pujan entre ellos por ser hegemónicos imponiendo los objetivos de unos u otros. Una visión de lo político y de lo económico que debiera hacernos pensar en la fraternidad en el ejercicio de la lucha agónica por la hegemonía. Sin ella nos convertiremos en unos violentos tristes por no saber controlarnos; de hecho nos destruiremos y acabaremos llegando a la descomposición.

Pero no parece que la idea de fraternidad se encuentre hoy en el repertorio del teatro político. Por lo tanto si queremos no tener que oler el hedor de los cadáveres de muchas buenas ideas debemos luchar por ampliar el repertorio del teatro de nuestra vida. A poco instinto de supervivencia que tengamos no tenemos más remedio que reconocer que si y cuando la crisis se acabe estaremos en un mundo nuevo en el que las formas de vida habrán cambiado así como la manera de relacionarnos. Se me antoja que una forma de poder otear hacia donde nos dirigimos es mirar a las formas que está tomando la fraternidad mencionada más arriba y repasar un poco las distintas versiones que está adquiriendo la Sharing Economy como forma de fraternidad, versiones éstas que no se limitan a Uber en el campo del transporte o a Airbnb en el del alquiler de viviendas por cortos períodos y que se cruzan con los esfuerzos por entender el contenido y la viabilidad de lo que entendemos por Comunidad.

Juan Urrutia

Juan Urrutia 2209 ~ 17 de marzo de 2015 ~ 2

Deseo de destruccion

Niki He pasado varios días sin postear, quizá demasiados. Hemos estado en Bilbao con ocasión de una boda y, como siempre que vuelvo por ahí, me lío solo. Ya sea paseando aunque diluvie y la humedad me carcoma los huesos, ya sea visitando los museos de Bilbao y especialmente sus exposiciones temporales o ya sea hojeando libros viejos que mantienen su posición en la biblioteca y que me evocan años de juventud en los que compraba mucha literatura en lenguajes distintos del castellano y de cuyo contenido apenas si recuerdo algún detalle poco relevante. Aunque de vez en cuando recuerdo lo suficiente como para darme cuenta de que las editoriales no se arriesgan mucho con autores jóvenes y reeditan escritores famosos hace más de cuarenta años cuando yo los leí por primera vez.

Quizá sea por este último detalle o por cualquier otra razón; pero lo cierto es que me he preguntado insistentemente, mientras paseaba bajo la lluvia, por el porqué de ese respeto reverencial por el pasado o por ciertas huellas de ese pasado que denominamos cultura. Pienso por ejemplo por el por qué de ese entusiasmo por esa avalancha de pintura del famoso museo de Basilea con la que me encuentro en Madrid a mi vuelta y que se expande por el Prado y por el Reina Sofía. O también, como otro ejemplo, por la cantidad de comentarios sobre cultura que creo haber leído estos días fuera de casa. Sobre su importancia general o sobre la exigencia por parte de los creadores de esa presunta cultura de reducir el IVA. Me harta la cultura oficial aunque la defiendo a muerte contra aquellos que pretenden introducir una asignatura sobre emprendimiento ya desde primaria. Creo firmemente que a efectos de crear riqueza o de conseguir sobrevivir sirve más un cierto conocimiento de matemáticas o de historia que todas las técnicas que se nos venden para sacar adelante una empresita.

Y la cabeza me da vueltas después de visitar el museo de Bellas Artes, el nuestro, el de toda la vida, que nos ofrece una retrospectiva bastante completa de la pintura del Equipo Crónica y también esa otra retrospectiva en el Guggenheim de Niki Saint Phalle. Conozco bien la pintura del Equipo Crónica y siempre he entendido su aportación crítico-periodística de su pintura. No me entusiasma pero me enseña; un didactismo que agradezco pues me da claves para entender épocas de mi juventud. Sin embargo apenas si sabía algo de esta otra pintora rebelde y yo diría que furiosa. Y lo que sabía iba descaminado pues me parecía una simpática productora de muñequitas graciosas.

Es difícil llamarle simpática después de hacerme una idea de su biografía y de su manera particular de desplazar el centro de la cultura pictórica de París a New York por lo que uno debe mirarle con los mismo ojos con los que ha mirado en su momento a gentes como Pollock o como Rothko que representaban un nuevo comienzo con el expresionismo abstracto y que me hicieron pensar que yo estaba en el centro de la historia.

Lo que esta mirada me dice es que entre la violación de su padre a los 11 años y los tiros de carabina contra superficies abarrotadas de tubos de pintura Niki en su feminismo expreso dejaba semioculto su deseo castrador de un falo odioso al que querría destruir. Sus declaraciones en un film del año 65 acerca de lo que para ella era el feminismo y el por qué lo que ella hacía era parte de esa liberación valiente eran un poco redundantes pues basta con ver su pintura para percibir su deseo de destrucción y su falta de respeto por la cultura del pasado por mucho que uno pueda llegar a admirarla.

Si bien Equipo Crónica deconstruye la pintura del pasado o de su propio tiempo, Niki Saint Phalle destruye todo lo pasado como si se tratara de la huella de un holocausto que no hay que olvidar y que hay que odiar para poder construir un mundo en el que ciertos seres puedan vivir en igualdad de condiciones con todos los que hasta ahora han pisado a esos seres aparentemente transparentes que nadie parece distinguir en el horizonte. Y esta impresión, acertada o no, me ha recordado algunas de mis furias. Como aquella que me llevo a destruir buena parte de mis propios escritos y de la que dejé testimonio aquí contando cómo hace unos tres años esa furia me exigió arrojar papeles a la basura dentro de bolsas de plástico: destruir como un nuevo principio que nunca se daría sin ese acto salvaje y poco respetuoso con el pasado y su posible verdad.

Es solo a la luz de estos episodios que se entiende quizá mi reciente gusto por la furia destructiva yihadista hoy y talibán hace años. Recuerdo ahora el primer episodio de mi odio a la cultura y su memoria recordando la destrucción de aquel par de budas en Bumeyan y siento cómo el último ha venido constituido por la destrucción con bastones de madera o de hierro de figuras del arte milenario al norte de Irak. Ambos episodios han podido ser vistos prácticamente en directo como lo de las torres gemelas. Destruir la cultura antigua sin duda relacionada con una vida de seres sojuzgados no es lo mismo que destruir seres humanos; pero no me hago ilusiones de que esta separación sea suficiente. Espero que mis locos deseos de destruir el Louvre sean simplemente una locura de senectud y que no incluya matar a los visitantes embobados.

Juan Urrutia

Juan Urrutia 2209 ~ 12 de marzo de 2015 ~ 0

Contra la división del trabajo

división del trabajo

En un FT reciente (4 de marzo) Walter Isaacson, el biógrafo del creador de Apple, Steve Jobs, escribe una pequeña nota recordando el error de los luditas que destruían las máquinas de la revolución industrial con el pretexto de que dejaban a mucha gente en la calle, cosa que no ocurrió debido a que la nueva tecnología que dejaba obsoletos los telares creó otros muchos sectores cuyo desarrollo generó puestos de trabajo. Lo mismo va a pasar, opina Isaacson, en relación a los nuevos luditas que piensan que mucho del desempleo actual se debe, no a las máquinas de vapor como en aquellos tiempos, sino a las nuevas tecnologías digitales que si bien acabarán de momento con algunos puestos de trabajo, finalmente crearán otros. Seguramente Isaacson tiene razón pero todo esto lleva su tiempo y mientras tanto las cifras del desempleo aumentan o no bajan en países como Grecia o España en lo que no parece que las nuevas tecnologías estén creando puestos de trabajo diferentes en cantidades significativas.

Lo que el desarrollo tecnológico sí que trae consigo son cambios en la forma de convivencia y en las relaciones entre las clases sociales. Las relaciones entre el dueño de la tierra y sus trabajadores no es la misma que existe entre el dueño del telar y los obreros que contrata o entre el fundador y dueño de una start up y sus colaboradores. El paternalismo esclavizante dio paso a las relaciones laborales entre patrón y sindicatos y poco a poco estamos viendo cómo los trabajadores contratados en una plataforma basada en una tecnología digital ya son casi colegas del fundador y los clientes a veces podrían ser considerados como socios por las aportaciones gratis que realizan. Porque creo que las cosas van por ahí me pareció escaso el comentario que Isaacson hace sobre la sharing economy como posible futuro de lo que se llamaban las relaciones laborales.

Se me ocurre que este tipo de economía asociada a la tecnología digital pone en juego algo sagrado en la economía hasta ahora: nada menos que la división del trabajo y la noción de capital asociada al rodeo de la producción. Esta especialización que presuntamente traía la división del trabajo y que estaba por debajo del aumento en la productividad ha llegado demasiado lejos dentro de empresas grandes que han llegado a serlo estirando la lógica de una economía en la que la única forma de aumentar la productividad era el rodeo de la producción. Además de la casi segura alienación del trabajador que deja de encontrar sentido a lo que hace, la productividad puede disminuir.

Un ejemplo basta. Pensemos en la dificultad de poner fibra óptica en un hogar a fin de incrementar la velocidad de las conexiones cibernéticas. Acude a casa el operario de la empresita instaladora subcontratada por la compañía telefónica en un ejercicio de división del trabajo. La compañía telefónica no le ha contado al instalador por dónde bajan los cables del teléfono lo que exige una enorme pérdida de tiempo por parte de este instalador. Pero ahí no termina la cosa pues una vez desvelado este misterio, el instalador tiene que enterarse a través de un electricista (a su vez subcontratado por la compañía eléctrica correspondiente) por dónde y cómo pasa, o se puede hacer pasar, un cable que vaya de la centralita al router. Claro está que a la vista de todo esto podríamos pensar en fundar una nueva empresa que reuniera en sí misma las capacidades de instaladores telefónicos y de electricistas; pero mucho me temo que en cuanto creciera volvería a repetir los errores de la excesiva división del trabajo.

Esta excesiva división del trabajo y el correspondiente alargamiento del proceso productivo pueden no traer consigo un incremento redentor de la productividad, pero también es verdad que si se reacciona a tiempo se pueden obtener ventajas mediante la eliminación de intermediarios que hasta ahora permanecían ocultos. Pensemos en la edición de un libro y las personas por las que pasa para horror del autor. El editor te sugiere cambios, recortes o añadidos para que se venda más. El corrector te corrige no sólo la ortografía o la sintaxis sino que además se permite ignorar las innovaciones de estilo introducidas por al autor. En estas condiciones la posibilidad de autopublicarse es una bendición que ha traído consigo la supresión de la excesiva división del trabajo.

Termino con otro ejemplo relacionado con un post anterior. En el mundo de la ciencia acabar con los referees parecería una sugerencia herética y falta de respeto por la calidad y, finalmente, nada menos que por la verdad; pero lejos de ello ahorraría el tiempo que los mejores dedican a esta tarea que parece innecesaria cuando cualquier investigador puede subir su trabajo a la red y ponerlo a disposición de toda la comunidad científica, incluidos los referees adecuados según criterios viejos pero respetables. En este caso podríamos decir que todos compartimos la labor de perseguir la verdad. Un bonito ejemplo de la Sharing Economy.

Juan Urrutia

Juan Urrutia 2209 ~ 8 de marzo de 2015 ~ 5 ~ 0

Epílogo

Beto Compagnuci Collage

En lo que queda hasta que termine con esta exposición sin duda demasiado larga voy a tratar de explorar algunas ideas sobre esta raíz malsana y a terminar con ciertas reflexiones semifilosóficas.

La globalización nos ha llevado al intento de entender el comportamiento de grupos de países y, como además, cada país es un sistema complejo en sí mismo, nos encontramos con un artefacto cuyo funcionamiento querríamos conocer pero no sabemos con qué herramienta pues las existentes solo parecen servir como parámetros que determinan el progreso académico. No es este el lugar para usar el poco tiempo que me queda en perdernos en la introducción a los sistemas complejos o a la unión entre distintos sistemas complejos.

Hay, sin duda, maneras conocidas de saber algo sobre estos sistemas, pero las matemáticas adecuadas están tan lejos de la tradición de la Economía y no hay intentos generales de cambiar el paso y estudiar, por ejemplo, el sistema económico global como un sistema complejo único y someter su equilibrio o similar al examen de lo que ocurre cuando hay un shock externo significativo (entre otras cosas porque no hay forma de entender lo que es el exterior del conjunto de países cuyo funcionamiento queremos estudiar).

Esta es la motivo por el que no me atrevo en este instante a explicar las razones que han llevado a Grecia a su situación actual o a pronosticar el final de las deliberaciones peliagudas que, sin duda, van a tener que darse e los próximos meses entre Syriza y el Eurogrupo. O ni siquiera a opinar sobre, por ejemplo, la conveniencia de reducir la jornada laboral para repartir el empleo, una idea esta que no se ha vuelto a mencionar en esta crisis quizá por su fracaso en la Francia de Mitterand.

Pero la admisión de la conveniencia de entender el sistema económico como un sistema complejo no nos libra de la necesidad de modelar este sistema complejo con lo que volvemos al enigma inicial de si hacerlo como en equilibrio o como en desequilibrio con lo cual hemos de continuar preguntándonos cómo aceptaremos un modelo complejo determinado frente a otro alternativo.

Dejando de lado esta cuestión difícil recordemos alguna de las características de los sistemas complejos. Por un lado en general esperamos que la solución no sea única con lo cual no sabremos muy bien qué nos aconseja en materia de Política Económica, si, por ejemplo, reducir la jornada de trabajo o no hacerlo pues ambas respuestas son posibles dependiendo de la especificación del sistema. Por otro lado una manera muy natural de entender las soluciones dinámicas de un sistema complejo es como path dependent (dependientes del recorrido) de manera que a dónde llega nuestro sistema o a dónde le lleva la medida de Política Económica que estemos analizando depende de por dónde empieza o qué medidas consideramos que se introducen en cada momento.

Beto Compagnuci Collage 2Esta dependencia del recorrido hace que el incentivo a meterse de lleno en el uso de modelos de sistemas complejos de mucha pereza entre otras cosas porque cuando la solución no sea de nuestro agrado como gestores del sistema no quedaría más remedio que volver atrás y explorar otro cambio de política y volver a examinar su trayectoria ante ese cambio paramétrico. Da pereza pero no veo otro posibilidad especialmente cuando caemos en la cuenta que nuestro mismo pensar económico- y me atrevería a decir que cualquier tipo de pensamiento- y en cuanto es el resultado del quehacer del sistema complejo formado por aquellos que lo conforman es también dependiente del recorrido y puede llegar a una situación final que, al no ser la mejor, exija volver atrás y tomar una de la bifurcaciones abandonadas. Este sería el caso de los modelos DSGE que, si admitiéramos que no nos alumbran con su luz los efectos de la Política Económica, debieran ser abandonados y, como dependientes del recorrido que son, sustituidos por otros de los que fueron abandonados por las razones que fuera, una humilde sugerencia esta que sometí al tiempo que defendía la macroeconomía del desequilibrio como más cercana a una nueva teoría macroeconómica. Decía:

Me refiero a lo que acarrea de «venganza» generacional por el mero hecho de afirmar que las cosas habrían ido mejor si un filtro nada mágico no hubiera puesto a dormir a toda una manera de pensar en Economía por el mero hecho de la dificultad de su formalización. No solo se pretende despertar a la bella durmiente, sino despertar nuestros sentidos a esa belleza que solo se menciona en las explicaciones sobre la deriva de las ideas cuando se refiere a formalizaciones matemáticas y no a la llamarada deslumbrante de una idea.

Y con el examen de esas razones para admitir o rechazar modelos termino. A nadie de la audiencia que me haya seguido hasta aquí le extrañará que, por coherencia conmigo mismo, diga que quizá tenemos que abandonar ese criterio que presuntamente utilizamos a efectos de seleccionar teorías, ese falsacionismo de Popper que nos permite mantenerlas mientras no hayan sido probadas falsas. Lo que está ocurriendo es que se mantienen aunque estén muy cerca de haber sido probadas falsas porque las sostiene el grupo social formado por quienes practican esta rama del saber. Hay pues que abandonar el falsacionismo e inventarnos otra manera de palpar nuestro camino hacia la verdad. Quizá, sugiero para cerrar definitivamente, que consideremos como verdad no la teoría en la que se da la correspondencia entre la idea y la cosa, sino aquella teoría que más ha costado parir, esa idea que se ha impuesto al grupo a pesar de la dinámica compleja de ese mismo grupo. O quizá la idea o teoría que más nos seduzca o que más se acerque a la sabiduría, algo distinto del conocimiento aunque éste fuera indiscutible. Pero esto es otra historia con la que no me atrevo a castigarles señores académicos.

Juan Urrutia

Juan Urrutia 2209 ~ 5 de marzo de 2015 ~ 5 ~ 0

¿Hemos aprendido algo?

discurso academia

Tengo que ir terminando esta exposición pero no antes, señores académicos, de que deshaga una posible confusión.Estas distintas posiciones a un lado y otro del Atlántico que acabo de mencionar no eran necesariamente el resultado de los esfuerzos alternativos descritos por unificar la Economía pues había – y sigue habiendo – muchas otras diferencias entre países, desde sus particulares orígenes históricos y terminando por sus raíces ideológicas. Esto es así no cabe duda aunque tener en cuenta esos esfuerzos es algo que merece la pena como se verá enseguida.

En cualquier caso lo cierto es que la medicina intervencionista americana surtió efecto y el sistema financiero se mantuvo en pie, mientras que Europa fue testigo de un anti-intervencionismo disfrazado de austeridad. Estas decisiones alternativas repercutieron en diferentes situaciones macroeconómicas en los países centrales y en impactos inesperados en todos los países que no estuvieran fuera del circuito económico global. Poco a poco en Europa se fue dibujando una línea que separaba a los países virtuosos del Norte de los dilapidadores del Sur entre los cuales Grecia y España fueron empujados a situaciones casi desesperadas tal como mostraría el simple examen de sus tasas de desempleo.

Las experiencias de unos y otros países no han sido determinantes para que podamos decir que la realidad nos ha ido enseñando algo. Académicamente los economistas de agua dulce -como se llama a los académicos de Chicago y Minnesotta- continúan con su paseo triunfal por el camino de la elaboración teórica como si ésta nada tuviera que ver con la realidad mientras que los economistas de agua salada -los de Nueva Inglaterra digamos- insisten en su intervencionismo más basado en intuiciones prácticas que en el desarrollo de una Economía del Desequilibrio que todavía está ahí esperando su desarrollo tal como explique no hace tanto tiempo. A los primeros se les llamaría nuevos clásicos y a los segundos nuevos keynesianos y en el lenguaje popular se enfrentan el neoclasicismo y el neokeynesianismo.

¿Hemos aprendido algo de este enfrentamiento real y de esos desarrollos teóricos cerrados en sí mismos? Recuerdo lo que avancé desde el principio:

Ante la pregunta de si hemos aprendido algo de la crisis voy a responder que nada y que, eso, saber que no sabemos nada que no supiéramos, es ya mucho pues nos abre todo un espacio de trabajo significativo

La Economía ha seguido desarrollándose, los modelos Dinámicos y Estocásticos de Equilibrio General (DSGE) son dada día más sofisticados y se aplican a problemas que aparentemente son relevantes como, por ejemplo, si hay un nivel de endeudamiento que, sobrepasado, hace la situación irreversible de manera natural y permanente o si un cierto sistema de pensiones es sostenible. Sus respuestas son inteligentes y respetables, pero no se puede decir que la realidad haya zanjado estas cuestiones y, como lo mismo se podría decir de los modelos neokeynesianos, aun cuando hayan sido sometidos a los mismos renovados tratamientos. Nos encontramos en una situación rara y desalentadora. No sabemos nada nuevo y, lo que quizá es peor, no conocemos la raíz de nuestra ignorancia. ¿Podríamos quizá decir algo a este respecto?

Juan Urrutia

Juan Urrutia2209 ~ 9 de marzo de 2015 ~ 0

Proyecto 43-2

proyecto43-2Ayer domingo tuvimos por fin la posibilidad de asistir al espectáculo Proyecto 43-2, una obra de teatro que es la primera parte de ese proyecto y que comparte con él ese nombre en clave que no es sino las coordenadas del árbol de Guernica. Se representa en la Sala Mirador en la que nunca había estado. Se encuentra en un lugar maravilloso de Lavapiés (c/Dr.Fourquet,31) y en un patio interior que no sabes muy bien si conduce a dicha sala o a la escuela de Cristina Rota. Lo primero que ves es una especie de mural que te dice que «cuando el Parlamento es un teatro, el teatro debe ser un Parlamento». Un deseo que te mete de lleno en una actividad que no es fácil de apreciar a no ser que se desarrolle en un lugar como este y te interpele como lo hace esta obra de María San Miguel que he seguido, a veces de cerca y otras de lejos, desde sus inicios.

Como este proyecto forma parte de su intención de utilizar «el teatro como vehículo para crear memoria» a nadie extrañará que esta trilogía sea un intento de no olvidar el dolor causado por el terrorismo en la sociedad vasca. Este es un tema o terriblemente simple u horrorosamente difícil de tratar. María consigue el tono adecuado en una breve hora (sin contar el marmitako que se cocina en escena para compartirlo al final) en la que se desarrolla la acción en el décimo aniversario del asesinato de un funcionario anónimo en el que cinco personas se reúnen a cenar en un txoko para conmemorar la efemérides e intentar hablar de ello desde percepciones muy distintas de la situación en Euzkadi en un tiempo en el que la violencia parece haber cedido.

El texto es excelente y los actores de una calidad inesperada. Gente joven, incluida la viuda cuyo parlamento inicial es imprescindible para entender el sufrimiento sin necesidad de aspavientos o de declaraciones solemnes, a los que me atrevo a pronosticar el éxito. Esta solemnidad en el juicio está sustituida por la confrontación entre el mejor amigo del hijo en su momento, hoy irredento abertzale y novio de la hija y ese hijo que no consigue ni quiere olvidar después de años fuera del pueblo. Suben la voz justificando cada uno la actitud reivindicativa de lo vasco y el dolor incurable de la muerte del padre. Esta confrontación no arregla nada y no sabemos si algún día lo hará; pero no parece un mal comienzo compartir una sidra vasca y ese marmitako.

No hace falta estar especialmente interesado o involucrado en esa violencia que a algunos no nos ha tocado de cerca para sentir el problema y contemplar un posible camino de reconciliación que esta obra de teatro nos sugiere. Y no solo eso pues al mismo tiempo uno puede disfrutar de la nostalgia del hijo de un clima que alterna aleatoriamente el sol y la lluvia o de un precioso parlamento de la hija sobre la muerte definitiva de árboles protectores que nunca podrán ser recuperados por una reforestación.

No creo que nadie deba perderse este proyecto de aprendizaje de la vida en común.

Juan Urrutia2209 ~ 19 de febrero de 2015 ~ 0

¿El camino de la sabiduría?

rilkeEn el último post me decía: «Ramón: ¡pregúntate ahora para qué sirve un timón si has perdido la quilla!» No sé si es demasiado tarde, pero no veo otra posible reflexión para mí u otra actividad posible que no sea la de la búsqueda de esa quilla que a veces confundo con la sabiduría y a veces relaciono con la autenticidad. Como no sé muy bien donde buscarla no tengo más remedio que dejarme llevar por Javier quien, en ese libro que se cita en ese post pone al lector en contacto con alguien que, bien pensado, se acercó en su obra a construir una quilla y careció de timón, siempre viajando sin destino fijo. Se trata de Rainer Maria Rilke del que Javier me había hablado en alguna ocasión y justamente en relación al asunto de la autoría que se esconde debajo de la quilla:

Si todos los sabios del mundo y todos los santos del paraíso me abrumaran con su consuelo y sus promesas, y dios mismo con sus dones, si no me cambiaba a mí mismo, si no surgía de mi interior una nueva obra, en lugar de hacerme bien, los sabios, los santos y dios, exasperarían más allá de lo imaginable mi desesperación, mi rabia, mi tristeza y mi ceguera

O sea que me pongo a trabajar y en «Seducción y Verdad» Javier me da ya dos pistas para perseguir la sabiduría y su relación con la autoría. La primera es esta:

Y nosotros: espectadores, siempre, por donde quiera
vueltos hacia todo, pero jamás hacia la lejanía.
Las cosas nos desbordan. Las ordenamos.Se disgregan.
Las ordenamos nuevamente y nosotros nos disgregamos.

Una manera de decirme que esa búsqueda no tiene fin. La segunda es menos pesimista:

Y allí donde nosotros vemos futuro ve él totalidad y se ve en ella y está a salvo para siempre.

Ese es el objetivo único, perderse en la totalidad. Por el camino hay otras metas alcanzables como esta con la que Javier me fustigaba presumiendo de su alemán:

Du aber bist der tiefste Mittellose,
der Bettler mit verborgenem Gesicht;
du bist der Armut große Rose,
die ewige Metamorphose
des Goldes in das Sonnenlicht

Igual eso es todo lo que hay en la búsqueda de la autoría, la transformación continua del oro en la luz del sol. Y eso es lo que no he sabido hacer yo No tengo ni idea de cómo puedo glosar su figura y luego admitirme a mí mismo.

Juan Urrutia2209 ~ 3 de febrero de 2015 ~ 0

Yanis, Susan y yo

Mr. VaroufakisYanis (Varoufakis), el nuevo Ministro de Finanzas griego, es un economista conocido pero no reconocido por los mandarines de la profesión a pesar de su c.v.razonable y a causa de su izquierdismo irredento más allá de un simple impulso ético-político. Sin permiso lleva tiempo permitiéndonos leer sus ideas no simplemente económicas y desde hace años se han publicado algunos de sus reflexiones sobre lo que estaba ocurriendo. Da gusto ver cómo ayer llegó al diez de Downing Street sin escolta con las manos en los bolsillos y sin corbata. Es como el signo de la esperanza de que la política de altura y no meramente administrativa pueda no ser ajena a la ciencia económica. Cabe preguntarse si este estilo Varoufakis llegará a ser el símbolo de una nueva manera de vivir después de la crisis, una forma plana que rechaza esas jerarquías que, dentro de una gran empresa, explican la forma convencional de vestir de sus empleados: traje azul o gris y corbata a juego con los calcetines. Yo apuesto por ello y para ello me apoyo en una de las afirmaciones de Susan Miller, mi astróloga favorita, en relación a los Aries:

Está en un gran momento creativo: cuanto más innovador sea, más posibilidades tendrá de que aprueben y financien sus ideas.

Me parece que merece la pena resaltar que Yanis y yo somos astrológicamente cercanos periféricos. Si bien él es Aries, lo es muy temprano (24 del III), yo soy un Piscis muy tardío (16 del III). Es decir que Yanis y yo somos muy cercanos en el horóscopo, Piscis y Aries, y constituimos una pareja periférica respecto a su signo de manera que formamos parte de esas gentes que no se acomodan en casi ningún sitio. Ya he mencionado el gran futuro inmediato de Yanis y Susan dice lo siguiente respecto a mí:

La Luna llena le hará triunfar en el trabajo, con cantidad de proyectos nuevos y ampliados. Con el apoyo de Urano quedará satisfecho económicamente. La innovación y las nuevas ideas serán recompensadas

Solo me falta decidirme por alguna de las muchas ideas que tengo.

Juan Urrutia2209 ~ 25 de enero de 2015 ~ 0

BCE

mario_draghi_2330989bEl jueves fue un día grande y el viernes unos cuantos amigos brindamos por Mario Draghi admirando esa capacidad suya de moverse en el enmarañado campo de juego de los intereses europeos que, en esta ocasión ha resultado en la decisión por parte del BCE que se anunció el día anterior y que ha comenzado a poner en práctica la idea de los eurobonos. Esta idea de que, desde hace algo más de siete años años que se inició la Gran Recesión, lo que hay que hacer es generar inflación y mutualizar la deuda mediante la emisión de Eurobonos que permitan compartir el riesgo de un país entrara en bancarrota, se ha llevado a la practica finalmente gracias a las dotes diplomáticas del mandamás del BCE. El enorme tiempo que ha llevado la discusión entre los partidarios de esta idea sencilla y aquellos que creían que estas medidas eran contraproducentes por diversas razones que iban desde la necesidad de tomar medidas estructurales que la inflación podría hacer olvidar o por el azar moral que la solidaridad podría generar entre aquellos países rescatados por todos los demás, ha hecho que Europa comience a actuar. Con demasiada tardanza en mi opinión, pero hay que celebrar que, por fin, lo haya hecho.

En Crónica de una Crisis que acaba más o menos con la subida al poder en España del PP ya se mencionó esta manera de actuar, (por ejemplo aquí) y desde entonces se ha defendido muy a menudo en este blog. La última vez aquí como hace dos meses escasos en un post en el que no se citaba y debía haberse hecho este otro post de Garicano escrito hace dos años. Por fin tenemos una cierta versión parcial de los eurobonos, limitados al 20% del valor de la deuda pública viva que podrá adquirir el BCE, dejando el 80% restante al albur de los bancos centrales nacionales, razón por la que no nos satisface del todo a muchos de nosotros cuando hay no pocas ideas de cómo haberlos implementado de manera más completa; pero que, en cualquier caso, puede generar alguna inflación que devaluará el euro haciendo Europa más competitiva podrá reducir el peso de la deuda viva que siga en manos de los bancos quienes así podrán prestar más sin poner en riesgo su calificación crediticia.

Es posible que nuestra memoria nos lleve a Modigliani y Miller y nos haga dudar de que esta decisión del BCE pueda llegar a ser una solución tal como piensa Fernández Villaverde, pero también debemos recordar las condiciones de su idea de neutralidad o ideas derivadas como para pensar que no es muy evidente que ese famoso teorema sea aplicable del todo.Pero, en cualquier caso, más allá de estas disquisiciones me parece que el jueves pasado asistimos a un hito en la construcción de Europa. Parece mentira que un hombre solo (por así decirlo) pueda tener tanta influencia; pero hemos de recordar que Europa ya ha progresado así en el pasado, empujada por el entusiasmo de unos pocos.

Juan Urrutia2209 ~ 27 de diciembre de 2014 ~ 4

El Duverger de ma jeunese

LibrairieAcaba de fallecer Maurice Duverger un autor francés de derecho constitucional general, y de otros temas relacionados, que me empeñé en leer al principio de la carrera en aquel tiempo en el que no me interesaba nada lo que me enseñaban de economía y, en cambio, sentía mucha curiosidad por el derecho político público. Poco a poco fueron cambiando las tornas y, a medida que se especializaba el derecho y la economía se hacía más abstracta, me pasé a esta última. Pero no es esto lo que quiero contar. Lo que me viene a la cabeza son esos viajecitos a Biarritz a aquella librería en la que se podía pedir que te enviaran libros a Bilbao, libros imposibles de encontrar en esta mi ciudad. Una librería que desapareció hace años según creo recordar y pienso que con acierto pues no aparece en esta lista de tres librerías que incluye el kiosko de prensa del gran ciclista Darrigade. Nadie debe pensar que solo íbamos a Biarritz a ver cine bueno prohibido en España o a comprar el Playboy. También íbamos a comprar libros serios que, en mi caso me sirvieron para presentarme como un estudiante brillante cuando en realidad es ya desde aquel entonces que aprendí a sacarles partido a las contraportadas de libros con los que me hago. Olfateo y memorizo la contraportada sin llegar a leerlos y mucho menos estudiarlos.

Juan Urrutia2209 ~ 21 de diciembre de 2014 ~ 0

Otro gran primer párrafo

Call-me-IshmaelEl primer párrafo es donde un autor de ficción se la juega de verdad tal como decía hace ya muchos años usando como ejemplo el Call me Ismael de Melville. Siempre he pensado eso y puede que ahí esté la explicación de mi escasa, por no decir nula, producción literaria. Es imposible competir con ese primer párrafo de Moby Dick, o incluso con estos primeros párrafos de los que he escrito aquí (Bolaños) o aquí (Flaubert). Hoy he encontrado otro primer párrafo, en este caso de Jean Echenoz en su librito «Un año», que me ha llamado poderosamente la atención:

Victoire,luego de despertar una mañana de febrero sin recordar nada de la fiesta y encontrar a Félix muerto a su lado, en la cama, hizo su maleta, no sin antes pasar por el banco, y tomó un taxi rumbo a la estación de Montparnasse.

Juan Urrutia2209 ~ 13 de diciembre de 2014 ~ 0

Mis adminículos

bilbaobaldosaTengo un buen y querido amigo que dice a quien quiera oírle que me conoció con boina, paraguas y barba. Yo siempre aclaro que se confunde y que nunca he llevado esos tres adminículos juntos. Y es verdad, pero creo que también lo es, y debo confesarlo, que dependiendo del tiempo, a veces sí que llevo tres adminículos curiosos juntos, pues aunque la barba no duró mucho, la que siempre va conmigo es la gabardina, esa prenda que ya solo llevamos los muy mayores pero que, en mi caso, no deja obsoletos ni la boina ni el paraguas. Quizá esto es así pues hubo un tiempo, allí en mi infancia bilbaína, en el que sí que me protegía con boina, paraguas y gabardina en mi camino al colegio. Hacía frío, humedad y una fina lluvia que nunca cesaba de manera que, al acarreo de los libros escolares, debía añadir cada día esas tres defensas contra el mal tiempo. ¡Aquello era vida! Sobre todo por la tarde, después de comer en casa y de asistir a las clases hasta las siete de la tarde. Volver a casa era como una aventura de Salgari. Siempre lloviendo, casi siempre oscuro como una noche casi cerrada y con un frío que la gabardina no podía contrarrestar. Caminaba rápido, con ganas de protegerme, pero sobre todo de disfrutar de las sorpresas que me podrían estar esperando en casa una vez desembarazado del paraguas, la gabardina y la boina. Escribo esto cuando, por fin ha llegado a Madrid lo que la gente llama el mal tiempo, ese que yo asocio a la felicidad en mi Bilbao infantil con un clima que me llevaba allí, y hoy me lleva aquí, a caminar al ritmo exacto de lo que se llama vida, algo entre la nostalgia y el aburrimiento pero siempre presidido por esa todopoderosa esperanza exaltada de las sorpresas que me esperaban al llegar al calor del refugio, esperanza exaltada esta que, pase el tiempo que pase, nunca acaba por apagarse o serenarse.

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