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La verdadera explicación

Parece que ya todos estamos contentos con la diagnosis de la crisis financiera inicial y con la de esta segunda caída en la recesión. La primera, a pesar de ser calificada como financiera, era en sus orígenes una crisis debida a los desequilibrios del comercio internacional que propició una enorme demanda de activos seguros que hizo disminuir los tipos (además de las actuaciones de Greenspan) con las consecuencias subsiguientes ya que los bancos se vieron obligados a aumentar la cantidad comercializando tanto hipotecas como otros activos en buena medida redundantes. Esta segunda caída es una crisis fiscal en Europa que se empeña en un camino de consolidación que cree puede servir como origen de un nuevo crecimiento sólido. Mientras éste llega nos encontramos en recesión en muchos países e incluso Alemania crece bien poco de forma que el Estado del Bienestar cruje. Lo que se oye son exordios sobre cómo aprender a ser trabajadores disciplinados y austeros pero nadie parece darse cuenta de que lo que estamos viendo es la crisis del capitalismo de amigotes abriendo así la puerta a un capitalismo disipador de rentas debido a la competencia en contra de los apaños que el poder y sus amigotes han realizado para conservar sus rentas e incluso generar nuevas.

Algunos pensarán que esto es inevitable y que, siempre que no se sobrepasen ciertos límites no merece la pena hacer nada. Pero esto no es así pues hay cosas que hacer siempre que aprendamos a desentrañar en donde están los verdadero cuellos de botella o las debilidades básicas del sistema. Lo crucial es que la supuesta regulación independiente de agencias ad-hoc no es ni puede ser tal pues la independencia exige la posibilidad técnica del Committment y esta no existe. Este compromiso irrevocable solo es posible cuando las medidas adecuadas son una estrategia intertemporalmente consistente y, por lo tanto, creíbles. Pero en ese caso no necesitaríamos esa independencia que funciona más bien como una coartada que permite hacer opacas las posibles relaciones inconfesables de las agencias reguladoras y los regulados que tengan poder por su tamaño o carácter sistémico. De esto nos hablaba recientemente Jonh Kay en el F.T. pero hay que recordar que esta es una cuestión bien conocida que, ya se intuye por qué, nadie parece querer recordar, entre otras cosas porque igual parece hasta bueno que los reguladores tengan un poco de manga ancha para no alarmar a los ciudadanos que siguen siendo tratados por ese poder informe y sin rostro como chiquillos.

Hay que recordar que ya en la época de la creación del BCE y la puesta en marcha del euro se hablaba de las formas de evitar el peligro de la falta de condiciones para conformar una verdadera área monetaria óptima y, más en concreto, de sustituir la imposibilidad del committment por la accountability que solo se puede conseguir a través de la reputación que proporciona hacer aquello que no es la mejor opción para el regulador pero está entro del estatuto correspondiente. Más en concreto se sabía que la Política Monetaria sin una Agencia Fiscal Independiente y de nivel europeo no funcionaría a no ser que ninguno de esos dos reguladores fuera fanático y siempre que se evitara la captura de cualquiera De ellos. Ver Urrutia en el Capitalismo que Viene.

Y en este último punto está el intríngulis del asunto. Si se conservara la descentralización fiscal la Política Monetaria podría ser creíble ya que cada gobernador local tendría menos interés o necesidad de capturar al BCE. Pero cuando esto no es suficiente vuelve el impulso centralizador de la fiscalidad lo que se exige sin recordar que ambas agencias solo funcionarían bien si no fueran fanáticas.

Pero esta última cuestión es difícil que se de por muchas razones entre ellas porque el ciclo político de cada país de la UE es diferente y los políticos necesitan templar sus armas subrayando el correspondiente fanatismo. Merkel y Trichet son el ejemplo. Cuando Draghi sustituye a Trichet la cosa parece que se calma mediante juegos de manos que consiguen un QE disfrazado.

No es pues difícil concluir que la verdadera causa de todas las crisis llamadas financieras, y en el futuro de cualquiera de ellas, está en la connivencia de reguladores con los podres fácticos.

«La verdadera explicación» recibió 2 y , desde que se publicó el 1 de marzo de 2012. Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por Juan Urrutia

  1. Ramón M

    Si señor, Juan, desde 2007, he defendido que la crisis tiene “en sus orígenes una crisis debida a los desequilibrios del comercio internacional” he defendido que no estamos en un capitalismo de economía de mercado, en determinados sectores, mas bien es un capitalismo de amiguetes, o una economía corporativa, o feudalismo financiero en denominación mas extrema de Otte (defensor de la economía social de mercado).
    Por otro lado según libros de economía internacional de Krugman, en 2001 ya nos advertía de que pasaría en Europa, al no cumplir las condiciones de federalismo fiscal como EEUU. En Fedea también nos recordaron varios artículos de Paul De Grauwe sobre Europa y Esp ….y en los informes del BPI la falta de regulación y las consecuencias de la crisis asiática en los desequilibrios económicos globales, en 1987.

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  2. Ramon M

    para muestra un botón:
    “En la presente década (1987) Claudio Borio, William White y otros economistas del Banco de Pagos Internacionales de Basilea (BIS), que alertaron -con poco éxito- de que la prolongada e intensa expansión del crédito y del precio de la vivienda y de otros activos que se estaba produciendo en muchos países industrializados era insostenible y llevaría, en su momento, a una crisis financiera, pudorosamente descrita como un unwinding of financial imbalances”

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