Desde mi sillón de orejas

Un blog de «El Correo de las Indias»

Grupo Cooperativo de las Indias

Juan Urrutia

Juan Urrutia 2232 ~ 29 de mayo de 2015 ~ 1 ~ 8

Un modelo económico básico pensado desde el «nosotros»

juan ouisharefest 2015El jueves 21 una representación de las Indias hicimos acto de presencia en el Ouisharefest tal como acreditan estas fotos. Estábamos invitados a escenificar algunas ideas sobre nuestra aproximación a la economía colaborativa mediante una entrevista que David de Ugarte efectuaría al autor de este blog. Trataré de copiar las preguntas y resumir las respuestas.

Introducción

¿Qué ocurrió en los noventa? Cómo un distinguido catedrático de Economía y conocido autor académico se ve involucrado en el comunitarismo y comienza a intentar construir una nueva teoría económica de la transición hacia una sociedad de la abundancia?

Las Indias y yo nos unimos entonces precisamente en torno al comunitarismo. Y sí, yo era un catedrático de Economía -perfectamente ortodoxo- pero no podía olvidar:

  • El mayo del 68 en Europa y EEUU
  • Las ideas frankfurtianas (Marcuse)
  • Un tipo particular de Psicología centrada en la terapia Gestalt de Fritz Pearls

Y algunos jóvenes alrededor, que son miembros de las Indias hoy, de hecho un puñado de hackers, me mostraron que algo llamado TIC (Tecnologías de la Información y la Comunicación) podía dar lugar a una nueva forma de pensar la Economía que entonces se llamó «Nueva Economía».

Esta Nueva Economía se desarrolla en torno a dos ideas importantes

  • la abundancia es posible
  • el tejido de redes es crucial

La Gran Recesión se olvidó de las puntocom y es solo ahora cuando ellos (los hackers) y yo (el viejo profesor) podemos enfrentar el reto intelectual de construir un nuevo modelo económico básico construido no sobre el «yo» sino sobre el «nosotros».

Y ha de hacerse aunque estemos preparados para aceptar que estamos «lost in transition»
[Nota: «Lost in transition», «Perdidos en la transición» -hacia un nuevo modelo socioeconómico- es el lema de los encuentros OuiShareFest en cuyo marco tuvo lugar la entrevista].

Comunidades identitarias y abundancia

ouisharefest2015Pero en el curso de tu investigación encontraste que ese «nosotros» no es cualquier «nosotros» posible, sino uno muy particular llamado «comunidad identitaria», producto de la modelización del tejido de redes. Así que, para clarificar las cosas, aunque todo el mundo tenga un concepto intuitivo de que es «hacer redes», te preguntaría qué es «networking» desde el punto de vista de la formalización en el análisis económico y cómo produce comunidades identitarias

Llamamos «networking» a la formación de redes de personas a través de un proceso que puede ser modelizado como un juego evolutivo entre ellas. El juego se juega entre todos los pares de personas formados aletariamente y conectadas en la red en un momento dado, un juego que conforme pasa el tiempo aumenta el número de conexiones.

La interacción genera «memes» (hábitos sociales) que cambian conforme la red se hace más y más densa (closed knit). En el límite este juego evolutivo genera un equilibrio llamado «estrategia evolutiva estable» en la que los «memes» alcanzados no pueden ser modificados por mutantes.

La sociedad que correspondería a este modelo es lo que llamamos una comunidad identitaria.

Tanto en la práctica real como en los modelos, el hecho cultural distintivo de las comunidades identitarias es la fraternidad, un viejo tema filosófico desde Epicuro a la revolución francesa y más allá. ¿Cómo cambia el juego la fraternidad, cómo los resultados sociales son subvertidos por el tipo de fraternidad que una comunidad identitaria produce

Fraternidad es, en su fundamento, el placer de estar juntos, como fue ya definido por el concepto epicúreo de «amistad», algo que en su momento, da lugar a confianza mutua y compromisos creíbles. Y en una sociedad tal la escasez es sobrepasada, la abundancia es posible.

  • Por los cambios en los costes
    • Los costes de transacción desaparecen gracias a la confianza mutua.
    • Hay unos retornos crecientes en el lado de la demanda. Por ejemplo, el «efecto red» también llamado «Mathew effect» produce esos retornos crecientes porque «los que más tienen, más recibirán».
    • Las economías de alcance aumentan su importancia
  • Pero también por la disipación de rentas. Los monopolios han desaparecido porque nadie gana nada amenazando con abandonar la comunidad identitaria porque la amenaza no es creible ya que el equilibrio es a prueba de mutantes: se ha alcanzado la competencia perfecta.

Revolución

ouisharefest 2015 foto julieLa «disipación de rentas» es el concepto principal de tu libro «El Capitalismo que viene» (2003), la obra en la que defines por primera vez lo que hoy se llama «sharing economy». Pero poco antes también publicaste un folleto al que me gustaría referirme ahora. Se volvió muy relevante en aquellos momentos porque algunos periódicos, especialmente conservadores, dijeron que en ese libro habías compuesto la teoría de las manifestaciones espontáneas contra el gobierno que siguieron a los atentados del 11M. Desde mi punto de vista, lo relevante de los modelos microeconómicos que trabajaste entonces fue mostrar cómo ocurren «revoluciones» dentro de las comunidades identitarias y cómo estas revoluciones se relacionan con la arquitectura de esas redes.

Sí, la comunidad identitaria está siempre amenazada por la revolución, que es posible o no dependiendo de:

  • El umbral de rebeldía: el número de otros miembros de la red que apoyarían el cambio, algo que necesito saber para, en un momento, cambiar mi propio comportamiento.
  • La condición epistémica: quién conoce qué.
  • La densidad de la red.

Y esto crea una paradoja:

  • Clasifica las comunidades en conservadoras o progresistas según su umbral de rebeldía, alto para las conservadoras y bajo para las progresistas.
  • De lo que resulta que en las sociedades conservadoras, la revolución es más fácil cuanto menos densa sea la estructura de la red.

Un ejemplo podría ser Gran Bretaña, una colección de comunidades conservadoras y aisladas que se solapan y en las que nadie tiene suficiente conocimiento sobre el umbral de rebeldía de los demás.

Producción y consumo

Modelizaste cómo las redes y el comunitarismo definen el horizonte de la abundancia, detallaste los mecanismos que explican cómo eso tiende a ocurrir bajo la forma de disipación de rentas y seguidamente investigaste como la dinámica de redes sociales explica la revolución en redes. Y finalmente, tu obra en las Indias se enfocó en la creación de un «nuevo modelo económico básico» a partir de todas esas piezas…

Para nuestro deseado nuevo modelo económico hay dos piezas fundamentales: consumo y producción.

  • Sobre consumo. No conozco ninguna teoría del consumo basada en el «nosotros» y no solo en el «yo». Solo conozco primeras aproximaciones como el paraíso comunista de Marx o las 68 ideas de Marcuse en California o, de hecho el modo de vida del Esalem Institute en Big Sur.

    Así que en las Indias trabajamos duro para formalizar la noción de una «buena vida» («good life»).

  • Sobre la producción. Ya conocemos, en el contexto de la abundancia, del efecto Mateo y las economías de alcance que están relacionadas con ella. Pero tenemos que tener en cuenta:
    • Estrategias: dos estrategias muy frecuentes se tornan imposibles:

      • tomar una posición, posicionarse
      • establecer un estándar
    • Reglas de gestión. Dos son hoy autosaboteadoras:
      • conservar los clientes.
      • formar a los trabajadores. Y de hecho las distinciones entre trabajadores y clientes desaparecen.

El comunal

juan y david ouisharefestEn la tradición económica y filosófica, la abundancia es el opuesto de la mera existencia de mercancías. ¿Es posible imaginar un camino hacia la abundancia basado exclusivamente en dinámicas de mercado? Los mercados intercambian mercancías y dinero, y por otro lado, los mercados ofrecen soluciones universales que probablemente ninguna otra herramienta diferente de ellos pueda ofrecer…

Tras las TIC en la Nueva Economía el porcentaje de vienes intangibles ha aumentado notablemente. Y la mayor parte de los intangibles son parte del comunal caracterizados por su no-rivalidad en el consumo y por una mayor o menor exhaustividad.

Así que, en nuestro esfuerzo por reconstruir la Teoría Económica, el comunal es una pieza muy importante, aunque no podamos olvidar los mercados.

No hay sin embargo ninguna solución obvia ni universal al problema de los bienes comunales. Todas las soluciones son ad-hoc y locales. Algunas son buenas y otras malas. Ejemplos actuales de malas soluciones sobre el comunal serían:

  • Las leyes de propiedad intelectual, ejemplos de soluciones locales que ya sabemos que son malas soluciones.
  • El conocimiento en general y cómo financiarlo.
  • Los rankings de científicos o universidades de acuerdo con sociometrías que distorsionan los incentivos.

Política

Bien, entonces, si aceptamos que el comunal es una pieza clave en el camino hacia la abundancia, estarás de acuerdo en que este camino no puede ser exclusivamente económico o cultural, tiene que ser necesariamente político también, porque han de producirse cambios en las instituciones y relaciones políticas.

Sí, nuestro modelo básico no puede disociarse de la política. La generalización de la Sharing Economy tiene que ser diversa por la naturaleza local de las comunidades identitarias que hacen el todo. La forma política que amamos en las Indias es la confederación, la única que preserva la diversidad. En una confederación no hay autoridad última. Pero es mejor aceptar esto que tratar de forjar una artificialmente. Recuerda el «Síndrome del Banco Central»:

  • el único agente que no puede ser obligado a cumplir sus promesas.
  • A no ser que sus promesas se basen en un lenguaje común y correspondan a memes idiosincráticos comunes
  • Si aceptamos la diversidad
    • el óptimo puede que no sea alcanzable
    • pero la supervivencia se maximiza -como en Biología- bajo racionalidad limitada y suboptimización
    • La estocasticidad queda establecida y conduce a un equilibrio único.
Juan Urrutia

Juan Urrutia 2232 ~ 11 de mayo de 2015 ~ 1

Dos manifiestos contra la cienciometría

sciencemetrics

Como continuación al reciente minipost escrito contra la posible tendencia a seguir la corriente y la necesidad de escribir realmente en la parte de atrás de una hoja cualquiera de ese tipo de papel rayado, papel pautado, tal como aconsejaba Juan Ramón Jiménez, parece conveniente hacerse eco de las cada día más abundantes protestas contra las simplistas evaluaciones científicas de tipo cuantitativo, basadas en indicadores cuyas características no se conocen muy bien, así como reflexionar un poco sobre la eliminación de los perversos efectos posibles de estas medidas si no se combinan con el buen sentido de los sabios que saben en qué medida su juicio puede ser más afilado que un simple número.

Me acabo de topar, a través de amigos que conocen mis debilidades así como mis filias y mis fobias, con dos Manifiestos recientes sobre estas materias: 1) The Leiden Manifesto for researc metrics, de Diana Hicks and others publicado en Nature el 23 de abril y 2) The Academic Manifesto: from an occupied to a Public University, de Halffman y Radder, publicado on line el 3 de abril. El primero, bastante neutro y general, y el segundo, mucho más político y centrado en la Universidad, me resultan imprescindibles para tratar de salvar la investigación de la pobre creencia simplista de que las métricas, casi cualquier métrica de las existentes, son imprescindibles para garantizar la calidad de la investigación. Este tipo de creencias hace el juego a las fuerzas invasoras de la libertad creativa y enemigas de la supervivencia de la rica serenidad universitaria.

El manifiesto de Leiden ofrece un decálogo inteligente de cómo usar la cienciometría, además de un resumen inicial de la reciente historia de la evolución de las fuentes de datos y de los correspondientes indicadores basados en los datos recogidos en esas fuentes, desde el Science Citation Index y la Web of Science hasta otras más recientes que tienen en cuenta el uso social de los trabajos y los comentarios on line. De esas fuentes salen métricas como el «índice h» o el índice de impacto de las revistas científicas así como los varios rankings de instituciones. El decálogo me parece de lectura obligatoria a la luz de la situación presente descrita por este Manifiesto de la siguiente forma descarnada. En mi traducción apresurada dice así:

Los datos son cada vez más usados en el gobierno de la ciencia. Las evaluaciones de la investigación que en su día fueron encargadas a y realizadas por pares son ahora rutinarias y basadas en métricas. El problema es que la evaluación es ahora conducida más bien por datos que por el (buen) juicio. Las métricas han proliferado : normalmente con buenas intenciones, no siempre bien informadas y a menudo mal aplicadas.

Las recomendaciones del decálogo están bien pensadas y tratan de eliminar las consecuencias más peligrosas del uso mecánico de las métricas como la ignorancia de la importancia local que puede tener una pieza de investigación o la misión específica de la institución de donde sale una investigación determinada. Su aplicación cuidadosa mejoraría mucho la evaluación y solucionaría no pocas de las quejas expresadas en el otro Manifiesto que podríamos denominar el Manifiesto Holandés y que pone el énfasis en la Universidad como institución de donde surge buena parte de la investigación. Su Abstract dice así:

Universities are occupied by management, a regime obsessed with «accountability» through measurement, increased competition, efficiency, «excellence», and misconceived economic salvation. Given the occupation’s absurd side-effects, we ask ourselves how management has succeeded in taking over our precious universities.

An alternative vision for the academic future consists of a public university, more akin to a socially engaged knowledge commons than to a corporation. We suggest some provocative measures to bring about such a university. However, as management seems impervious to cogent arguments, such changes can only happen if academics take action. Hence, we explore several strategies for a renewed university politics.

Las estrategias para librarse de la ocupación de la institución por fuerzas ciegas a la sabiduría pueden parece un poco ingenuas y anticuadas de forma que solo atraerán a los mayores como yo que recordamos otras épocas en las que la rebelión parecía posible. El análisis de las causas es menos simple y sobre todo admite gallardamente nuestra propia culpa en la situación acusándonos a los profesores universitarios de haber permitido, por ejemplo, que un libro pese menos que un artículo con independencia de las ideas contenidas en una u otra pieza de investigación. Pero lo que me parece más interesante es la consideración de la investigación como un bien comunal de esos que, como un pasto, pueden ser utilizados por todo el mundo aunque, a diferencia de un bien público puro, como la luz de una farola, no pueden ser utilizados por cualquiera en su totalidad.

Aun abstrayendo de estas especificidades, este segundo manifiesto es mucho más crítico con la evaluación en general y no solo con la basada en datos y con la ausencia del buen juicio de los pares. Estas evaluaciones serían el instrumento de la Okupación de las universidades por el poder aquí identificado como un lobo de siete cabezas. Para hacerse una idea de la acritud de los holandeses basta con recordar que se trata de una publicación open source y con leer con cuidado el resumen que ya se ha copiado.

Es de mucho interés la adscripción de la investigación y del conocimiento así producido a la categoría de un comunal aunque, salvo precisiones que ahora no me interesan y que podría llevar a considerarla como un bien público. Lo importante es que hay que tener mucho cuidado con la manera que se utiliza para asignar su output entre los consumidores del mismo. No basta el libre mercado pero tampoco sirven necesariamente arreglos que han podido ser aplicados a otros bienes comunales que suelen tener un alcance relativamente local.

Su privatización no sería una solución sabia especialmente cuando en ese posible mercado hay unas enormes fuerzas retardatarias del saber que es confundido con la información útil. Hay que seguir hablando de todo esto y no nos deben bastar los trabajos, bienvenidos en cualquier caso, que se limiten a tratar aspectos específicos como pudiera ser la relación posible entre el uso de métricas y los correspondientes clasificaciones de la calidad con la autonomía de un centro universitario y la correspondiente forma de gobierno. Este artículo por ejemplo, sintomáticamente encargado por el National Bureau of Economic Research, da por hecho que las métricas pueden ser usadas sin tratar de entender los valores subyacentes o eso es lo que me parece.

Juan Urrutia

Juan Urrutia 2232 ~ 5 de mayo de 2015 ~ 1

Words and Pictures


El domingo rejuvenecimos un poco saliendo a comer a un garito cualquiera sin reserva y caminando luego hasta el cine en donde en versión original y a las cuatro de la tarde pudimos ver sonrientes y con distanciamiento una comedia romántica simpática aunque obvia.

En «Words and Pictures» dos seres enfermos y perdidos coinciden en un High School privada en un lugar anónimo de los USA como profesores de Literatura Inglesa él y como profesora de Arte ella. Lo que ya es menos obvio es el tema que mueve la acción romántica. Se trata de discutir no tanto en qué consiste eso que a veces nos deja con la boca abierta sin saber porqué y que pensamos nos ha dado un subidón que solo se puede interpretar como una apertura a lo infinito, sino más bien si ese subidón se consigue más fácilmente con la literatura (words) o con la pintura (pictures).

El camino de vuelta a casa fue como un calco de muchos paseos de nuestra juventud bien caminando por la nieve de Boulder después de una escapada al cine, bien volviendo a casa en Bilbao discutiendo sobre la Nouvelle Vague después de haber asistido a una sesión casi incomprensible, o bien entre película y película de las varias que visionábamos en París en un deseo de huir de la censura del régimen franquista. El centro de la discusión era siempre el mismo:si la película correspondiente había sido capaz de abrirnos los ojos a la belleza, a lo inefable, a eso que piensas nunca poseerás para siempre y de lo que solo podrás disfrutar durante unos instantes reveladores y misteriosos.

Desde esa juventud más o menos despreocupada nunca hemos dejado de preguntarnos por el cómo del subidón. En mi caso qué es ese extraño sentimiento que me ocurre en los primeros compases de la Obertura del Buque Fantasma de Wagner. En el caso de mi mujer un cierto concierto de violín ejecutado por Anne Sophie Mutter. Y el domingo volvimos a notar que no son las palabras, no es el arte plástico, es la música.

Pero hoy me ha entrado la duda sobre la naturaleza de esta apertura a lo inefable. He retirado la manta de plástico que cubre nuestra pequeña piscina y he descubierto que la superficie del agua estaba cubierta con esas pequeñas flores de los castaños del jardín que con su muerte nos recuerdan el renacer de la vida. Solo faltaba Ofelia para que los prerrafaelitas acudieran a mi me mente encaramados en la memoria de esa representación de Millais.

Pero Ofelia es pintura, una picture, pero también es parte de la literatura pues es nada menos que la insensata prometida de Hamlet («words, words, words») al que éste, en su deseo de salvarle de su propia locura, le manda que se encierre en un convento. Me pregunto si la película del domingo no estará descaminada y si será imposible leer sin imágenes o mirar sin palabras. Mi duda no es neurológica, sino algo todavía más complicado, algo relacionado con lo que los anglosajones llaman a good life y que me ronda la cabeza desde hace tiempo cuando topé con los prerrafaelitas y sus continuadores en una exposición en París que, quizá gracias a Oscar Wilde y a los miembros de Bloomsbury me proporcionó un buen subidón.

Juan Urrutia

Juan Urrutia 2232 ~ 30 de abril de 2015 ~ 2

El giro performativo de la realidad económica

Fundacion lui vuitonThe Provoked Economy, el ultimo libro de Fabiän Muniesa, que ayer sirvió como pretexto para mantener una interesante tertulia sobre nada más y nada menos que la realidad. Para que tengan una idea de su autor y de la variedad de sus conocimientos copio aquí una parte de lo que dice la wikipedia sobre él.

Fabián Muniesa: Fabian Muniesa is a senior researcher (professor) at Mines ParisTech (the Ecole des Mines de Paris). Originally trained as a sociologist, he has developped expertise in fields such as science and technology studies, economic sociology, economic anthropology and organization studies. His current areas of interest and research projects include: the sociology of finance, the anthropology of capitalism, the history of experimental methods in the social sciences, the pragmatics of calculation, and the politics of innovation. He is the direction of the Observatory of Responsible Innovation and the holder of an ERC Starting Grant

Todas estas facetas están presentes en «Provoked Economy. Economic reality and the performative turn». Yo creí haber batido un récord cuando en la publicación de Puzzles and Problems titulé: E(S(SK)) en donde E quiere decir Economía, S significa ciencia y SK quiere decir conocimiento científico en general y económico en particular. Es decir que me interesaba en aquel momento la economía del estudio científico del conocimiento científico. Yo entendía por semejante cosa la manera que un economista puede tener de entender cómo se decide científicamente lo que es cierto o no es cierto en los resultados que se pretenden científicos. En resumidas cuentas que ese título muestra que siempre me ha interesado la Metaeconomía y que sigo creyendo que esta cosa sería útil hoy cuando dudamos no sólo de la utilidad de la Economía, sino también de cualquier forma de distinguir entre unos y otros de sus resultados. Los campos de estudio de Fabián que he citado pueden ser una gran ayuda para sacarnos a los economistas de un pozo que pocos niegan. Todas esas líneas de estudio junto con la idea de reflexividad en general y la de retórica en particular acabarán siendo bienvenidas en un mundo, como es el de los economistas, que se encuentra un tanto mortecino.

Algo diré de todo esto tomando como pretexto este giro performativo del que escribe Fabián desde hace años pero, de momento, comienzo con una anécdota que pone en la línea de salida. Durante las vacaciones y con el libro de Fabián en la mochila hice, con un grupo de amigos, una escapada a París. Aprovechamos la ocasión para ir a visitar las exposiciones permanentes y las temporales de la Fundación Louis Vuiton localizada en el edificio de Frank Gehry en el Bois de Boulogne. No teníamos entradas compradas on line e hicimos una cola no muy larga que, en cualquier caso me hizo pensar algo a lo que me he referido en el blog después de la vuelta a casa. Escribí lo siguiente:

Mientras hacíamos cola para sacar entradas me percaté de que había otra cola por la que accedían aquellas personas que ya venían con la entrada sacada por internet. Esta cola era mucho más corta que la que yo estaba haciendo, un hecho este que me pareció incomprensible. En efecto, en el mundo de hoy en el que cualquiera puede acceder a internet la decisión de si sacar la entrada por la red o llegar al museo sin entrada parece ser un problema de decisión que depende de lo que pensamos que harán los demás que se plantean el mismo problema. Y como tengo que pensar que todos piensan como yo lo sensato es pensar que, dado que todos dudarán lo mismo que yo dudo, nos encontraremos que como media, las dos colas serán de la mismo longitud. Por si no se entiende este razonamiento piensese en el caso en que todos utilizaran internet con el resultado de que la otra cola estaría disponible para el primer despistado que llegara de forma que, ante esa evidencia, una vez conocida, nadie sacaría entrada on line. Pero entonces ocurriría lo contrario con el resultado ya indicado, de que esperaríamos encontrar dos colas de longitud similar hiciéramos lo que hiciéramos nosotros. Me pareció que este era un ejemplo de constructo social basado en la información y la racionalidad.¿Por qué no ocurría eso hace unos días? Solo se me ocurren dos explicaciones. Una, que todavía no ha pasado el tiempo suficiente como para que todo el mundo sepa que todo el mundo lo sabe. Otra, que los costes salariales totales de los porteros en una u otra solución sean distintos. No me puedo decantar por una u otra de estas dos posibles causas de la diversidad de colas pues me faltan datos. Me temo que tendré que volver dentro de un tiempo para saber si las cosas han cambiado.

Esta anécdota no es sino un pequeño ejemplo de cómo es la manera de pensar de un economista, una manera que tiene mucho de reflexivo y que, a través de esta reflexividad, puede llegar a hacer de su teoría algo performativo. Es decir algo que acaba conformando una realidad en algún sentido. Ya no es un misterio esa idea de la que escribí un post titulado John Austin: How to do Things with Words, especialmente cuando, siguiendo a Bruno Latour, creo, nos dejamos enseñar sobre la distinción entre Things and Objects, algo relacionado con la concepción de la ciencia en general como una forma, la única conocida, de transformar los enigmas (puzzles) en problemas o en otros puzzles que abren nuevos frentes.

Ahora bien, si he querido comenzar con esta anécdota es para enfatizar que en el libro de Fabián Muniesa se mezclan las dos culturas entre las que nos debatimos en España: la anglo y la franca. Esta primera afirmación explica cómo el libro es difícil para un anglo como yo. Y, sin embargo, sumamente retador pues se trata de una extensión (sin duda) y de una extensión en varias diferentes direcciones de la idea de Performatividad sin reducirla a la dirección Metaeconómica. El reciente libro de Muniesa tiene una vocación «inspiracional» y se desempeña muy bien en esa dirección en lo que respecta al mundo de los business compuesto por todo lo que se enseñan las business schools cada día más numerosas e internacionalizadas.Pero un economista se siente un poco extraño en ese mundo poblado de «cosas» como el back stage de un Banco de Inversiones, la presentación de un modelo de negocio para una firma cliente, la valoración de las cotizaciones en un mercado bursátil, el examen experimental de las preferencias de los consumidores, la realización de una campaña de publicidad como esas que tanto hemos disfrutado en Mad Men o el estudio de cómo manejar la administración pública. Estos no son sino casos prácticos del fenómeno que filosóficamente o sociológicamente nos tiene cautivados: el del status de la realidad.

¿Es esta realidad algo independiente de todo y que está ahí fuera esperando a ser encontrada y explicada por distintos instrumentos o es algo «construido» por esos mismo instrumentos de análisis que se utilizan para comprender?

Desde que François Lyotard nos complicó la vida con esto del posmodernismo no hemos podido librarnos de estos puzzles intelectuales en los que los francos son expertos; pero también los anglos, por simplificar, han hecho lo posible para arruinarnos la alegría de vivir de los economistas que creíamos que nuestra presencia en el mundo era similar a la de un científico natural ante un mundo externo prácticamente imposible de modificar.Pero ya hace tiempo que hemos perdido la inocencia y que nos hemos planteado problemas de performatividad cuyo examen quizá sirva para enriquecer la conversación entre sociólogos, antropólogos, etc. y economistas, esa conversación que tanto necesitamos los economistas en estas épocas en las que hemos perdido confianza en nosotros mismos. Una conversación que muy bien podría tener hoy su línea de salida. Yo traté de iniciarla hace años en un pequeño ensayo que en su día escribí para la Enciclopedia Iberoamericana de Filosofía y dentro el volumen dedicado a La Economía y sus Métodos sobre la entrada Reflexividad.

En ese pequeño ensayo hay algunos ejemplo de Performatividad. 1) La curva de Phillips con expectativas racionales que en la medida que permiten que los agentes económicos sepan lo mismo que el economista no pueden permitir que se les engañe por la política económica que querría aumentar la inflación para reducir la tasa de desempleo. Ese engaño no es posible y, diría Lucas, la curva de Philips es vertical y por lo tanto inútil a efectos de Política económica. En la medida en que la política monetaria se ha revelado poco eficaz en la solución del problema del desempleo quizá podríamos decir que Lucas ha creado realidad, que la Teoría, en este caso económica, es performativa. 2) Otra área que sin duda se presta a seguir pensando sobre performatividad es la de las burbujas especulativas, un tema muy de actualidad tanto en la economía real como en la financiera (que no deja de ser real como bien nos recuerda Muniesa). Si todos supiéramos que no pueden existir en un mundo racional ejemplificado por el modelo standard de equilibrio general, pues quizá no existirían (salvo casos excepcionales) tal como nos mostró Tirol ya en el 82. Sin embargo, sabemos que en horizontes finitos o en situaciones en las que hay activos varios y diferenciados alternativos sí que pueden existir. Es decir que la performatividad en economía no es algo automático. 3) Unos cuantos años más tarde se podrían hacer ejercicios similares en el mundo de las finanzas tratando de sugerir que, una vez conocida la fórmula de Black and Scholes por parte de todo el mundo y en la medida en que todos sabemos que todos saben esa fórmula, no hay manera de ganar algo arbitrando de forma que el precio de los activos será el que es. En esta dirección se puede ir muy lejos tratando de entender cómo la performatividad genera incentivos al cambiar detalles de las formas de hacer las cosas para dar ocasión a la posibilidad de ganar dinero arbitrando en un mundo en el que existe el High Frequency Trading, algo de lo que se hablaba en este mismo escenario hace no mucho tiempo.

Y de estas novedades financieras, además de de la generalización de su extensiones se habla, entre otras cosas, en el libro de Fabián que, insisto, es una rica generalización de la performatividad hacia la Provoked Economy. Una generalización que se detiene en asuntos de los que los economistas deberíamos aprender como son la descripción, la simulación casi teatral o la «eficacia» en el sentido de «effect» o traer al mundo de la realidad a la antigua. Pero una generalización que no entra explícitamente en el mundo de la Metaeconomía o de la Metasociología quizá, en este último caso, porque la sociología siempre ha estado en ello. En la medida en que los economistas o algunos economistas se han planteado estas cuestiones me parece oportuno acabar mi contribución inicial a esta presentación llamando una vez más a la conversación entre economistas y sociólogos.

Un primer punto de interés de esta conversación consistiría en juntar fuerzas a efectos de avanzar en la discusión sobre la performatividad de esa Meteconomía (o Metasociología) en el sentido de saber si esas ideas meta generan instrumentos metateóricos como ocurría, por ejemplo, en el caso de la Teoría Financiera que generaba nuevos activos financieros. He aquí una idea que copio del ensayo citado y que se refiere a una forma de separar las ideas buenas de las malas mediante un mercado de ideas tal como sugería hace años Jesús Zamora

Si, por ejemplo, la metateoría que llamamos “mercado de ideas” se impusiera parece evidente que algunos metateóricos se considerarían llamados a instrumentar ese enfoque diseñando algunas formas de publicación de las ideas que permitieran el conocimiento suficiente de sus características como para que el mercado funcionara. De la misma forma que se puede pensar sobre la propiedad intelectual y su influencia en la innovación, se puede también pensar sobre ciertas formas alternativas de publicación que por cierto ya apuntan. En el primer caso cabe llegar a cambios legislativos. En el segundo a cambios en la manera de comunicar ideas. En el primer caso las nuevas formas de propiedad intelectual o su desaparición son el resultado de una teoría económica determinada, en el segundo caso las nuevas formas de circulación de las ideas pueden ser el resultado de una metateoría determinada: la que entiendo el quehacer económico como un mercado.

Un segundo punto de interés de la conversación que sugiero es crucial para los economistas que, como resultado de la crisis, se han dado cuenta (aunque no todos) de que necesitan abandonar su orgullosa independencia y acercarse a otras ramas del conocimiento sobre la realidad social, sea este la historia o, desde luego, la sociología del quehacer teórico-económico.

Podría añadir, como tercer punto de interés, lo que sería mi contribución a este inicio de conversación. Se trataría de lo que en su día denominé la Potencia semántica de la Retorica. Hay dos ideas que recuerdo. La moda como una forma de performatividad y, en segundo lugar, las diversas formas de filtrar las ideas, en paralelo o en batería que resultan, cuando los filtros no son perfectos y estamos en presencia de sesgos confirmatorios, en beneficios epistémicos diferentes dependiendo de la arquitectura del filtraje y de la riqueza ideética inicial.

Y termino reiterando mi deseo de comenzar esa conversación entre culturas que puede ser tan enriquecedora.

Juan Urrutia

Juan Urrutia 2232 ~ 23 de abril de 2015 ~ 3

Cultura post crisis

sardinasCada vez es menos improbable que el día que podamos decir que los efectos de la Gran Recesión han desaparecido nos encontremos con la evidencia de la existencia de ciertos cambios culturales profundos que parecen ya insinuarse. Es difícil imaginar la desaparición de la economía de mercado, pero no lo es tanto hacerse una idea de lo que posiblemente vaya a ser Sistema Económico Capitalista. Se apuntan muchos cambios aquí y allí; pero sobre todo hay dos signos difíciles de obviar.

Por un lado está el énfasis claro en el problema de la desigualdad, un fenómeno que, se mida como se mida, parece aumentar en todas partes. Curiosamente y de momento no se ha vuelto la atención hacia ideas antiguas sobre la cuestión de la distribución que nos ilustrarían bastante al respecto. Me refiero a los problemas de distribución y de la evolución de las participaciones del capital y del trabajo en la producción. Esto influye en la desigualdad, pero lo interesante era a la sazón su influencia posible en los propios precios de manera que resultaba obvio que las diferencias de clase no solo impactaban en el capitalismo sino también en la economía de mercado. Como ya dije hace algún tiempo haríamos bien en releer a Srafa o la polémica sobre el Capital que tuvo lugar entre los dos Cambridges, el de Inglaterra (con Joan Robinson, o Passineti) y el de Massachusetts (con Paul Samuelson).

Pero por otro lado está un movimiento claramente perceptible que aunque pueda parecer menos técnico y menos científico, se me antoja de más largo alcance en lo social y en lo técnico. Me refiero a la economía colaborativa (o sharing economy) que va reclamando su espacio sobre la base de las nuevas tecnologías digitales y el estudio de redes así como sobre ideas cooperativistas y sobre instituciones que nacieron y siguen naciendo para la creación y gestión razonable de los bienes comunales entre otras muchas cosas. Destellos de este movimiento se ven en partidos políticos nuevos; pero sería un error anunciar a bombo y platillo el advenimiento inmediato de una nueva cultura económica.

Pero mientras todo esto llega no estaría mal que cada uno de nosotros empezara a entrenar para contribuir a una nueva forma de convivencia. Y la mejor manera de hacerlo creo que es ensayar nuevas formas de conversación que encuentren su lugar entre la palabra profesoral o patriarcal propia de una iglesia establecida y la mera verbalidad desatada muy útil (supongo) para apoyar a tu equipo de fútbol, pero totalmente inútil para alcanzar las formas propias de una comunidad que es la que da sentido a las palabras.

Juan Urrutia

Juan Urrutia 2232 ~ 18 de abril de 2015 ~ 20

Expertos y diversidad

russell keynes strachey
Enredando en los borradores de este blog me encuentro con este post sobre Expertos y Diversidad que es posible que apareciera en la revista mensual Capital; pero como, aunque así fuera, no soy capaz de encontrarlo, me permito subirlo al blog, con mínimos retoques, pues no creo que haya perdido actualidad.

¿A quién le importa la diversidad? La observación casual del entorno más inmediato nos llevaría a pensar que lo normal es aborrecerla a juzgar por la xenofobia, de cada día mayor intensidad, que se nota por la calle y sobre la que leemos en los periódicos. Y, sin embargo, Santo Tomás de Aquino en su Summa contra Gentiles dice que

un ángel es más valioso que una piedra. No se sigue, sin embargo, que dos ángeles sean más valiosos que un ángel y una piedra.

Debe haber alguien por ahí que, en lugar de aborrecer la diversidad, la aprecie incluso si no ha leído a Santo Tomás. Pero no es fácil encontrar personas que, por poner un ejemplo tonto, aprecien Nueva York, no tanto por ser todavía el centro del mundo cultural o financiero, como por la variedad de razas, idiomas o colores de las personas que nos cruzamos en una cualquiera de sus avenidas o calles o por la variedad de la comida étnica que nos ofrecen sus restaurantes. Quizá merezca la pena por lo tanto dedicar unas líneas a tratar de entender al Doctor Angélico desde una esquina de nuestro mundo de hoy que tanto aprecia a los expertos y su pericia nada diversa.

La cita del párrafo anterior abre la primera investigación teórico-económica seria de la que soy consciente sobre la diversidad y ya tiene más de diez años, casi trece. Se trata del trabajo de K. Nehring y C. Puppe aparecido en el número 50 de Econometrica el 3 de mayo del 2002. Estos autores prueban, en efecto, que bajo la vigencia de ciertos axiomas, más o menos familiares para los economistas, existen unas denominadas funciones de diversidad cuyo valor alcanzado puede entenderse como el grado de diversidad del conjunto al que se aplican y que, en consecuencia, pueden asimismo ordenar cualquier subconjunto de acuerdo con ese grado de diversidad.

Y ¿para que nos sirve esta medida de la diversidad y esta capacidad de ordenación? Pues, entre otras cosas, para ordenar comunidades identitarias distintas y concluir, por ejemplo, que Cataluña es más diversa que Euskadi lo que culturalmente puede ser muy importante pero económicamente es ambiguo pues los vascos serían más homogéneos y enfrentarían menos problemas para la asignación óptima de bienes públicos, mientras que los catalanes se aprovecharían mejor de las complementariedades productivas y podrían mostrar una mayor productividad. Estas mediciones tienen su interés a efectos, por ejemplo, del diseño de la estrategia de política económica para cada una de estas CCAAs en España y, también sin ninguna duda, pueden aplicarse a problemas de organización política en general o al diseño de instituciones.

Pero hay otras razones menos obvias para prestar atención a la medida de la diversidad y que deben ser destacadas. Se me antoja que la ciencia, tan importante para la innovación y el desarrollo de nuevos productos, sería más potente si se desarrollara en una atmósfera mucho más heterogénea que la que percibo a mi alrededor aunque en estos últimos, y muy recientes, tiempos comienzo a vislumbrar una cierta defensa de la heterogeneidad especialmente para la gestión. Como dije en este otro post sobre esta diversidad en la que insisto:

..si el monoteísmo científico moderno creía en el espesor de una realidad que hay que perforar, el politeísmo posmoderno vislumbra más bien una superficie plana inmensamente grande que hay que ir descubriendo. Disciplina contra orgía, en esa oposición veo yo el interés del asunto de la diversidad aplicado a la reflexión sobre la ciencia

Y a mí, contrariamente al espíritu de sacrificio con el que hoy nos fustigan, la orgía me gusta mucho más que el rigor de la disciplina. O visto de otra manera, y por utilizar la famosa dicotomía de Isaías Berlin, siempre me he decantado por la zorra, que sabe de todo un poco, frente al erizo que sabe mucho de una sola cosa. Pero percibo que últimamente, y contrariamente al posmodernismo presuntamente reinante, lo que importa es la pericia,entendiendo por tal ese conocimiento de los expertos que tanto se reclama ahora para casi cualquier discusión política o social sin advertir, pienso yo, que en la pericia está siempre presente la homogeneidad del pensamiento y la consiguiente sospecha de esterilidad. Al menos por mi parte.

Juan Urrutia

Juan Urrutia 2232 ~ 15 de abril de 2015 ~ 4

La folie pratique II

Iwan-Baan-for-Fondation-Louis-VuittonNuestra folie propia es imparable en París aunque es dudosamente práctica. El gusto por las novedades artísticas nos condiciona el día y a veces no comemos o no cenamos bien porque se nos ha pasado la hora al mediodía o bien porque ya no nos quedan fuerzas para volver a salir después de un pequeño descanso al atardecer. Después de nuestras visitas al Louvre y al Museo de Artes Decorativas de las que daba cuenta en el último post hicimos una especie de cena temprana que me permitió descansar como si hubiera subido al monte para estar dispuesto para el siguiente día, un día que necesariamente debía pasar por la Fundación Luis Vuitton alojada en el último edificio de Frank Gehry, ese arquitecto al que ayer asociábamos al art nouvau, algo poco sexy y adecuado solo para abuelitas amables.

Esta fundación, bien reciente pues se inauguró en el último cuatrimestre del año pasado se encuentra en el maravilloso Bois de Boulogne, al oeste de Paris como si fuera el parque particular de los señoritos del arrondissement XVI y, dada su juventud, sus exposiciones permanentes no son lo suficientemente atractivas como para merecer una visita si no fuera por el edificio o por las exposiciones invitadas, como ocurría estos días con El Nacimiento de una Pasión, pasión ésta que no se sabe muy bien si se refiere a una cierta pasión por un tipo de arte o a la pasión del señor Louis Vuitton por el arte que quizá comenzó por este tipo de arte que la Fundación ha sabido juntar en este edificio que en esta ocasión no se come al contenido. Embarcamos en una navette que nos trasladó desde la Plaza del Arco de Triunfo hasta la mismísima Fundación en unos pocos minutos hacia el oeste.

fundacion louis vuittonEl examen del edificio nos llevó mucho tiempo pues se trataba de compararlo con el que alberga al Museo Guggenheim de Bilbao tanto en sí mismo como forma decontinenete de obras de arte que merecen ser vistas con atención. Tengo que confesar que no estuve muy despierto a esta discusión pues me rondaba la cabeza un problema de “dinámica de fluidos”, como si dijéramos, algo que es ahora cuando empiezo a encuadrar. Mientras hacíamos cola para sacar entradas me percaté de que había otra cola por la que accedían aquellas personas que ya venían con la entrada sacada por internet. Esta cola era mucho más corta que la que yo estaba haciendo, un hecho este que me pareció incomprensible. En efecto, en el mundo de hoy en el que cualquiera puede acceder a internet la decisión de si sacar la entrada por la red o llegar al museo sin entrada parece ser un problema de decisión que depende de lo que pensamos que harán los demás que se plantean el mismo problema. Y como todos piensan como yo lo sensato es pensar que, dado que todos dudarán lo mismo que yo dudo, nos encontraremos que como media, las dos colas serán de la mismo longitud. Por si no se entiende este razonamiento piénsese en el caso en que todos utilizaran internet con el resultado de que la otra cola estaría disponible para el primer despistado que llegara de forma que, ante esa evidencia, una vez conocida, nadie sacaría entrada on line. Pero entonces ocurriría lo contrario con el resultado ya indicado de que esperaríamos encontrar dos colas de longitud similar hiciéramos lo que hiciéramos nosotros. Me pareció que este era un ejemplo de constructo social basado en la información y la racionalidad.¿Por qué no ocurría eso hace unos días? Solo se me ocurren dos explicaciones. Una, que todavía no ha pasado el tiempo suficiente como para que todo el mundo sepa que todo el mundo lo sabe. Otra, que los costes salariales totales de los porteros en una u otra solución sean distintos. No me puedo decantar por una u otra de estas dos posibles causas de la diversidad de colas pues me faltan datos. Me temo que tendré que volver dentro de un tiempo para saber si las cosas han cambiado.

matisse la dance 1909Acabamos entrando y, además de explorar cada rincón del edificio intentando discernir si cada tuerca o cada viga era adorno o necesidad, acabamos pasando rápidamente por la obra propia y deteniéndonos en lo preciosos cuadros de la exposición no permanente. Cuando uno tiene que disfrutar de tanta belleza hay que utilizar alguna estratagema y la mía es siempre la misma:pensar qué cuadro me llevaría a casa. una operación esta que exige mucha meditación y tiempo para distinguir el material, la técnica o el colorido. Descarté El Grito, de Munch, por una razón frívola: que ya lo tengo en casa aunque sea en forma de imán pegado a la superficie del frigorífico. A continuación descarté a Picasso por mero gusto de ir a la contra y luego a Picabia justo por lo contrario, porque su obra pictórica es sutilmente realista y eso contrasta con el resto de la exposición. Y me centré en dos obras entre las que no me podía decidir y que examiné varias veces. La Dance, de Matisse, llena de movimiento y el cuadrazo de Rothko, parte de una serie denominada Black, Ochre, Red over Red, nada más que forma y color y, sin embargo, sugerente de suaves olas marinas.

No acaban aquí las excursiones artísticas; pero basta ya con el arte o los museos como viviendas más o menos adecuados para ese arte. Necesito tiempo para reflexionar sobre lo que he llamado «dinámica de fluidos» y encontrar otros ejemplos de surgimiento de pautas de conducta arbitrarias y quizá locas pero que acaban por ser muy prácticas.

«El síndrome del capataz», una novela de Juan Urrutia

Juan Urrutia2232 ~ 9 de marzo de 2015 ~ 0

Proyecto 43-2

proyecto43-2Ayer domingo tuvimos por fin la posibilidad de asistir al espectáculo Proyecto 43-2, una obra de teatro que es la primera parte de ese proyecto y que comparte con él ese nombre en clave que no es sino las coordenadas del árbol de Guernica. Se representa en la Sala Mirador en la que nunca había estado. Se encuentra en un lugar maravilloso de Lavapiés (c/Dr.Fourquet,31) y en un patio interior que no sabes muy bien si conduce a dicha sala o a la escuela de Cristina Rota. Lo primero que ves es una especie de mural que te dice que «cuando el Parlamento es un teatro, el teatro debe ser un Parlamento». Un deseo que te mete de lleno en una actividad que no es fácil de apreciar a no ser que se desarrolle en un lugar como este y te interpele como lo hace esta obra de María San Miguel que he seguido, a veces de cerca y otras de lejos, desde sus inicios.

Como este proyecto forma parte de su intención de utilizar «el teatro como vehículo para crear memoria» a nadie extrañará que esta trilogía sea un intento de no olvidar el dolor causado por el terrorismo en la sociedad vasca. Este es un tema o terriblemente simple u horrorosamente difícil de tratar. María consigue el tono adecuado en una breve hora (sin contar el marmitako que se cocina en escena para compartirlo al final) en la que se desarrolla la acción en el décimo aniversario del asesinato de un funcionario anónimo en el que cinco personas se reúnen a cenar en un txoko para conmemorar la efemérides e intentar hablar de ello desde percepciones muy distintas de la situación en Euzkadi en un tiempo en el que la violencia parece haber cedido.

El texto es excelente y los actores de una calidad inesperada. Gente joven, incluida la viuda cuyo parlamento inicial es imprescindible para entender el sufrimiento sin necesidad de aspavientos o de declaraciones solemnes, a los que me atrevo a pronosticar el éxito. Esta solemnidad en el juicio está sustituida por la confrontación entre el mejor amigo del hijo en su momento, hoy irredento abertzale y novio de la hija y ese hijo que no consigue ni quiere olvidar después de años fuera del pueblo. Suben la voz justificando cada uno la actitud reivindicativa de lo vasco y el dolor incurable de la muerte del padre. Esta confrontación no arregla nada y no sabemos si algún día lo hará; pero no parece un mal comienzo compartir una sidra vasca y ese marmitako.

No hace falta estar especialmente interesado o involucrado en esa violencia que a algunos no nos ha tocado de cerca para sentir el problema y contemplar un posible camino de reconciliación que esta obra de teatro nos sugiere. Y no solo eso pues al mismo tiempo uno puede disfrutar de la nostalgia del hijo de un clima que alterna aleatoriamente el sol y la lluvia o de un precioso parlamento de la hija sobre la muerte definitiva de árboles protectores que nunca podrán ser recuperados por una reforestación.

No creo que nadie deba perderse este proyecto de aprendizaje de la vida en común.

Juan Urrutia2232 ~ 19 de febrero de 2015 ~ 0

¿El camino de la sabiduría?

rilkeEn el último post me decía: «Ramón: ¡pregúntate ahora para qué sirve un timón si has perdido la quilla!» No sé si es demasiado tarde, pero no veo otra posible reflexión para mí u otra actividad posible que no sea la de la búsqueda de esa quilla que a veces confundo con la sabiduría y a veces relaciono con la autenticidad. Como no sé muy bien donde buscarla no tengo más remedio que dejarme llevar por Javier quien, en ese libro que se cita en ese post pone al lector en contacto con alguien que, bien pensado, se acercó en su obra a construir una quilla y careció de timón, siempre viajando sin destino fijo. Se trata de Rainer Maria Rilke del que Javier me había hablado en alguna ocasión y justamente en relación al asunto de la autoría que se esconde debajo de la quilla:

Si todos los sabios del mundo y todos los santos del paraíso me abrumaran con su consuelo y sus promesas, y dios mismo con sus dones, si no me cambiaba a mí mismo, si no surgía de mi interior una nueva obra, en lugar de hacerme bien, los sabios, los santos y dios, exasperarían más allá de lo imaginable mi desesperación, mi rabia, mi tristeza y mi ceguera

O sea que me pongo a trabajar y en «Seducción y Verdad» Javier me da ya dos pistas para perseguir la sabiduría y su relación con la autoría. La primera es esta:

Y nosotros: espectadores, siempre, por donde quiera
vueltos hacia todo, pero jamás hacia la lejanía.
Las cosas nos desbordan. Las ordenamos.Se disgregan.
Las ordenamos nuevamente y nosotros nos disgregamos.

Una manera de decirme que esa búsqueda no tiene fin. La segunda es menos pesimista:

Y allí donde nosotros vemos futuro ve él totalidad y se ve en ella y está a salvo para siempre.

Ese es el objetivo único, perderse en la totalidad. Por el camino hay otras metas alcanzables como esta con la que Javier me fustigaba presumiendo de su alemán:

Du aber bist der tiefste Mittellose,
der Bettler mit verborgenem Gesicht;
du bist der Armut große Rose,
die ewige Metamorphose
des Goldes in das Sonnenlicht

Igual eso es todo lo que hay en la búsqueda de la autoría, la transformación continua del oro en la luz del sol. Y eso es lo que no he sabido hacer yo No tengo ni idea de cómo puedo glosar su figura y luego admitirme a mí mismo.

Juan Urrutia2232 ~ 3 de febrero de 2015 ~ 0

Yanis, Susan y yo

Mr. VaroufakisYanis (Varoufakis), el nuevo Ministro de Finanzas griego, es un economista conocido pero no reconocido por los mandarines de la profesión a pesar de su c.v.razonable y a causa de su izquierdismo irredento más allá de un simple impulso ético-político. Sin permiso lleva tiempo permitiéndonos leer sus ideas no simplemente económicas y desde hace años se han publicado algunos de sus reflexiones sobre lo que estaba ocurriendo. Da gusto ver cómo ayer llegó al diez de Downing Street sin escolta con las manos en los bolsillos y sin corbata. Es como el signo de la esperanza de que la política de altura y no meramente administrativa pueda no ser ajena a la ciencia económica. Cabe preguntarse si este estilo Varoufakis llegará a ser el símbolo de una nueva manera de vivir después de la crisis, una forma plana que rechaza esas jerarquías que, dentro de una gran empresa, explican la forma convencional de vestir de sus empleados: traje azul o gris y corbata a juego con los calcetines. Yo apuesto por ello y para ello me apoyo en una de las afirmaciones de Susan Miller, mi astróloga favorita, en relación a los Aries:

Está en un gran momento creativo: cuanto más innovador sea, más posibilidades tendrá de que aprueben y financien sus ideas.

Me parece que merece la pena resaltar que Yanis y yo somos astrológicamente cercanos periféricos. Si bien él es Aries, lo es muy temprano (24 del III), yo soy un Piscis muy tardío (16 del III). Es decir que Yanis y yo somos muy cercanos en el horóscopo, Piscis y Aries, y constituimos una pareja periférica respecto a su signo de manera que formamos parte de esas gentes que no se acomodan en casi ningún sitio. Ya he mencionado el gran futuro inmediato de Yanis y Susan dice lo siguiente respecto a mí:

La Luna llena le hará triunfar en el trabajo, con cantidad de proyectos nuevos y ampliados. Con el apoyo de Urano quedará satisfecho económicamente. La innovación y las nuevas ideas serán recompensadas

Solo me falta decidirme por alguna de las muchas ideas que tengo.

Juan Urrutia2232 ~ 25 de enero de 2015 ~ 0

BCE

mario_draghi_2330989bEl jueves fue un día grande y el viernes unos cuantos amigos brindamos por Mario Draghi admirando esa capacidad suya de moverse en el enmarañado campo de juego de los intereses europeos que, en esta ocasión ha resultado en la decisión por parte del BCE que se anunció el día anterior y que ha comenzado a poner en práctica la idea de los eurobonos. Esta idea de que, desde hace algo más de siete años años que se inició la Gran Recesión, lo que hay que hacer es generar inflación y mutualizar la deuda mediante la emisión de Eurobonos que permitan compartir el riesgo de un país entrara en bancarrota, se ha llevado a la practica finalmente gracias a las dotes diplomáticas del mandamás del BCE. El enorme tiempo que ha llevado la discusión entre los partidarios de esta idea sencilla y aquellos que creían que estas medidas eran contraproducentes por diversas razones que iban desde la necesidad de tomar medidas estructurales que la inflación podría hacer olvidar o por el azar moral que la solidaridad podría generar entre aquellos países rescatados por todos los demás, ha hecho que Europa comience a actuar. Con demasiada tardanza en mi opinión, pero hay que celebrar que, por fin, lo haya hecho.

En Crónica de una Crisis que acaba más o menos con la subida al poder en España del PP ya se mencionó esta manera de actuar, (por ejemplo aquí) y desde entonces se ha defendido muy a menudo en este blog. La última vez aquí como hace dos meses escasos en un post en el que no se citaba y debía haberse hecho este otro post de Garicano escrito hace dos años. Por fin tenemos una cierta versión parcial de los eurobonos, limitados al 20% del valor de la deuda pública viva que podrá adquirir el BCE, dejando el 80% restante al albur de los bancos centrales nacionales, razón por la que no nos satisface del todo a muchos de nosotros cuando hay no pocas ideas de cómo haberlos implementado de manera más completa; pero que, en cualquier caso, puede generar alguna inflación que devaluará el euro haciendo Europa más competitiva podrá reducir el peso de la deuda viva que siga en manos de los bancos quienes así podrán prestar más sin poner en riesgo su calificación crediticia.

Es posible que nuestra memoria nos lleve a Modigliani y Miller y nos haga dudar de que esta decisión del BCE pueda llegar a ser una solución tal como piensa Fernández Villaverde, pero también debemos recordar las condiciones de su idea de neutralidad o ideas derivadas como para pensar que no es muy evidente que ese famoso teorema sea aplicable del todo.Pero, en cualquier caso, más allá de estas disquisiciones me parece que el jueves pasado asistimos a un hito en la construcción de Europa. Parece mentira que un hombre solo (por así decirlo) pueda tener tanta influencia; pero hemos de recordar que Europa ya ha progresado así en el pasado, empujada por el entusiasmo de unos pocos.

Juan Urrutia2232 ~ 27 de diciembre de 2014 ~ 4

El Duverger de ma jeunese

LibrairieAcaba de fallecer Maurice Duverger un autor francés de derecho constitucional general, y de otros temas relacionados, que me empeñé en leer al principio de la carrera en aquel tiempo en el que no me interesaba nada lo que me enseñaban de economía y, en cambio, sentía mucha curiosidad por el derecho político público. Poco a poco fueron cambiando las tornas y, a medida que se especializaba el derecho y la economía se hacía más abstracta, me pasé a esta última. Pero no es esto lo que quiero contar. Lo que me viene a la cabeza son esos viajecitos a Biarritz a aquella librería en la que se podía pedir que te enviaran libros a Bilbao, libros imposibles de encontrar en esta mi ciudad. Una librería que desapareció hace años según creo recordar y pienso que con acierto pues no aparece en esta lista de tres librerías que incluye el kiosko de prensa del gran ciclista Darrigade. Nadie debe pensar que solo íbamos a Biarritz a ver cine bueno prohibido en España o a comprar el Playboy. También íbamos a comprar libros serios que, en mi caso me sirvieron para presentarme como un estudiante brillante cuando en realidad es ya desde aquel entonces que aprendí a sacarles partido a las contraportadas de libros con los que me hago. Olfateo y memorizo la contraportada sin llegar a leerlos y mucho menos estudiarlos.

Juan Urrutia2232 ~ 21 de diciembre de 2014 ~ 0

Otro gran primer párrafo

Call-me-IshmaelEl primer párrafo es donde un autor de ficción se la juega de verdad tal como decía hace ya muchos años usando como ejemplo el Call me Ismael de Melville. Siempre he pensado eso y puede que ahí esté la explicación de mi escasa, por no decir nula, producción literaria. Es imposible competir con ese primer párrafo de Moby Dick, o incluso con estos primeros párrafos de los que he escrito aquí (Bolaños) o aquí (Flaubert). Hoy he encontrado otro primer párrafo, en este caso de Jean Echenoz en su librito «Un año», que me ha llamado poderosamente la atención:

Victoire,luego de despertar una mañana de febrero sin recordar nada de la fiesta y encontrar a Félix muerto a su lado, en la cama, hizo su maleta, no sin antes pasar por el banco, y tomó un taxi rumbo a la estación de Montparnasse.

Juan Urrutia2232 ~ 13 de diciembre de 2014 ~ 0

Mis adminículos

bilbaobaldosaTengo un buen y querido amigo que dice a quien quiera oírle que me conoció con boina, paraguas y barba. Yo siempre aclaro que se confunde y que nunca he llevado esos tres adminículos juntos. Y es verdad, pero creo que también lo es, y debo confesarlo, que dependiendo del tiempo, a veces sí que llevo tres adminículos curiosos juntos, pues aunque la barba no duró mucho, la que siempre va conmigo es la gabardina, esa prenda que ya solo llevamos los muy mayores pero que, en mi caso, no deja obsoletos ni la boina ni el paraguas. Quizá esto es así pues hubo un tiempo, allí en mi infancia bilbaína, en el que sí que me protegía con boina, paraguas y gabardina en mi camino al colegio. Hacía frío, humedad y una fina lluvia que nunca cesaba de manera que, al acarreo de los libros escolares, debía añadir cada día esas tres defensas contra el mal tiempo. ¡Aquello era vida! Sobre todo por la tarde, después de comer en casa y de asistir a las clases hasta las siete de la tarde. Volver a casa era como una aventura de Salgari. Siempre lloviendo, casi siempre oscuro como una noche casi cerrada y con un frío que la gabardina no podía contrarrestar. Caminaba rápido, con ganas de protegerme, pero sobre todo de disfrutar de las sorpresas que me podrían estar esperando en casa una vez desembarazado del paraguas, la gabardina y la boina. Escribo esto cuando, por fin ha llegado a Madrid lo que la gente llama el mal tiempo, ese que yo asocio a la felicidad en mi Bilbao infantil con un clima que me llevaba allí, y hoy me lleva aquí, a caminar al ritmo exacto de lo que se llama vida, algo entre la nostalgia y el aburrimiento pero siempre presidido por esa todopoderosa esperanza exaltada de las sorpresas que me esperaban al llegar al calor del refugio, esperanza exaltada esta que, pase el tiempo que pase, nunca acaba por apagarse o serenarse.

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