Desde mi sillón de orejas

El Correo de las Indias

Grupo Cooperativo de las Indias

Juan Urrutia

Juan Urrutia 2157 ~ 19 de octubre de 2014 ~ 0

El FMI cambia de actitud en octubre

IMFforecastNo me encuentro entre los economistas que no se pierden ningún World Economic Outlook del IMF. Pero el que dio a conocer hace unos días y correspondiente a Octubre obtuvo unas reacciones que me han llevado a echarle un vistazo y aconsejo su lectura aquí. No me detendré en datos concretos ni tan siquiera en una descripción somera de la situación mundial. Me interesa recalcar solo que esa situación es peor de lo que se esperaba que fuera solo unos meses atrás (en abril).

Lo que más me ha llamado la atención es el paso que esta institución da hacia una medicina de recuperación basada en el gasto público, esencialmente en infraestructuras y especialmente para Europa, poniendo así en entredicho la actitud seguida hasta ahora por los economistas académicos y por las autoridades económicas alemanas que seguían enrocadas en la austeridad. Si leemos este último informe notamos con estupor que, sin abandonar sus exigencias de reestructuración en Europa, abren la vía mencionada para la inversión pública mencionada aun admitiendo que los multiplicadores no son ya lo que solían ser, cuantitativamente hablando, en los viejos libros de macroeconomía. Y para mayor sorpresa su recomendación se mantiene incluso si la financiación del gasto público hubiera de hacerse con endeudamiento.

Lo primero que quiero resaltar es que estas opiniones parecen avalar mi aparentemente loca reacción de hace ya casi siete años al comienzo de lo que luego se llamó la Gran Recesión: Inflación y Eurobonos. Nunca he renunciado a ella, pero ahora insisto con más fuerza, especialmente ante la situación europea. Situación que es peor de lo esperado con una tasa de crecimiento prácticamente plana. El BCE hace lo que puede dentro de sus estatutos pero ni así consigue subir la inflación hasta su límite estatutario del 2% entrando en una senda deflacionaria que sabemos a donde lleva con solo mirar a Japón. Draghi se las arregla para ir arrancando concesiones hasta incluso anunciar el comienzo de las compras de deuda soberana; pero ni aun así se ven signos de un sentimiento de mercado un poco optimistas, pues las inyecciones de dinero correspondientes no parecen surtir ningún efecto en la demanda agregada debido, claro está, a la salud maltrecha del mecanismo de transmisión entre la Política Monetaria y la utilización de crédito por parte de las empresas. Algo no va bien en los sistemas bancarios nacionales y los resultados del examen realizado son esperados con temor.

Esto me lleva al segundo comentario que quiero realizar. Si mi trabajo fuera el de aconsejar a los ahorradores cómo colocar sus ahorros lo estaría pasando muy mal, especialmente aquí con clientes del sur de Europa. ¿Deben seguir en renta variable en euros apoyándose en algunas mejoras industriales y en la posible devaluación del dólar? Salirse y pasar a alguna de las variedades de renta fija plantea el problema insoluble de a cual de ellas y en qué divisa. Mi sensación es que a falta de otra medida de fuerza por parte de los ahorradores quizá lo único que quepa hacer es salir a la calle para exigir a Europa la mutualización del endeudamiento sumando fuerzas para permitir un endeudamiento avalado por todos en proporciones a discutir, es decir los eurobonos.

Y termino diciendo que el nudo gordiano está hoy justamente en el endeudamiento ya sea este soberano, privado, interno o externo. Conocer los datos de cada país en lo que respecta a esta estructura del endeudamiento es la única forma de comenzar unas conversaciones políticas que no sean meras palabras vanas. Ya tenemos estos datos y se trata, sin duda de «netear» las deudas entre diversos instrumentos y, en ese sentido, el problema se parece mucho al de la financiación autonómica en España. El «fondo de compensación» debe utilizarse, pero con cautela, de forma que el ranking entre países no quede trastocado, aunque las diferencias disminuyan. A partir de ahí la mutualización de la deuda europea tiene una posibilidad de llevarse a cabo permitiendo así una cierta construcción europea de verdad. ¿Están los políticos europeos a la altura de este reto?

Juan Urrutia

Juan Urrutia 2157 ~ 14 de octubre de 2014 ~ 0

El deber de la Universidad Pública

enseñanzaCreo que en pocas semanas entraremos en la semana de la ciencia 2014 y, como esta ciencia se hace no solo en las OPIs especializadas, sino también, y en buena parte, en la Universidad, me parece una buena fecha para comentar sobre las rebajas en el gasto público dedicado a esta institución y sobre la expectativa respecto al apoyo privado. Todo Rector y la CRUE como colectivo tratan, como es natural, de contactar con el sector privado para recabar apoyos que les permita mantener su posición en los rankings que hoy proliferan y que dan una idea, no muy adecuada por cierto, de lo que cada universidad consigue, y son seguidos por los usuarios y los patrocinadores.

La conversación con estos patrocinadores no es fácil por varias razones, pero que se pueden resumir en dos que voy a tratar de describir y que hay que ir estudiando si queremos hacer algo serio. La primera de estas razones es que los patrocinadores, disfrazados de diferentes maneras, no tienen una idea clara de la situación del sector y no saben qué institución en concreto sirve a sus intenciones. Intenciones estas que pueden ser muy variadas, pero que casi nunca son totalmente desinteresadas. O bien quieren utilizar una Fundación o similar a fin de crear mercados complementarios con sus otras actividades empresariales, o bien les gustaría que una institución docente cooperara a reducir los costes de transformación de su negocio. Todo esto ha sido ya estudiado bajo la rúbrica de tercer sector, ni público ni privado, y no parece que se pueda tener muchas esperanzas en él por lo que se acaba de apuntar. Ni siquiera en el campo de la cultura, tal como ha puesto de manifiesto la investigación en Economía de la Cultura

universidad de gremiosLa segunda razón es que incluso posibles mecenas desinteresados no saben muy bien cómo ayudar. Con su mejor voluntad, suelen tratar de regalarte sus mejores prácticas a fin de que la universidad de que se trate distribuya mejor sus fondos entre sus diversas finalidades, o aprenda a hacer la propaganda adecuada, o sepa las pillerías que hay que hacer para aparecer en lugares respetables de los rankings, tal como hacen las mejores business schools a nuestro alrededor y que siempre consiguen unos puestos envidiables. No se dan cuenta de que esta tarea exige unos gastos significativos que no se pueden recuperar con subida de tasas, a no ser que se trate de un centro privado.

Esta conversación siempre acaba insinuando que lo mejor sería que los centros públicos se fusionaran hasta alcanzar una dimensión suficiente como para atraer a muchos estudiantes y que luego se privatizaran para poder aumentar las tasas. Pero es que es justamente aquí en donde la conversación debería comenzar, pues de lo contrario se olvida lo que la Universidad Pública pretende o debiera pretender: nada menos que «el saber». No tanto el saber especializado en un área concreta con el ojo puesto en la innovación, cosa que mal que bien se hace a través de los proyectos de investigación financiados a través de fondos especiales provenientes no solo del Estado propio sino también de Europa. La Universidad Pública debe educar a nivel de grado a los ciudadanos del país al que sirven para que estos sean algo más que productores eficientes o consumidores responsables, para que lleguen a ser verdaderos ciudadanos capaces de cooperar con otros en la conversación pública que sostiene la fraternidad, la refuerza y genera confianza en el prójimo.

Juan Urrutia

Juan Urrutia 2157 ~ 12 de octubre de 2014 ~ 6

Entusiasmo

Tertulia Anĉovoligo

El jueves y el viernes rejuvenecí un poco y mi gran capacidad de entusiasmo se llenó casi por completo, todo ello gracias a la reunión de Anĉovoligo que hoy comentan las Indias aquí y de manera exhaustiva liberándome de la obligación de ser yo uno de sus glosadores y dándome la oportunidad de concentrar mi atención en mi propia experiencia general de sentir el alma ensanchada por el contacto con gente dispuesta y capaz de cambiar el mundo y de renovarse a sí mismos. Sí, es todo eso lo que sentí en Gijón en el contexto de la reunión internacional de grupos que, de una manera o de otra, están relacionados con la Sharing Economy, que pretenden seguir estándolo a través de su renovación y de la explotación de su potencial a la luz de ideas y experiencias que no se limitan al consumo.

Este entusiasmo mío me recordó a una parte del sueño que relaté aquí a la vista de la pintura de la época stalinista que con una luz deslumbrante mostraba ostensiblemente al hombre nuevo. Es muy posible que este recuerdo me viniera a la cabeza al escuchar una cita que me encanta referida por Marx al llamado paraíso comunista, una situación social utópica en la que el modo de producción ha hecho posible la abundancia y en la que, en consecuencia, cada uno puede explorar todas sus potencialidades correspondientes a sus multicapacidades sin ser obligado por el sistema en el que vivimos a presentarse con solo una cara. Aquel experimento no culminó y hoy sirve para recordar, entre otras cosas, que hemos de evitar la violencia, y elucubré con la posibilidad de que el mercado pueda complementar la economía colaborativa, llevándola más allá de sí misma, generalizando la competencia fraternal, cosa que quizá se pueda conseguir si evitamos las rentas del crony capitalism del que habla el The Economist en su último número (que salía a la venta) mientras hablábamos de estas cosas y lo hacíamos en un contexto de abundancia en la que cada uno no es nadie y tiene que juntarse con otros para tener algún peso. Neal apuntó brillantemente que no estaría mal si conseguimos nivelar el terreno de juego entre mercado, administración y el sector colaborativo. Un objetivo que mantiene mi entusiasmo.

Este entusiasmo siguió siendo mi motivo de reflexión cuando ayer acudí, ya en Madrid, a las Naves del Español, a la representación de Los Justos, esa obra de mi admirado Albert Camus en la que se pone en juego la tensión entre la Justicia y el Amor. La producción que contemplé ayer es una adaptación de la tensión de la que Camus habla a la aventura de ETA. No es el momento de hablar de la oportunidad o de la calidad de esta trasposición, pero sí que es el momento de recordar que el conflicto evocado por Camus al final de los años cuarenta y que utiliza los primeros brotes de violencia antizarista a principios del siglo XX en Rusia como banco de pruebas, es un conflicto no resuelto y posiblemente no resoluble en medio del cual tenemos que vivir.

No se apagó mi entusiasmo, pero sí que mis pensamientos volaron por lugares ignotos en los que quizá un día no sea necesario tener que lidiar con esa terrible tragedia de servir a una causa digna haciendo sufrir a quienes uno ama. Tendrá que ser posible, me dije voluntariosamente y retomé el entusiasmo. Pero esta tarea va a ser ardua, lo que no quiere decir que sería mejor mirar para otro lado, sino que hay que mirarla de frente, pero siempre acompañados por gente de buena fe.

Juan Urrutia

Juan Urrutia 2157 ~ 6 de octubre de 2014 ~ 1

La gobernanza de la Globalización: una aproximación

barcoLa globalización es un hecho con el que hemos de contar y con el que, de hecho, contamos en casi todos los ámbitos en los que nos movemos. Creemos saber que va ir a más y que, poco a poco, van a ir desapareciendo hasta los paraísos fiscales, último reducto de la noción de Estado. Si, como reflexionaba el otro día, pensamos a partir de first principles, no podemos quedarnos en unas cuantas ideas cortas cuando tenemos que decir algo sobre problemas como el vasco, el catalán, el kurdo o el escocés, entre otros. Uno de esos primeros principios sobre los que hemos de construir nuestro discurso es, sin duda, la gobernanza de la globalización. En efecto, nos tenemos que preguntar si esa globalización será mejor gobernada por una única autoridad mundial, una especie de Estado global, o si cabe una acracia global y podemos esgrimir razones para pensar y desear que la globalización exija o permita una confederación asimétrica de comunidades de muchas clases diferentes que pueden incluir Estados o no.

Trataré de contestar a esta cuestión a partir de dos ejes distintos, el económico y otro un poco sesgado hacia lo filosófico. Y lo haré de una manera bastante poco rigurosa, y quizás hasta errónea, por lo que llamo aproximación a mi planteamiento.

Comenzando por lo económico afirmo, en primer lugar, que la pregunta fundamental que hay que hacerse es si lo que importa son los rendimientos crecientes por parte de la oferta o por parte de la demanda. Las economías de escala de una unidad productiva están asociadas a la reducción en el coste unitario de producción a medida que se producen más unidades para abastecer al mercado global. Quien sepa aprovecharse de este hecho tecnológico acabará teniendo un cierto grado de monopolio que le permitirá cargar un precio por encima del coste marginal incrementando así significativamente su beneficio. Pero estos rendimientos crecientes que ocurren por la parte de la oferta de bienes no son los únicos posibles. Hemos de considerar también los rendimientos crecientes por la parte de la demanda asociados a lo que se llama efecto-red. En un mundo digital, por ejemplo, cuanto mayor es la cantidad de clientela de, digamos, un proveedor de servicios telefónicos, mayor será la demanda de esos servicios por parte de este proveedor en concreto pues el nuevo cliente tendrá un acceso fácil a más gente. Este efecto camina también hacia el monopolio y este será cada vez el más general y el más potente en un mundo en el que se impone el internet de las cosas.

El interés ciudadano exige la regulación del monopolio y nuestra pregunta por la gobernanza se puede reducir a sopesar qué tipo de regulación es mejor en un mundo globalizado y dominado por el internet de las cosas. El criterio básico para contestar a esta pregunta es si la captura del regulador es más fácil cuando éste es global o cuando este está distribuido entre las diferentes comunidades del tipo que sean. La captura del regulador del monopolio total globalmente hablando es mucho más fácil cuando este regulador es enorme y global que cuando está constituido por una red de reguladores. Y el ejercicio del control que el regulador ha de ejercer es sin duda mucho más efectivo en jurisdicciones pequeñas.

El argumento hasta aquí es el mismo vengan de donde vengan los rendimientos crecientes, pero ahora trataré de entender que si distinguimos entre el origen de los rendimientos crecientes el argumento se refuerza. En un caso estos rendimientos crecientes provienen de las economías de escala asociadas a la globalización. En el otro caso los rendimientos crecientes provienen de las economías de alcance asociadas con la actividad de un único productor diversificado que puede atender las necesidades de mucha más gente en el mundo del internet de las cosas. Una economía de menos peso físico es mucho más fácil de regular de manera distribuida.

Y en este punto es fácil conectar con el otro eje argumentativo, el de corte un poco más filosófico o social. El argumento centralizador se sigue de la lógica de la escasez y de la racionalidad instrumental asociada a la teoría económica neoclásica. El argumento descentralizador se sigue de la lógica de la abundancia y de la racionalidad expresiva que poco a poco vamos aprendiendo a asociar a formas alternativas de conceptualizar lo que ocurre en el ámbito económico. La racionalidad expresiva tiene en cuenta la pertenencia a una comunidad (quizá una empresa) y las economías de alcance hacen sentirse a quien las produce como un digno miembro de la comunidad.

Juan Urrutia

Juan Urrutia 2157 ~ 27 de septiembre de 2014 ~ 3

Dos formas de pensar

230px-Frank_HahnComo resultado de un par de eventos, estoy pensando en las ventajas e inconvenientes de formas distintas de pensar sobre cuestiones complejas, como podrían ser, por ejemplo, la construcción de Europa en un momento de crisis económica seria, o la salida de España de la crisis en un momento crítico para Europa.

Una primera forma es completamente diacrónica y minuciosa, tratando de ver cómo ha evolucionado una cuestión concreta a lo largo de los años y tratar de distinguir ahí una pauta determinada que nos podría quizá permitir emitir un juicio razonado sobre la política a seguir. Esta forma de pensar exige un comienzo arbitrario. La otra forma de pensar es totalmente sincrónica y toma como punto de partida la situación actual y el lugar al que querríamos llegar.

Esta diferencia puede aplicarse a cualquier cuestión de cualquier ámbito del conocimiento, pero me parece especialmente aplicable a las cuestiones con las que ha abierto este post. En estos asuntos siempre recuerdo el comentario de Frank Hahn en Cambridge en una tarde cualquiera cuando ya pasaba parte de su tiempo en Siena. Recordaba el examen que había puesto a sus alumnos italianos sobre las políticas a seguir en un cierta situación económica y, haciendo un guiño, continuaba reflexionando sobre «en qué orden tomarlas». Es sobre este orden sobre el que cabe preguntarse si el análisis debe ser el diacrónico o el sincrónico, si nos preguntamos por la salida de la crisis en España a partir de la recesión aparente de Europa o por la construcción de Europa en esa situación.

Por una vez, y bajo la influencia de Mario Draghi, parece que un cierto consenso emerge sobre las políticas de demanda y de oferta que habría que tomar. Respecto a las primeras, tanto la unión bancaria junto con el activismo del BCE, como una política fiscal coordinada, parecen imprescindibles. Y en cuanto a las políticas de oferta, podemos hablar de todas las llamadas reformas en sentido genérico que trabajarían en favor de un incremento de productividad y mejora de la competitividad. En qué orden habría que tomar las decisiones pertinentes parece la única duda razonable más allá de precisiones cuantitativas, en mi opinión de segundo orden de importancia.

Pues bien, pienso la que hubiera sido la respuesta que Hahn hubiera exigido a sus estudiantes para aprobarles: todas simultáneamente. Solo de esa manera las medidas concretas se hacen creíbles, porque si alguien quiere hacer trampa, sabemos que la trayectoria seguida por el sistema económico europeo saldrá de la rama estable de la trayectoria hacia el punto de silla y el desorden será enorme. Es este miedo el que permite que el commitment aparente de cada país sea creíble y que las expectativas no se vean incumplidas.

Pero todo esto, además de inclinarme por una forma de pensar que podríamos llamar «from first principles», parecería exigir una especie de autoridad única. Pero esto es una conclusión espúrea, pues el ponerse de acuerdo sobre la institución que debería encarnar la autoridad presenta las mismas dificultades que diseñar la política óptima como suma de las políticas mencionadas tomadas simultáneamente. De hecho, me parece que la decisión sobre las medidas concretas a ser tomadas simultáneamente sería probablemente más acertada, más conducente a la trayectoria estable, si se tomara entre un grupo numeroso de autoridades.

Juan Urrutia

Juan Urrutia 2157 ~ 21 de septiembre de 2014 ~ 0

Sobre política científico-cultural

True DetectiveEn pocos días he tenido tres ocasiones de oír hablar de ciencia y sus dependencias del poder político. Por un lado Mäki disertó sobre el Imperialismo de la Ciencia desde la filosofía de la ciencia tratando de poner en solfa todo imperialismo incluido el de la filosofía de la ciencia. Por otro lado, Steven Turner se explayó sobre sociología política de la Ciencia planteando un problema muy pertinente en estas épocas de incertidumbres: si tendríamos que preferir la democracia o la tecnocracia (léase BCE y Mario Draghi) en la conducción de nuestros asuntos cotidianos. Finalmente, en una especie de festejo científico-musical organizado por Toni Hernando, la parte no musical del evento consistió en una charla muy relajada de P.M. Etxenique sobre el error de separar ciencia de las humanidades, explicando cómo el impulso científico está enraizado muy hondo en el espíritu humano.

El conjunto de estas tres exposiciones me ha dejado una sensación de que muchos asuntos, además del de la tecnocracia vs. la democracia, se han quedado sin atender. Pensemos en los pecados de la ciencia en su quehacer cotidiano, sea por parte de las empresas que explotan sus descubrimientos, sea por parte de los propios científicos en su actividad de rent seeking disfrazada de búsqueda de verdad o en su defensa de la auto regulación que lleva a los rankings y a contar las citas sin tener en cuenta las dependencias del recorrido que esto puede traer consigo. Todas estas cosas están en el candelero y todas están relacionadas entre sí de una u otra manera.

Sobre todas estas cosas se ha escrito en este blog en un momento u otro, pero hay otra cosa de la que también se ha escrito aquí y que me parece todavía más importante para la práctica del trabajo consistente en crear conocimiento. Aun admitiendo que conocimiento no es sinónimo de información en su día, al comienzo de ese nuevo relato que traté de delinear en una colección de una cincuentena de posts que algún día de estos verán la luz de una forma ordenada, me referí nada más comenzar a una idea de Economía de la información que me parece muy aplicable a las discusiones de estos días sobre la tercera ola de crecimiento negativo en Europa.

Pero dejando por hoy fuera el problema del sistema económico. centrémonos y pensemos en el sistema del conocimiento como aparato epistémico que trata de generar ideas. Me centro en las viejas ideas de Sah y Stiglitz aparecidas hace casi treinta años años en la A.E.R.(Sah y Stiglitz The Architecture of Economic Systems: Hierarchies and Polyarchies, American Economic Review, 76, 4, 1986, pp 716-727) y en donde introducen la distinción entre jerarquías y poliarquías como formas alternativas de seleccionar ideas sean científicas, tecnológicas, económicas o incluso culturales. Supongamos pues un aparato epistémico formado por filtros imperfectos, organizados bien sea en batería (poliarquía) o bien sea en línea (jerarquía). En el primer caso, una idea rechazada por un filtro puede ser aceptada por otro. En el segundo caso, cualquiera de los filtros puede vetar una idea por el contrario, estaría mejor representada por una jerarquía en la que los filtros son instalados en batería de suerte que cualquiera de ellos puede vetar una idea. En la poliarquía se trata sobre todo de no caer en el error de tipo I, evitando al máximo posible (dada la imperfección de los filtros) el veto a las ideas buenas. En la jerarquía, por el contrario, se trataría de evitar al máximo posible el error del tipo II no cayendo en la aceptación de ideas malas. Pero. ¿cuál de estas formas de organizar el aparato del conocimiento tiene mayor valor epistémico?

La respuesta a esta pregunta crucial no es inmediata pues depende la calidad de las ideas en el aire en el campo de que se trate. Pensemos, por ejemplo, y sacando un poco las cosas de quicio, en las series televisivas, y pensemos cómo vamos a autorizar el apoyo financiero a esas producciones que hoy parecen desbancar al cine como forma artística. Aplicando las ideas explicadas diríamos que hoy en día en el aire vuelan mejores series que películas y en ese ambiente cultural la financiación de series tendría mayores beneficios epistémicos que la de películas. En consecuencia los filtros para apoyar o no las series deberían establecerse en paralelo para maximizar la probabilidad de que pasen el sistema de filtros

Volviendo a nuestro problema, inicial nos preguntaríamos cómo están los tiempos en el mundo de la ciencia. Si fueran buenos tiempos para las ideas científicas deberíamos posicionarnos en favor de la poliarquía en la organización de las aceptaciones de artículos, etc. Si los tiempos no son buenos para las ideas científicas, pues no parece que en el horizonte se perciba un deseo por la verdad sino más bien una búsqueda de la explotación comercial, en ese caso mejor (epistémicamente hablando) imponer jerarquías y no dejar pasar tonterías.

Estas ideas no suponen una solución a los problemas plantados al principio de este post, pues no sabemos quién dice si los tiempos son buenos o malos para una cosa u otra. Sin duda, pero son un paso en la discusión ordenada de en qué medida y cómo deben ser apoyados los generadores de ideas dependiendo de los tiempos y teniendo en cuenta solo los beneficios epistémicos.

Juan Urrutia

Juan Urrutia 2157 ~ 16 de septiembre de 2014 ~ 0

Rifking

la-sociedad-de-coste-marginal-ceroAyer la Fundación del Pino nos ofreció la conferencia de Jeremy Rifking sobre su nuevo libro, La sociedad del coste marginal cero, en el que nos habla sobre el internet de las cosas, el procomún colaborativo y el eclipse del capitalismo. No es la primera vez que menciono a este ensayista en este blog. Ya en el año 2006 le mencionaba en conexión con las ideas de Becker y Posner cuando inauguraron su blog dos años antes. Las reproduzco aquí traducidas por mí:

El blogueo es uno de los fenómenos más significativos en el campo de lo social, de lo polí­tico y de lo económico. Es una ejemplificación asombrosa y novedosa de la tesis mantenida por Hayek y, según la cual, el conocimieto está ampliamente distribui­do entre la gente, de forma que el reto para la sociedad es crear los mecanismos que permitan poner en común ese conocimiento. El poderoso mecanismo al que los economistas en general, y Hayek muy en particular, prestaron su atención, es el mecanismo de precios (el mercado). El más reciente de estos mecanismos es la “blogsfera”. Hay cuatro millones de blogs. Internet permite la instantánea puesta en común (y por lo tanto la corrección, el refinamiento y la amplificación) de ideas y opiniones, hechos e imágenes, reportajes o trabajo académico generados por los bloggers.

En palabras más breves, podríamos decir que lo que entonces se llamaba La Red podía sustituir al mercado en su papel de procesar la información dispersa y ponerla en el conocimiento público. El mercado consigue este «milagro», tal como destacaban los austríacos, y en especial Hayek, generando precios que son nada menos que un estadístico suficiente de toda la información repartida entre los agentes económicos. Cuando La Red crece y lo hace distribuidamente la información, por muy desperdigada que esté, es conocida por todo el mundo a un mero golpe de búsqueda en cualquier buscador de internet.

A partir de esa idea comenzó la elucubración cada día más intensa sobre las posibilidades económicas y sociales de la blogsfera. Y hemos llegado hasta imaginar un sistema económico alternativo al capitalismo de mercado o al socialismo centralizado. Nada menos que esto es lo que anunciaba ayer Jeremy Rifking en la Fundación del Pino, en un ejercicio de lo que un día llamé Economía Desmeracada (en el contexto de un artículo sobre el fenómeno de las ciberturbas que tanto juego ha dado años más tarde) como el estudio de fenómenos que consideramos económicos sin ayuda del mercado y con el apoyo de las instituciones en sentido amplio o de ideas que no se relacionan con el mercado.

Nos anunciaba con bastante elocuencia que el capitalismo se eclipsa y que con el apoyo de lo que hemos dado en llamar la Internet de las cosas, llegamos o llegarán nuestros hijos o nietos a un sistema que podemos denominar el procomún colaborativo en el que los agentes ya no se diferencian entre productores y consumidores, sino que todos son ya ambas cosas a a la vez y comparten lo que producen. Genero mi propia electricidad y la vuelco en la red para que la utilice cualquiera que esté enganchado a ella. Y así en casi todo.

No son ideas del todo novedosas y en cierto sentido ya estaban en El Capitalismo que Viene; pero se me antoja significativo que alguien como este ensayista pretenda darles una amplitud tan general. Sin embargo, estas ideas tardarán en aceptarse y formar parte del conocimiento común, y es posible que si se aceptan nos quedemos anclados en ellas.

Ayer la audiencia del auditorio de la Fundación del Pino estaba menos lleno de lo normal y la edad media de los asistentes muy por debajo de otras ocasiones. Los mayores no las entendemos muy bien y, lo que es peor, aquellos que dicen entenderlas las hacen suyas con tanta prisa y vehemencia que creen que los mercados desaparecerán mañana sin oposición y que todos seremos generosos en nuestro compartir el procomún que generaremos entre todos. En mi opinión, sin embargo, el mercado será necesario para seguir compitiendo con nuevas innovaciones justamente en la Internet de las cosas y no tendremos más remedio que esforzar nuestra imaginación para la creación de nuevas instituciones que permitan el reparto de lo producido de manera civilizada.

Es decir, hemos de prepararnos para ir más allá de la Sharing Economy.

Juan Urrutia

Juan Urrutia2157 ~ 16 de octubre de 2014 ~ 1

The Economist 11-17 de octubre

economistMañana llega a los kioskos el nuevo número de The Economist y, como todas las semanas, llegará con algún artículo que merece la pena. El número anterior me resultó especialmente atractivo pues contenía al menos las siguientes cuatro entradas que me interesan y mucho ahora mismo.

En la página 4 comentaba inteligentemente el futuro del libro, cosa ésta que preocupa a los que, como yo, adoramos al libro como objeto.

En la p.39 nos regalaba un bonito artículo sobre el Estado de Colorado, una mezcla única de conservadurismo económico y de progresismo social al ser un Estado tradicionalmente Republicano y rico, pero de los primeros en admitir las bodas de gente del mismo sexo y el uso habitual de Marihuana. Tengo que volver por un lugar en el que fui feliz sin un duro en el bolsillo pero con Alan Ginsberg recitando su Aullido sobre el césped del campus de la C.U. en Boulder.

En la p.65 pone en entredicho el futuro de la banca a no ser que se renueve, justo cuando en el cierre de la reunión de Gijón sugerimos que cabría una utilización inteligente del información que acumulan los bancos a efectos de vender nuevos productos que podrían ayudar a hacer florecer la Sharing Economy al tiempo que lavan la imagen del sector.

Esto se complementa, en la p.69, con el recuadro sobre el Crony Capitalism, ese capitalismo de amigotes que tanto criticamos en esa reunión de Gijón y del que volvimos a predecir ese declive que nos llevará hacia una verdadera economía de mercado no necesariamente capitalista.

Juan Urrutia2157 ~ 15 de octubre de 2014 ~ 0

Jean Jacques y Jean

bildo-tirolA muchos de nosotros Francia nos ha dado siempre envidia y nos la sigue dando. A pesar del atractivo indudable de los E.E.U.U. entre los economistas, cuando un colega francés resulta destacado nos sentimos orgullosos, o al menos a mí me ocurre esto.

Me acaba de ocurrir con el premio Nobel que ha recibido Jean Tirol, un jovenzuelo de solo 61 años y que quizá lo hubiera recibido junto a Jean Jacques Laffont si este no hubiera muerto prematuramente. Son dos ejemplares de economista francés educados en el sistema de Grands Ecoles que además, en su caso, son dos grandes constructores de instituciones fuera de París.

Yo conocí a Laffont en California en el verano del 1974 y luego nos tratamos bastante cuando cada uno por su parte intentábamos, junto con muchos otros, crear centros de calidad cada uno en su país y fuera de las respectivas capitales.

Así nació ASSET una asociación que continúa bien viva tal como se puede ver aquí. Y fue a través de esta asociación y de la Escuela de verano de la FUE que tuve algunos contactos con Jean Tirol tanto en Bilbao como en San Sebastián de los que a veces me he hecho eco en este blog. En mis propias publicaciones se trasluce la admiración que he tenido a ambos. En el caso del reciente joven premio Nobel mis ideas provenían directamente de él en el campo de la especulación o de las burbujas pero sobre todo en el campo del gobierno corporativo con la idea de la Stakeholder Society a la que se hace referencia entre otros muchos sitios en el post con el que acabo de enlazar.

A pesar de las enormes contribuciones de estos dos economistas franceses lo que me más me gusta recordar es su terquedad en quedarse en la periferia desde la que irradian sus ideas y su insistencia en no abandonarse en esa periferia mediante un nomadismo enriquecedor.

Juan Urrutia2157 ~ 3 de octubre de 2014 ~ 1

Contra balbucear lo inefable

260px-Ludwig_Wittgenstein_by_Ben_RichardsHablamos demasiado. De todo: de cultura, de arte, de finanzas, de corrupciones varias, de presupuestos, de Cataluña, de Ucrania, de Hong Kong, del Estado Islámico, de la comisión Europea, de la austeridad, del cine español, del teatro, de los recortes en todos los renglones, de la pobreza, de la desigualdad y de mil otras cosas más. Y de todas ellas hablamos como si no tuviéramos conocimiento de causa, balbuceamos simplezas y nos repetimos hasta la nausea. Rara vez lo hacemos a partir de «first principles», tal como sugería deberíamos hacer hace un par de posts y, en consecuencia, no podemos ni siquiera entendernos entre nosotros. Y la razón de todo esto está en que, en general, esos principios básicos son inefables. Deberíamos recordar el final del Tractatus de Wittgenstein y afirmar que «De lo que no se puede hablar hay que callar». Es decir, «Wovon man nicht sprechen kann, darüber muß man schweigen». ¡A ver si así se entiende!

Juan Urrutia2157 ~ 1 de octubre de 2014 ~ 0

El Constitucional y el 9N

Ya sabemos que el TC ha suspendido por la entrada en vigor de La ley catalana de consultas y del decreto de convocatoria de la consulta del 9N. Una de las cosas más llamativas de esta decisión ha sido su celeridad a la este TC no nos tiene acostumbrados así como su unanimidad a pesar de las divisiones ideológicas internas. Pienso que no tenemos más remedio que pensar que o bien Mas y Rajoy están de acuerdo en la manera de salir de este embrollo, o bien bien ambos extremos, celeridad y unanimidad, son una señal emitida por el gobierno en connivencia con el TC de que Cataluña no tiene nada que hacer mediante la forma que ha elegido de expresar su voluntad. Si fuera esto último sería una muestra clara de mal gusto muy poco “británica”. Si se tratara de lo primero la cosa iría más allá del mal gusto.Con todo, éstas son cuestiones menores. Lo serio es saber en qué medida lo que se propone para el 9N, de acuerdo con el decreto correspondiente, es una consulta o un referendum. Si lo primero y el T.C. no anulara la parte correspondiente de la Ley de Consulta no habría razón alguna para prohibir la consulta por inconstitucional. Si el T.C. anulara toda la ley sin más se trataría de una muestra de prepotencia odiosa y muy poco elegante y si la mantuviera tal como está solo quedaría hacer pedagogía sobre la distinción entre las dos nociones de consulta y referendum. Hay expertos juristas que insisten en que se trata de un referendum pues si hay urnas no puede tratarse de una consulta que, según ellos, no es sino una encuesta con una muestra muy grande. Creo que confundir una consulta con una encuesta es tan tonto como confundirla con un referendum. Pero es que un referendum puede ser vinculante o no. Necesitamos un poco de pedagogía pero pasan los días y nadie nos la ofrece.

Juan Urrutia2157 ~ 11 de septiembre de 2014 ~ 1

Apertura de curso

CampuscolmenarejoLa ceremonia de apertura de curso de mañana día 12 de septiembre servirá como conmemoración de la puesta en marcha de la Universidad Carlos III de Madrid que había sido aprobada bastantes meses antes por la Asamblea de la Comunidad Autónoma cuando Joaquín Leguina era su Presidente y Felipe González era el Presidente del Gobierno Central. Yo y mi familia habíamos pasado el verano en Jávea en una casa alquilada a unos amigos y por estas fechas ya estábamos en Madrid haciéndonos cargo de la mudanza. Rafa empezaba la universidad e Itziar el colegio. Estos cambios son siempre traumáticos, pero yo me libré en buena parte de ellos, pues tenía que pasar todo el día pendiente de la Universidad, que todavía no tenía oficinas en Getafe, y cuya Comisión Gestora se reunía en una oficina de los bulevares. En seguida pasamos ya a Getafe y comenzaron los trabajos apasionantes de contratación para comenzar el primer curso de economía al siguiente año. Fueron momentos excitantes y pensar en ellos me rejuvenece. Mañana seguramente me emocionaré un poquitín. Solo tenía 45 años.

Juan Urrutia2157 ~ 6 de septiembre de 2014 ~ 2

Sostén o sujetador

sostenMi gusto por la lingüística, así como por el idioma y el habla en general, me hace preguntarme cuestiones, quizá triviales, sobre el uso concreto del idioma o sobre la evolución del habla, pero que es posible que algo nos enseñen. Es este gusto lo que me ha llevado muy a menudo a escribir por ejemplo sobre expresiones que detesto. Tomemos como un ejemplo la forma de referirse a una prenda femenina de ropa interior. En mi juventud recibía el nombre de “sostén”, una palabra que las chicas finas procuraban sustituir por la de “soutien”, como si el utilizar el francés la hiciera menos explícitamente sexual. A veces estas chicas finas usaban la expresión “soutien gorge”, sin que nunca llegara yo a entender qué tiene que ver la garganta con los pechos en las mujeres. Y finalmente se arrumbó la palabra castiza así como los sucedáneos cursis o afrancesados y se adoptó una palabra que hoy continúa vigente: “sujetador”. Esto me sugiere dos cuestiones. La primera de naturaleza puramente semántica: ¿en qué se diferencia sostener y sujetar? Sostener es como afirmar algo de lo que se duda, algo parecido a lo que ahora, por la influencia del inglés, llamaríamos “soportar”. En nuestro caso lo aplicaríamos a pechos que dejados a sí mismos tienen tendencia a caerse. Mientras que sujetar querría decir más bien, y en nuestro caso, impedir que los pechos femeninos se liberen alegremente. Si estoy en lo cierto ambas palabras debieran ser utilizadas de manera diferenciada, dejando ver con transparencia a qué se refiere uno. La segunda cuestión es más bien de carácter sociológico; pero es que el idioma y el habla son instrumentos útiles para encarar puzzles sociológicos. En relación con el sujetador es muy notable cómo ha variado su uso siguiendo la evolución de la búsqueda de libertad. En mi juventud, un gesto radical por parte de las mujeres, especialmente las jóvenes, fue no vestir esta prenda, ejemplo evidente de sujeción o, todavía de forma más radical, quitársela en público para dejar constancia de la conciencia de la situación subordinada de la mujer y de todo el mundo. Hoy en día lo que uno observa es que las mujeres hacen ostentación de llevarlo puesto y ha llegado a ser como una prenda más de su atuendo, especialmente en verano, justo cuando parecería que sería más cómodo no usarlo. ¿Qué revela este último cambio? ¿Quizá que ya no quieren ser libres o luchar por esa libertad para todo el mundo? ¡No lo puedo creer! Lo más sensato es pensar que las mujeres son hoy lo suficientemente autónomas como para hacer lo que les dé la gana, al menos en estos asuntos.

Lo que me gustaría saber es entonces es cómo deberíamos llamar hoy a la prenda que nos ha ocupado estas líneas.

Juan Urrutia2157 ~ 4 de septiembre de 2014 ~ 1

Vuelta a la normalidad

Desde mi sillón de orejas Creo que puedo decir que hoy he terminado la novela que estaba escribiendo desde hace algún tiempo. Me he referido a ella en varias ocasiones (por ejemplo aquí) y este verano le he dado el arreón casi definitivo utilizando algunas de sus partes como posts en este blog. El que subí ayer- La muerte del padre- no es el último, pero no voy a subir los que cierran la novela aunque ya estén escritos. Ahora solo queda editarla con un poco de cuidado antes de procurar que se conozca todo su contenido a través de cualquier soporte. Llevará su tiempo y su trabajo, pero ya ha llegado el momento de volver a usar el blog para la que es su finalidad propia, que es contribuir con mis ideas a la conversación de las Indias posteando lo que la actualidad o reflexiones más generales me exijan para apoyar una vida interesante. Como comienzo comunico que el blog pronto tendrá un título específico y acorde con la caricatura de su nueva portada: desde mi butaca de orejas. Un homenaje a un escritor que admiro.

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