Desde mi sillón de orejas

El Correo de las Indias

Grupo Cooperativo de las Indias

Juan Urrutia

Juan Urrutia 2177 ~ 4 de noviembre de 2014 ~ 3 2

Cambio de astróloga

zodiacoYa se sabe que me gusta la astrología y que incluso la defiendo frente al cientifismo, tal como se puede observar aquí y aquí. Hasta ahora me he dejado guiar por Karin Silveyra en el ABC, pero a partir de ahora, asombrado por sus predicciones, me he cambiado a Susan Miller, a la que descubrí en el suplemento de moda del País del último sábado. Justo cuando mañana salgo para Aix en Provence para la reunión de ASSET, Susan me anuncia como a cualquier otro piscis que:

Estará muy ocupado a lo largo de toda la semana, pues estará a punto de entregar un informe, dar un discurso o formar parte de una mesa redonda.

Es efectivamente asombroso pues el próximo jueves no tendré más remedio que hacer un pequeño discurso en esa reunión de economistas con ocasión de la entrega del premio a la diversidad en la investigación otorgado por la Fundación Urrutia Elejalde. Y ciertamente esta astróloga parece saber que ese discurso no será aquí sino que será fuera de la ciudad en la que vivo:

También existe la posibilidad de que realice un viaje rápido,

justo el que tengo programado para ir a Aix.

Y para terminar me asesora en la dirección a tomar en el futuro ahora que estoy más que jubilado y que se podría decir que trabajo por cuenta propia:

Si trabaja por cuenta propia… este sería el momento ideal para lanzar una campaña de publicidad o de rediseñar su propio logo,

cosa que ya he hecho pues, como se habrán fijado, ahora aparezco en caricatura sentado en mi sillón de orejas

Y termina Susan dándome ánimos:

¡Se pueden lograr muchas cosas!

Amen

Juan Urrutia

Juan Urrutia 2177 ~ 3 de noviembre de 2014 ~ 1 3

Dos reflexiones II: La rémora de la Macroeconomía

great moderationLes anuncié en un pequeño micropost que la reunión en la Fundacion Areces para rememorar la obra de Jean Tirole me sugirió dos reflexiones. La primera apareció hace dos días y se refería a la temática suya por excelencia, la Organización Industrial, exponiendo tangencialmente cómo ésta surge del desarrollo natural del modelo básico de la micro y terminaba rumiando la necesidad de saber cómo entender y modelar el posible funcionamiento de las instituciones regulatorias después de haber pensado sobre la posible privatización de la ciencia básica.

Y es esta característica, consistente en el desarrollo de un modelo básico, la que me lleva al segundo tema que me fue sugerido ese día, un tema un tanto metodológico, como ya avisé, y que tiene que ver con las diferencias entre la micro y la macro y sobre cómo el progreso es más difícil en esta última. En la micro, en efecto, el modelo básico de determinación de precios es tal que la estructura de mercados es completa y solo en ese caso límite la correspondiente asignación es un óptimo de primer orden. Cualquier fallo de mercado puede entenderse como una falta de algún mercado de forma que se necesita la regulación de una autoridad, sea para sustituir esa ausencia o para acercarnos a un cierto óptimo de segundo orden. Así se va desarrollando la rama denominada Organización Industrial en la que tanto ha brillado Tirole.

Lo interesante de la existencia de un modelo básico es que con él no es tan difícil entenderse entre unos y otros agentes, unos más teóricos y otros más aplicados, cuando se habla de algún problema real cuya comprensión mutua es necesaria para encontrarle solución. Esto es precisamente lo que falta en la Macroeconomía. Si tomamos como modelo básico ese modelo con expectativas racionales que recibe el nombre de Dynamic Stochastic general Equlibrium (DSGE) model resulta que, en primer lugar, la multiplicidad de equilibrios es la regla, debido, diría yo, precisamente a la racionalidad de las expectativas. En segundo lugar, no hay manera de ir corrigiendo el modelo para adaptarlo a las cosas que le faltan o que le sobran para que pueda responder a las preguntas relevantes en cada momento.

Ambas dificultades están relacionadas. En el origen del modelo singularizado más arriba está justamente el modelo de Equilibrio General Micreconómico debido a la exigencia de unificación que nadie sabe de dónde viene como no sea del monoteísmo. Pero sea como sea el origen de esa exigencia o venga de donde venga, parece que debemos tratar de unificar ambas ramas. Pero si existen todos los mercados no hace falta dinero, y sin dinero un modelo macro no parece muy útil para responder preguntas de Política Económica. Y si no existen todos los mercados tenemos que saber cómo modelar los mercados existentes ya que, a pesar de que no se suela tener en cuenta, el dinero sirve justamente para que no todos los mercados tengan que estar en equilibrio permanentemente.

Pero si no lo están, ¿cómo pensamos? Aunque la deriva general de la profesión llevó al abandono de lo que se llamó en su día la Economía del Desequilibrio, resulta que muchas de las actitudes ante los problemas de hoy se describen de tal forma que parecería que se echa de menos aquellos intentos de los años sesenta. Piénsese, por ejemplo, cómo Olivier Blanchard, al hablar de los «rincones oscuros» de la evolución de la economía globalizada nos recuerda, quizá sin quererlo, a aquel «pasillo neoclásico» de Leijonhufvud tan atractivo como concepto y que fue abandonado por mera desidia, tal como pretendí explicar en el 2013 en el número 100 de Cuadernos de Economía en un trabajo que, en una versión no del todo final, puede leerse aquí.

Esto es la rémora de la Macroeconomía, que carecemos de un modelo básico y central que pueda seguir siendo guía cuando queremos plantearnos problemas serios y relevantes. Pensemos hoy en el problema del endeudamiento, ese lío que por una u otra razón parece estar en el centro de los problemas de Europa, su desempleo, falta de crecimiento y peligro de deflación. Nos ponen al tanto de la estructura del endeudamiento global, lo clasifican en interno y externo, púbico y privado y este último en el de personas y el de empresas, sean éstas financieras o no. No hay ninguna duda que su sostenibilidad, y por lo tanto las expectativas de una economía dada o de la economía global, depende hoy de las ratios correspondientes entre esos conceptos y entre estos y la riqueza correspondiente del endeudado o de su renta o de su PIB si se trata de una economía nacional y, desde luego, del crecimiento. Aquí por ejemplo tenemos toda esa información y evidencia pasada sobre las crisis y la falta de crecimiento posteriores a una crisis financiera. Parece que en el centro de este problema está la Política Monetaria con sus tipos de interés nominales y/o reales y la tasa de inflación, aunque nunca sin tener en cuenta la Política Fiscal. Un poco a la buen tuntún se nos dice que parece ser que nosotros no saldremos de esta situación precaria, en el sentido de volver a las magnitudes anteriores a esta gran recesión, hasta dentro de unos 15 años.

Sin embargo no hay manera de sentirse obligado a creer nada de esto pues estas variables, más todas las relacionadas con la psicología de los individuos, la sociología de los grupos o la política de las instituciones, no forman parte de ningún modelo concreto y no sabemos cómo juegan por muchos datos que tengamos. El período precrisis de la «gran moderación» es cosa del pasado, la macroeconomía vigente no sabe usar las variantes del modelo básico y no parece dispuesta a cambiar el rumbo y utilizar modelos complejos para lidiar con estos problemas. Esto, la incapacidad y la pereza juntas, conforman la verdadera rémora de la macroeconomía.

Juan Urrutia

Juan Urrutia 2177 ~ 1 de noviembre de 2014 ~ 3 1

Dos reflexiones. I: ¿Privatización de la ciencia básica?

SolarLa primera de estas reflexiones sugeridas por la presentación de la obra de Tirole tal como indicaba aquí, está relacionada con un working paper que escribí hace muchos años y que posteriormente utilicé en El Capitalismo que Viene, cap. 4. Estimulado en aquel entonces por el caso de Celera y Craig Venter y justo en una época en la que me interesé por las patentes y otras formas de propiedad intelectual, traté de entender por qué la ciencia básica, un bien que por sus características no podría ser producido óptimamente por la iniciativa privada ni distribuido adecuadamente por los mercados, al menos en principio, podría bajo ciertas condiciones ser objeto de propiedad privada y cómo esa propiedad, como ejemplo de la autoridad que, como mencionaba Garitano, coexiste con el funcionamiento de los mercados, podría llevar a un óptimo social en contra de lo esperado.

Lo que podríamos esperar y temer es que el científico se deje llevar por los incentivos económicos sin que el ethos científico sirva de contrapeso. Si esto fuera así, es muy posible, parecería, que el sistema de Ciencia Abierta podría acabar clausurándose, con el correspondiente daño social, mediante la apropiación de los resultados por el científico que, como Venter intentó, podría convertirse en un empresario detentando la propiedad privada de la empresa científica.

A pesar de este razonamiento, cabe intentar un contraargumento. Aunque no dispongamos de una teoría económica seria de la propiedad, me parecía que entendiendo la empresa científica como un haz de contratos, necesariamente incompletos, entre la administración o el Estado (que construye la instalación) y el Científico (que la explota) podríamos dar pasos hacia la justificación de que los derechos residuales no especificados en un contrato incompleto, es decir la autoridad y, en definitiva, la propiedad, pudieran recaer en el Científico.

Trabajemos sobre un ejemplo específico. Pensemos en que el Estado y el Científico especulan sobre la posibilidad de colaborar en la generación de neutrones mediante la construcción de una gran instalación científica. La administración no está interesada por el resultado científico a obtener en sí mismo, mientras que el científico sí que lo está. Como había explicado Hart, en un trabajo sobre la naturaleza de la empresa, si el bien a producir es un bien privado la propiedad debe recaer, en nuestro ejemplo, en el Estado. Ahora bien, si el bien a producir es un bien con características de bien público, como la investigación básica, entonces Besley y Ghatak muestran que la propiedad debe recaer sobre el Científico y, a poder ser, sobre ese Científico que más aprecia los resultados científicos básicos para cuya obtención el Estado y el Científico se proponen colaborar. En este caso, en efecto, el Estado sabe que dadas las preferencias del Científico, en caso de desavenencias el propietario decidirá continuar la construcción y la explotación y, por lo tanto, no tiene miedo a quedarse con una instalación inservible, por lo que estaría interesado en financiar la gran instalación.

La explicación cuidadosa de este resultado se encuentra en el working paper citado, pero ahora no se trata de ser exhaustivo sino de mostrar cómo la microeconomía aplicada, y no otra cosa son los trabajos citados de Hart o de Besley y Ghatak así como los de Tirole en este campo del diseño de incentivos a través del diseño de instituciones, puede ser bien útil para encontrar soluciones teóricas a problemas prácticos de regulación sin tener que confiar siempre y ciegamente en el funcionamiento de los mercados.

Juan Urrutia

Juan Urrutia 2177 ~ 26 de octubre de 2014 ~ 0 2

Una vieja fotografía: La Fille du Regiment y Los Justos

detonadorLlevo dos miniposts (este y este) mostrando mi falta de inspiración y en el primero de ellos reconocía mi triste esperanza de que la representación de La Fille du Regiment en el Teatro Real de Madrid me inspirara un poco. Pues así ha sido, pero de manera indirecta, al remitirme extrañamente a Los Justos de Camus que, adaptada desde el inicio del bolchevismo anterior a la revolución del 17 a los tiempos de ETA hace unos quince o veinte años, contemplé hace más de una semana en el Las Naves del Español en el Matadero en Madrid. En ambas obras hay alguien que, con tono distinto en uno y otro caso, pone en juego las facetas aparentemente contradictorias de ese entusiasmo que echo en falta cada vez más a menudo. Es ese aspecto aparentemente contradictorio del entusiasmo lo que quiero explorar en este post.

Quizá la mejor manera de comenzar la exploración sea el examen de un recuerdo específico. Me veo en una antigua foto en la que yo aparezco disertando como una especie de falangista exaltado en el comedor de casa de mis padres en Bilbao. Creo que estaba chillando impertinentemente, con la osadía de la juventud, sobre la vacuidad de una vida en la que ésta no se pone en juego. Me fijo en la foto. La supongo sacada por mi hermana y alrededor de la mesa recuerdo al menos a mi madre, las manos de mi padre, la «tía» Isabel, hermana del Padre Arrupe, con el que mi madre insinuaba que algo tuvo que ver cuando, ambos libres, paseaban por la Gran Vía bilbaína y, creo recordar, un primo que por aquel entonces estaba viviendo en esa casa de mis padres en su primer trabajo después de licenciarse en física en Madrid y de haber tenido una infancia nómada dada la necesidad que su padre tuvo de exilarse después de la guerra civil. Demasiadas aventuras a mi alrededor como para que yo me sintiera cómodo con esa mi vida burguesa que solo ponía en juego su vida, es un decir, provocando a los grises. Mi memoria me dice que yo estaba tratando de decir con cierto tono provocador que, ya en tercero o cuarto de carrera, me angustiaba por la vida burguesa que me iba a tocar vivir cuando en realidad estamos hechos para jugárnosla en aras de algún objetivo liberador que la dotara de cierto heroísmo y que evitara el aburrimiento y la monotonía de una vida de clase media.

¿Qué hacer con un entusiasmo así? Descartado el sacerdocio, que no me parecía, ni me parece, nada excitante, ni siquiera cuando va orientado a las misiones, me quedaban dos opciones para hacer algo con la sobreabundancia de entusiasmo que amenazaba con hacerme vomitar las propias entrañas. O bien El Amor (heroico) o bien el amor (doméstico), dos formas de vida que en mayor o menor proporción también pueden ir juntas. De hecho, de la tensión entre una y otra sale la obra de arte en la que una vida puede consistir… a veces.

Hace dos semanas, como decía, acudí a la representación de Los Justos de Camus trasplantada a la situación vasca de una época de ETA en la que las bombas contra vehículos eran moneda corriente. Más allá de la bonita puesta en escena en la que todos los personajes permanecen atados a un único centro y de los no tan bonitos y, desde luego, innecesarios añadidos para identificar el País Vasco, lo que Camus quiere poner en juego es la tensión vital entre la llamada exaltada del heroísmo dirigido a la liberación frente al opresor, algo épico, y el sereno deseo de no herir a seres inocentes que se asocian a las personas individualizadas y amadas, algo lírico. Apretar o no el detonador de una bomba al paso del enemigo de tu pueblo puede llegar a constituir una tensión vital entre dos pulsiones que marque una vida y lleve a tu definitiva individuación como ser único, como individuo auténtico y no abandonado a las convenciones sociales de tu entorno.

Hace tres días la puesta en escena de la obra de Donizetti, una especie de ópera cómica en la que, más allá de ligereza de una música simpática y llena de espíritu de desfile militar, me hizo pensar en el mismo problema de la tensión entre el Amor y el amor en una versión light pero así mismo esclarecedora. La “hija” de un regimiento napoleónico que comparte con todos sus miembros el amor que se da entre padre e hija, el compañerismo de la cantinera, ambos amores líricos, y un cierto Amor épico o entusiasmo patriótico por la muy heroica conquista napoleónica, resulta ser una tirolesa de noble ascendencia que está dispuesta a abandonar todo esto por el amor lírico por un tirolés aparentemente vacío de cualquier fidelidad patriótica. La tensión vital es la misma que en el caso de Los Justos, pero aquí parece triunfar el amor poco heroico entre un hombre y una mujer que nada tienen de individuos auténticos.

¿Qué predicaba yo en aquella cena que aparece en la foto correspondiente a mi juventud temprana? Me temo que entonces me encontraba mucho más cerca de esa persona a la que Camus no deja apretar el botón del detonador que del simple campesino tirolés que acaba cantando a la mayor gloria de Francia. Y, desde entonces hasta esta recientemente adquirida ancianidad ¿qué ha pasado conmigo? ¿Apretaría hoy un cierto botón, hablando en términos metafóricos, o me dejaría llevar por la sensiblería del amor? Como no sé responder a este interrogante no tengo más remedio que no entregarme y seguir luchando para llegar a ser alguien más allá de una partícula elemental prescindible. La sequedad de la que me quejaba en los dos miniposts con los que he empezado este no va a ser superada con el lamento, sino solamente con el mantenimiento de la tensión entre la individualidad y la especie sin rendirse a la una o la otra.

Juan Urrutia

Juan Urrutia 2177 ~ 19 de octubre de 2014 ~ 0 5

El FMI cambia de actitud en octubre

IMFforecastNo me encuentro entre los economistas que no se pierden ningún World Economic Outlook del IMF. Pero el que dio a conocer hace unos días y correspondiente a Octubre obtuvo unas reacciones que me han llevado a echarle un vistazo y aconsejo su lectura aquí. No me detendré en datos concretos ni tan siquiera en una descripción somera de la situación mundial. Me interesa recalcar solo que esa situación es peor de lo que se esperaba que fuera solo unos meses atrás (en abril).

Lo que más me ha llamado la atención es el paso que esta institución da hacia una medicina de recuperación basada en el gasto público, esencialmente en infraestructuras y especialmente para Europa, poniendo así en entredicho la actitud seguida hasta ahora por los economistas académicos y por las autoridades económicas alemanas que seguían enrocadas en la austeridad. Si leemos este último informe notamos con estupor que, sin abandonar sus exigencias de reestructuración en Europa, abren la vía mencionada para la inversión pública mencionada aun admitiendo que los multiplicadores no son ya lo que solían ser, cuantitativamente hablando, en los viejos libros de macroeconomía. Y para mayor sorpresa su recomendación se mantiene incluso si la financiación del gasto público hubiera de hacerse con endeudamiento.

Lo primero que quiero resaltar es que estas opiniones parecen avalar mi aparentemente loca reacción de hace ya casi siete años al comienzo de lo que luego se llamó la Gran Recesión: Inflación y Eurobonos. Nunca he renunciado a ella, pero ahora insisto con más fuerza, especialmente ante la situación europea. Situación que es peor de lo esperado con una tasa de crecimiento prácticamente plana. El BCE hace lo que puede dentro de sus estatutos pero ni así consigue subir la inflación hasta su límite estatutario del 2% entrando en una senda deflacionaria que sabemos a donde lleva con solo mirar a Japón. Draghi se las arregla para ir arrancando concesiones hasta incluso anunciar el comienzo de las compras de deuda soberana; pero ni aun así se ven signos de un sentimiento de mercado un poco optimistas, pues las inyecciones de dinero correspondientes no parecen surtir ningún efecto en la demanda agregada debido, claro está, a la salud maltrecha del mecanismo de transmisión entre la Política Monetaria y la utilización de crédito por parte de las empresas. Algo no va bien en los sistemas bancarios nacionales y los resultados del examen realizado son esperados con temor.

Esto me lleva al segundo comentario que quiero realizar. Si mi trabajo fuera el de aconsejar a los ahorradores cómo colocar sus ahorros lo estaría pasando muy mal, especialmente aquí con clientes del sur de Europa. ¿Deben seguir en renta variable en euros apoyándose en algunas mejoras industriales y en la posible devaluación del dólar? Salirse y pasar a alguna de las variedades de renta fija plantea el problema insoluble de a cual de ellas y en qué divisa. Mi sensación es que a falta de otra medida de fuerza por parte de los ahorradores quizá lo único que quepa hacer es salir a la calle para exigir a Europa la mutualización del endeudamiento sumando fuerzas para permitir un endeudamiento avalado por todos en proporciones a discutir, es decir los eurobonos.

Y termino diciendo que el nudo gordiano está hoy justamente en el endeudamiento ya sea este soberano, privado, interno o externo. Conocer los datos de cada país en lo que respecta a esta estructura del endeudamiento es la única forma de comenzar unas conversaciones políticas que no sean meras palabras vanas. Ya tenemos estos datos y se trata, sin duda de «netear» las deudas entre diversos instrumentos y, en ese sentido, el problema se parece mucho al de la financiación autonómica en España. El «fondo de compensación» debe utilizarse, pero con cautela, de forma que el ranking entre países no quede trastocado, aunque las diferencias disminuyan. A partir de ahí la mutualización de la deuda europea tiene una posibilidad de llevarse a cabo permitiendo así una cierta construcción europea de verdad. ¿Están los políticos europeos a la altura de este reto?

Juan Urrutia

Juan Urrutia 2177 ~ 14 de octubre de 2014 ~ 0 4

El deber de la Universidad Pública

enseñanzaCreo que en pocas semanas entraremos en la semana de la ciencia 2014 y, como esta ciencia se hace no solo en las OPIs especializadas, sino también, y en buena parte, en la Universidad, me parece una buena fecha para comentar sobre las rebajas en el gasto público dedicado a esta institución y sobre la expectativa respecto al apoyo privado. Todo Rector y la CRUE como colectivo tratan, como es natural, de contactar con el sector privado para recabar apoyos que les permita mantener su posición en los rankings que hoy proliferan y que dan una idea, no muy adecuada por cierto, de lo que cada universidad consigue, y son seguidos por los usuarios y los patrocinadores.

La conversación con estos patrocinadores no es fácil por varias razones, pero que se pueden resumir en dos que voy a tratar de describir y que hay que ir estudiando si queremos hacer algo serio. La primera de estas razones es que los patrocinadores, disfrazados de diferentes maneras, no tienen una idea clara de la situación del sector y no saben qué institución en concreto sirve a sus intenciones. Intenciones estas que pueden ser muy variadas, pero que casi nunca son totalmente desinteresadas. O bien quieren utilizar una Fundación o similar a fin de crear mercados complementarios con sus otras actividades empresariales, o bien les gustaría que una institución docente cooperara a reducir los costes de transformación de su negocio. Todo esto ha sido ya estudiado bajo la rúbrica de tercer sector, ni público ni privado, y no parece que se pueda tener muchas esperanzas en él por lo que se acaba de apuntar. Ni siquiera en el campo de la cultura, tal como ha puesto de manifiesto la investigación en Economía de la Cultura

universidad de gremiosLa segunda razón es que incluso posibles mecenas desinteresados no saben muy bien cómo ayudar. Con su mejor voluntad, suelen tratar de regalarte sus mejores prácticas a fin de que la universidad de que se trate distribuya mejor sus fondos entre sus diversas finalidades, o aprenda a hacer la propaganda adecuada, o sepa las pillerías que hay que hacer para aparecer en lugares respetables de los rankings, tal como hacen las mejores business schools a nuestro alrededor y que siempre consiguen unos puestos envidiables. No se dan cuenta de que esta tarea exige unos gastos significativos que no se pueden recuperar con subida de tasas, a no ser que se trate de un centro privado.

Esta conversación siempre acaba insinuando que lo mejor sería que los centros públicos se fusionaran hasta alcanzar una dimensión suficiente como para atraer a muchos estudiantes y que luego se privatizaran para poder aumentar las tasas. Pero es que es justamente aquí en donde la conversación debería comenzar, pues de lo contrario se olvida lo que la Universidad Pública pretende o debiera pretender: nada menos que «el saber». No tanto el saber especializado en un área concreta con el ojo puesto en la innovación, cosa que mal que bien se hace a través de los proyectos de investigación financiados a través de fondos especiales provenientes no solo del Estado propio sino también de Europa. La Universidad Pública debe educar a nivel de grado a los ciudadanos del país al que sirven para que estos sean algo más que productores eficientes o consumidores responsables, para que lleguen a ser verdaderos ciudadanos capaces de cooperar con otros en la conversación pública que sostiene la fraternidad, la refuerza y genera confianza en el prójimo.

Juan Urrutia

Juan Urrutia 2177 ~ 12 de octubre de 2014 ~ 7 10

Entusiasmo

Tertulia Anĉovoligo

El jueves y el viernes rejuvenecí un poco y mi gran capacidad de entusiasmo se llenó casi por completo, todo ello gracias a la reunión de Anĉovoligo que hoy comentan las Indias aquí y de manera exhaustiva liberándome de la obligación de ser yo uno de sus glosadores y dándome la oportunidad de concentrar mi atención en mi propia experiencia general de sentir el alma ensanchada por el contacto con gente dispuesta y capaz de cambiar el mundo y de renovarse a sí mismos. Sí, es todo eso lo que sentí en Gijón en el contexto de la reunión internacional de grupos que, de una manera o de otra, están relacionados con la Sharing Economy, que pretenden seguir estándolo a través de su renovación y de la explotación de su potencial a la luz de ideas y experiencias que no se limitan al consumo.

Este entusiasmo mío me recordó a una parte del sueño que relaté aquí a la vista de la pintura de la época stalinista que con una luz deslumbrante mostraba ostensiblemente al hombre nuevo. Es muy posible que este recuerdo me viniera a la cabeza al escuchar una cita que me encanta referida por Marx al llamado paraíso comunista, una situación social utópica en la que el modo de producción ha hecho posible la abundancia y en la que, en consecuencia, cada uno puede explorar todas sus potencialidades correspondientes a sus multicapacidades sin ser obligado por el sistema en el que vivimos a presentarse con solo una cara. Aquel experimento no culminó y hoy sirve para recordar, entre otras cosas, que hemos de evitar la violencia, y elucubré con la posibilidad de que el mercado pueda complementar la economía colaborativa, llevándola más allá de sí misma, generalizando la competencia fraternal, cosa que quizá se pueda conseguir si evitamos las rentas del crony capitalism del que habla el The Economist en su último número (que salía a la venta) mientras hablábamos de estas cosas y lo hacíamos en un contexto de abundancia en la que cada uno no es nadie y tiene que juntarse con otros para tener algún peso. Neal apuntó brillantemente que no estaría mal si conseguimos nivelar el terreno de juego entre mercado, administración y el sector colaborativo. Un objetivo que mantiene mi entusiasmo.

Este entusiasmo siguió siendo mi motivo de reflexión cuando ayer acudí, ya en Madrid, a las Naves del Español, a la representación de Los Justos, esa obra de mi admirado Albert Camus en la que se pone en juego la tensión entre la Justicia y el Amor. La producción que contemplé ayer es una adaptación de la tensión de la que Camus habla a la aventura de ETA. No es el momento de hablar de la oportunidad o de la calidad de esta trasposición, pero sí que es el momento de recordar que el conflicto evocado por Camus al final de los años cuarenta y que utiliza los primeros brotes de violencia antizarista a principios del siglo XX en Rusia como banco de pruebas, es un conflicto no resuelto y posiblemente no resoluble en medio del cual tenemos que vivir.

No se apagó mi entusiasmo, pero sí que mis pensamientos volaron por lugares ignotos en los que quizá un día no sea necesario tener que lidiar con esa terrible tragedia de servir a una causa digna haciendo sufrir a quienes uno ama. Tendrá que ser posible, me dije voluntariosamente y retomé el entusiasmo. Pero esta tarea va a ser ardua, lo que no quiere decir que sería mejor mirar para otro lado, sino que hay que mirarla de frente, pero siempre acompañados por gente de buena fe.

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Juan Urrutia

Juan Urrutia2177 ~ 24 de octubre de 2014 ~ 3 0

Las ramas viejas y altas

ramassecasaltasEn el último minipost les decía que me sentía seco como la rama de un árbol muerto, sin ideas nuevas y harto de repetir las mismas todo el tiempo. Hoy confirmo la impresión de falta de ideas nuevas y de la continua repetición de las viejas. En mis entrenamientos que practico tres veces por semana, he aprendido que es necesario desconectar unos músculos de otros a pesar de que esa conexión podría venir bien cuando se trata de hacer un esfuerzo especialmente grande. El ejemplo más ridículo de esa conexión es la utilización de los hombros para estirar bien los gemelos. Ejemplo de conexión ridícula, en efecto, pero también de su utilidad, pues a menudo no hay forma de mantener la pierna correspondiente lo suficientemente lejos como para que de verdad se estire el gemelo sin, al tiempo, apoyar los brazos en alguna superficie y cargar los hombros. El resultado de esa ayuda entre partes del cuerpo es que el gemelo no se estira todo lo que podría. Es naturalmente este entrenamiento que practico hace años el que ha hecho de mi un confederalista político: que cada miembro de ese cuerpo que llamamos confederación se las arregle como pueda sabiendo que no es lo adecuado con el espíritu del arreglo pedir demasiada ayuda y que solo se debe contar con un centro aparentemente de sobra y, sin embargo, crucial. Como los abdominales. Pero esto ya lo había dicho aquí, por lo que siento que estoy más seco de lo que pensaba y que no me extrañaría que tuviera que acudir a ese tipo de podador que corta ramas altas amenazadoras mediante una especie de palo rematado por un tijera que se abre y se cierra con ayuda de una cuerda que se maneja desde abajo. Porque estas ideas serán viejas, pero son altas.

Juan Urrutia2177 ~ 23 de octubre de 2014 ~ 2 1

Completamente seco

portada-hoyEl número de asuntos de interés disminuye en proporción a su importancia. Es decir, más se concentra cada periódico en unos pocos asuntos cruciales y menos atención presta a un abanico de asuntos aparentemente banales que, sin embargo, configuran nuestra cotidianidad. Pensemos en el Estado Islámico o en la lucha yihadista en general, en Ucrania y las tensiones secesionistas en el Este, en Europa y su deflación, en el Ébola en África o en España en particular o, si nos sentimos animados, en la corrupción española con el ejemplo ridículo de las tarjetas opacas. Mi problema como bloguero es que de todo esto ya he hablado o no sé decir nada serio o no hay nada que decir. Al final estas cosas dependen de cosas muy básicas. Veamos tres.

  • El origen de la legitimidad, a elegir entre la fuerza o las convenciones o, lo que es lo mismo, Schmitt vs. Kelsen, algo de lo que, realmente, no se puede decir nada.
  • De las rentas (marshallianas) o cuasi-rentas y su erosión o su permanencia, de cuya disipación en el límite de la competencia estoy harto de hablar.
  • De la forma de gobernabilidad, sobre lo que, de manera ex novo solo cabe decir que lo que debe primar es, otra vez, o la fuerza o la convención, y esta última, en este caso, debiera ser el principio de subsidiariedad y la confederación (no necesariamente de Estados) a la que ese principio nos lleva.

O sea, que me encuentro seco como una rama vieja de esas que caen en otoño. Nada que contar, me digo a mi mismo, aunque quizá mañana pueda contar algo sobre La Fille du Regiment con sus nueve dos.

Juan Urrutia2177 ~ 16 de octubre de 2014 ~ 1 5

The Economist 11-17 de octubre

economistMañana llega a los kioskos el nuevo número de The Economist y, como todas las semanas, llegará con algún artículo que merece la pena. El número anterior me resultó especialmente atractivo pues contenía al menos las siguientes cuatro entradas que me interesan y mucho ahora mismo.

En la página 4 comentaba inteligentemente el futuro del libro, cosa ésta que preocupa a los que, como yo, adoramos al libro como objeto.

En la p.39 nos regalaba un bonito artículo sobre el Estado de Colorado, una mezcla única de conservadurismo económico y de progresismo social al ser un Estado tradicionalmente Republicano y rico, pero de los primeros en admitir las bodas de gente del mismo sexo y el uso habitual de Marihuana. Tengo que volver por un lugar en el que fui feliz sin un duro en el bolsillo pero con Alan Ginsberg recitando su Aullido sobre el césped del campus de la C.U. en Boulder.

En la p.65 pone en entredicho el futuro de la banca a no ser que se renueve, justo cuando en el cierre de la reunión de Gijón sugerimos que cabría una utilización inteligente del información que acumulan los bancos a efectos de vender nuevos productos que podrían ayudar a hacer florecer la Sharing Economy al tiempo que lavan la imagen del sector.

Esto se complementa, en la p.69, con el recuadro sobre el Crony Capitalism, ese capitalismo de amigotes que tanto criticamos en esa reunión de Gijón y del que volvimos a predecir ese declive que nos llevará hacia una verdadera economía de mercado no necesariamente capitalista.

Juan Urrutia2177 ~ 15 de octubre de 2014 ~ 0 6

Jean Jacques y Jean

bildo-tirolA muchos de nosotros Francia nos ha dado siempre envidia y nos la sigue dando. A pesar del atractivo indudable de los E.E.U.U. entre los economistas, cuando un colega francés resulta destacado nos sentimos orgullosos, o al menos a mí me ocurre esto.

Me acaba de ocurrir con el premio Nobel que ha recibido Jean Tirole, un jovenzuelo de solo 61 años y que quizá lo hubiera recibido junto a Jean Jacques Laffont si este no hubiera muerto prematuramente. Son dos ejemplares de economista francés educados en el sistema de Grands Ecoles que además, en su caso, son dos grandes constructores de instituciones fuera de París.

Yo conocí a Laffont en California en el verano del 1974 y luego nos tratamos bastante cuando cada uno por su parte intentábamos, junto con muchos otros, crear centros de calidad cada uno en su país y fuera de las respectivas capitales.

Así nació ASSET una asociación que continúa bien viva tal como se puede ver aquí. Y fue a través de esta asociación y de la Escuela de verano de la FUE que tuve algunos contactos con Jean Tirole tanto en Bilbao como en San Sebastián de los que a veces me he hecho eco en este blog. En mis propias publicaciones se trasluce la admiración que he tenido a ambos. En el caso del reciente joven premio Nobel mis ideas provenían directamente de él en el campo de la especulación o de las burbujas pero sobre todo en el campo del gobierno corporativo con la idea de la Stakeholder Society a la que se hace referencia entre otros muchos sitios en el post con el que acabo de enlazar.

A pesar de las enormes contribuciones de estos dos economistas franceses lo que me más me gusta recordar es su terquedad en quedarse en la periferia desde la que irradian sus ideas y su insistencia en no abandonarse en esa periferia mediante un nomadismo enriquecedor.

Juan Urrutia2177 ~ 3 de octubre de 2014 ~ 1 3

Contra balbucear lo inefable

260px-Ludwig_Wittgenstein_by_Ben_RichardsHablamos demasiado. De todo: de cultura, de arte, de finanzas, de corrupciones varias, de presupuestos, de Cataluña, de Ucrania, de Hong Kong, del Estado Islámico, de la comisión Europea, de la austeridad, del cine español, del teatro, de los recortes en todos los renglones, de la pobreza, de la desigualdad y de mil otras cosas más. Y de todas ellas hablamos como si no tuviéramos conocimiento de causa, balbuceamos simplezas y nos repetimos hasta la nausea. Rara vez lo hacemos a partir de «first principles», tal como sugería deberíamos hacer hace un par de posts y, en consecuencia, no podemos ni siquiera entendernos entre nosotros. Y la razón de todo esto está en que, en general, esos principios básicos son inefables. Deberíamos recordar el final del Tractatus de Wittgenstein y afirmar que «De lo que no se puede hablar hay que callar». Es decir, «Wovon man nicht sprechen kann, darüber muß man schweigen». ¡A ver si así se entiende!

Juan Urrutia2177 ~ 1 de octubre de 2014 ~ 0 1

El Constitucional y el 9N

Ya sabemos que el TC ha suspendido por la entrada en vigor de La ley catalana de consultas y del decreto de convocatoria de la consulta del 9N. Una de las cosas más llamativas de esta decisión ha sido su celeridad a la este TC no nos tiene acostumbrados así como su unanimidad a pesar de las divisiones ideológicas internas. Pienso que no tenemos más remedio que pensar que o bien Mas y Rajoy están de acuerdo en la manera de salir de este embrollo, o bien bien ambos extremos, celeridad y unanimidad, son una señal emitida por el gobierno en connivencia con el TC de que Cataluña no tiene nada que hacer mediante la forma que ha elegido de expresar su voluntad. Si fuera esto último sería una muestra clara de mal gusto muy poco “británica”. Si se tratara de lo primero la cosa iría más allá del mal gusto.Con todo, éstas son cuestiones menores. Lo serio es saber en qué medida lo que se propone para el 9N, de acuerdo con el decreto correspondiente, es una consulta o un referendum. Si lo primero y el T.C. no anulara la parte correspondiente de la Ley de Consulta no habría razón alguna para prohibir la consulta por inconstitucional. Si el T.C. anulara toda la ley sin más se trataría de una muestra de prepotencia odiosa y muy poco elegante y si la mantuviera tal como está solo quedaría hacer pedagogía sobre la distinción entre las dos nociones de consulta y referendum. Hay expertos juristas que insisten en que se trata de un referendum pues si hay urnas no puede tratarse de una consulta que, según ellos, no es sino una encuesta con una muestra muy grande. Creo que confundir una consulta con una encuesta es tan tonto como confundirla con un referendum. Pero es que un referendum puede ser vinculante o no. Necesitamos un poco de pedagogía pero pasan los días y nadie nos la ofrece.

Juan Urrutia2177 ~ 11 de septiembre de 2014 ~ 1 0

Apertura de curso

CampuscolmenarejoLa ceremonia de apertura de curso de mañana día 12 de septiembre servirá como conmemoración de la puesta en marcha de la Universidad Carlos III de Madrid que había sido aprobada bastantes meses antes por la Asamblea de la Comunidad Autónoma cuando Joaquín Leguina era su Presidente y Felipe González era el Presidente del Gobierno Central. Yo y mi familia habíamos pasado el verano en Jávea en una casa alquilada a unos amigos y por estas fechas ya estábamos en Madrid haciéndonos cargo de la mudanza. Rafa empezaba la universidad e Itziar el colegio. Estos cambios son siempre traumáticos, pero yo me libré en buena parte de ellos, pues tenía que pasar todo el día pendiente de la Universidad, que todavía no tenía oficinas en Getafe, y cuya Comisión Gestora se reunía en una oficina de los bulevares. En seguida pasamos ya a Getafe y comenzaron los trabajos apasionantes de contratación para comenzar el primer curso de economía al siguiente año. Fueron momentos excitantes y pensar en ellos me rejuvenece. Mañana seguramente me emocionaré un poquitín. Solo tenía 45 años.

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