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Científicos y dinero

El jueves 17 en el Museo Nacional de Ciencia y Tecnología se celebró, organizado por mi ex-colega Aurelia Modrego, un maratón sobre Ciencia y Dinero. Después del evento me enteré que lo que se nos pedía era debatir sobre ideas y experiencias que nos pudieran hacer pensar sobre cómo el saber y la cultura científicos son inputs cruciales para la creación de riqueza. Un corotocircuito en la comunicación con la organizadora me llevó a creer que lo que se me pedían eran mis ideas y experiencias sobre científicos y dinero, de manera que me ahorré hablar sobre los presupuestos del 2010 para Ciencia e Innovación, o de la Política Científica que los recortes en esas partidas revelan o del modelo económico con el que esa política sería congruente. Pero tuve que rascarme la cabeza para organizar unas pocas ideas y recuerdos sobre el científico como alguien con una identidad peculiar que se revela justamente en su relación con el dinero y, yo añadí por mi cuenta, con el poder.

Si mi subconsciente no me hubiera traicionado o hubiera sido fiel a mi oficio habría comenzado por examinar críticamente la noción de riqueza. Y hubiera dicho en primer lugar que la riqueza no es sino la acumulación del ahorro que acaba invertida en activos materiales, como maquinaria, o inmateriales como el conocimiento. Es decir que la riqueza no es sino la suma del valor del capital físico y del humano y un algo que nos “garantiza” el futuro vital. Como tal capital la riqueza, habría apuntado en segundo lugar, se acrecenta con el PIB y, a su vez, aumenta la creación de PIB, de forma que, en tercer lugar, la pregunta central se debiera haber planteado por mi parte como la forma en que la ciencia produce PIB ( que, por cierto debiera incluir la producción de ciencia en sí misma- pero eso es otra historia). Dado mi malentendido subconsciente, en lugar de preguntarme cómo la ciencia produce dinero, me enganché en la cuestión de, dado de que esa ciencia está incorporada en el capital humano, cómo hace su trabajo ese sujeto humano que llamamos científico. ¿Quién es pues el científico?

Empecé por las ideas aprendidas en Paul Davis para quien el sistema de ciencia abierta que conocemos es realmente el legado del medioevo a la modernidad. El científico comenzaría siendo una especie de bufón que funciona como señal de la magnificencia de su Señor quien, para continuar asustando al otro señor que se permite no rendirle pleitesía, y puesto que sus bufonadas se empiezan a formalizar y matematizar, no tiene más remedio ( lo mismo que su competidor) que promover y mantener lo que luego fue la evaluación por pares. No es de extrañar que, en base a esa relación originaria con el poder, el científico genérico ( con todas las excepciones reconocidas) sea un ser raro inseguro de su capacidad de seducción, una persona despistada siempre con la cabeza en las nubes y un personaje desaliñado desconocedor de la etiqueta que rige la relación con el poder.

En estas condiciones se plantea el serio problema de cómo integrar a este ser en la sociedad de manera que el capital humano que incorpora sea realmente productivo. El problema es acumulativo ya que de vez en cuando el Señor saca al científico del gueto en el que vive con sus compañeros raros, despistados y desaliñados de forma que esta salida produce en él un shock que le revuelve el alma y la devuelve al gueto más raro, despistado y desaliñado. No es pues un problema fácil de resolver pues el habitante del gueto produce una psique escindida ya que, por un lado, su trabajo se anuncia como cada día más importante y, por el otro lado, su recompensa no es sino una cárcel o celda cada vez más dorada y cada día mejor cerrada. Dicho de manera más gráfica, por un lado el científico quiere borrar sus huellas identitarias como habitante del gueto y a través del dinero como gran igualizador con el que se le recompensa, borrar la huellas que la cárcel ha dejado en él y equiparase a cualquier hombre “libre”; pero, por otro lado, no quiere traicionar a su comunidad identitaria y desearía dejar su huella personal por ejemplo en un teorema que llevara su nombre. Este nudo psíquico tiene consecuencias bien conocidas. Se vende por un plato de lentejas, se somete humildemente al poder, se aviene a hacer de bufón a cambio de cierto reconocimiento fuera del gueto y construye un ceremonial tanático dentro del gueto que le permita distinguirse de sus hermanos mediante la constitución de academias varias y de rankings perversos que acaban con la rebeldía que necesariamente ha de estar debajo de cada idea original que ponga en juego el paradigma prevalente. Y así, reconozcámoslo, no puede haber buena ciencia pues el capital humano que la produce está desconcertado. y no sabe si tomar el dinero y correr o permanecer en la rebeldía.

¿Cual es la solución? Pues integrar al científico en la sociedad que rodea al gueto. Pero tampoco esto es fácil. Toda integración exige mesa y mantel, una cuestión delicada. Invitarles a desayunar no parece lo adecuado, pues no son los científicos lo suficientemente vigorizantes como apar transmitir energía a sus anfitriones. No aspiran a lo más alto ni a síntesis heroicas y arriesgadas. Solo son gente rara que se conforman con el material necesario para un pequeño experimento. El hombre libre no le va a convocar a un almuerzo pues ese tipo de encuentro es solo apto para negocios y los científicos no pueden se duchos en esta materia pues son demasiado despistados o demasiado escrupulosos y no generan confianza. Las cenas están inmediatamente descartadas pues esta comida está diseñada para esa brillantez que exige una ductilidad intelectual de la que el desaliñado científico carece. La conclusión se impone. Para integrar a los científicos en la sociedad y suturar su herida psíquica solo queda invitarles a merendar. La merienda no es cara y sin embargo también tiene su ritual y su ceremonia. Ante un té con pastas y sandwiches de pepino nadie espera la brillantez de Oscar Wilde, nadie aspira a cerrar un negocio ni nadie está dispuesto a ejercer un enorme esfuerzo intelectual. Basta con la racionalidad, algo tan aburrido que solo da para la divulgación.

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  1. Jodecy

    Posts like this bigrhten up my day. Thanks for taking the time.

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5 Trackbacks/Pingbacks

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