Desde mi sillón de orejas

El Correo de las Indias

Grupo Cooperativo de las Indias

Juan Urrutia

Juan Urrutia 2191 ~ 8 de enero de 2015 ~ 3 2

Más Paris

La grande Odalisque de Martial RaysseTomar notas es uno de sus pasatiempos favoritos. Incluso tomar notas en clase fue siempre un pasatiempo estudiantil durante el tiempo de la clase e incluso posteriormente cuando trataba de entenderlos y así acababa aprendiendo el contenido de esa clase. Ayer, y a pesar de la sorpresa de esa llamada que todavía hoy no puede creer del todo, cayó en la tentación de comprar una de esas pequeñas libretas que indefectiblemente le recuerdan a la que se ofrecía a la clientela de la desmantelada La Goulue de la calle Madison en New York, solo que en este caso exhibía la cabeza y rostro de La Grande Odalysque de Martial Raysse y con ella y el lápiz que nunca abandona se dirigió, tan bien acompañado como siempre, a disfrutar de la exposición sobre Sade primero para luego sin prisas continuar la exploración de las novedades parisinas.

«Sade. Atacar el Sol» es el nombre de esa exposición sobre este divino marqués que parece ser reinventado cada poco tiempo y que quizá lo merezca, siempre que se pretenda entender su extraña manera de ver la existencia del Hombre. Y no creo que este fuera el caso según leyó esa misma noche sus notas y a pesar de que ese nombre comunica bien el entusiasmo sin límites de nuestro Sade que se muestra bien en esta frase que trata de sintetizar lo que se va a ver en una de las primeras salas: «La crueldad no es otra cosa que la energía del hombre que la civilización no ha corrompido aún: ella es pues una virtud y no un vicio». Enfrentarse al sol y esta frase son dos buenas señales de que igual alguien ha sido capaz, como muchos predecesores, de leer respetuosamente a Sade y además nos puede ofrecer una versión visual de un arte que traduce su pensamiento.

Pero esta esperanza se va disipando poco a poco a medida que uno recorre las diferentes salas y, cada vez más rápido, contempla las pinturas, grabados o dibujos que pretenden ilustrar un pensamiento sublime. Sin duda el suyo puede entenderse así pero no cuando se confunden sus escritos con una sesión del Crazy Horse o se insiste en esa metáfora tan poco creativa relacionada con la erección y la eyaculación. El impulso, la energía o el entusiasmo no son siempre una actividad individual y masculina tal como parecen querer decirnos los que han montado esta exposición tan apreciada por un público más que numeroso.

Si uno no está alerta creería que en Sade no hay un entusiasmo colectivo en el que participan tanto varones como hembras y que está quizá relacionado con el sexo pero a un nivel más profundo que la piel. Hoy lo sabemos bien y hubiera sido una gran novedad muy de agradecer descubrir en el Museo de Orsay que se pueden encontrar raíces de este entusiasmo colectivo, que hoy reconocemos en la Marsellesa o la Internacional, en el mismísimo Sade.

Pero este no es el caso desgraciadamente tal como indican mis notas a lápiz que me dicen que piense en la misión de los museos y en su papel para la creación de un clima cultural que vaya más allá de la erudición. Un clima que hoy necesitamos como el comer pues volvemos a dudar entre la reforma y la ruptura como hace más de cuarenta años en España, una discusión de la que, aunque la agenda permanezca muda sí que hablan Badiou y Gauchet en el libro «Que Faire?» que habíamos adquirido hace un par de días y que alivió mi insomnio de esta noche sin duda producido por la llamada telefónica en la que no quiero pensar de momento.

El Café llamado Le Voltaire nos estaba esperando como siempre que pasamos por ese lugar y parecía muy adecuado, en cierta forma, para no perder el tono vital adquirido en el museo de al lado. Marisa no piensa lo mismo que yo y no quiere ni oír hablar de lo colectivo y está impresionada por la crueldad enfermiza del buen marqués, así que todavía con buena luz y una temperatura semiagradable tomamos un taxi hacia el Bois de Boulogne para inspeccionar el edificio que Gehry acaba de terminar para la Fundación Vuitton.

Hacía pocos días que habíamos tenido una conversación acalorada sobre la función civilizatoria de los museos y sobre cómo esa función exige tener en cuenta no solo la relación entre continente y contenido sino también la forma en que el continente te obliga a circular. El edificio me encantó a pesar de que este arquitecto no es muy apreciado en mi entorno de arquitectos. Mi agenda dice en este punto: «me convenzo de que las obras de un museo no tienen importancia y de que lo importante son los edificios. Las obras de arte visuales pueden ser exhibidas en cualquier sitio con ciertas condiciones ambientales. Los edificios van dando forma al alma de una ciudad. A mí, estos edificios de Frank Gehry, una muestra de cuyas maquetas habíamos contemplado ayer a la carrera en el Pompidou, me parecen útiles no solo para construir alma ciudadana sino también para albergar esas escuelas de aprendizaje con las que sueño en este comienzo de la vejez como espacios físicos vacíos en los que tutores entregados enseñen a aprender lo que un gran maestro ha dicho on line».

Quizá, pienso si atreverme a escribir nada, que ese discurso sobre el que un día de estos tendré que decidir algo podría tratar de expresar que toda mi vida ha sido una búsqueda de esa escuela de aprendizaje demasiado a menudo abandonada por razones poco serias.

Juan Urrutia

Juan Urrutia 2191 ~ 4 de enero de 2015 ~ 1 2

Pensamientos parisinos

Что делать de ChernishevskiNuestro protagonista despierta como de un sueño una mañana en París en el hotel de la Abadía y se encuentra como si fuera ya el atardecer, de pie en el cuarto piso mirando a su móvil mientras recuerda que era de día cuando recibió una llamada de un conocido académico anunciándole que él y otro amigo suyo y conocido del que despierta le iban a proponer como candidato a ocupar un sillón de la Academia de XXXX y que, para que su propuesta tuviera éxito debería redactar en menos de un mes un borrador de discurso de aceptación. Ya no recuerda cual fue su contestación pero no va a llamar para preguntar pues quizá ha sido solo un sueño raro.

«¿Que hacer?» deja de ser el título de su libro secreto preferido y pasa a ser una especie de grito de socorro que cada día va a lanzar al despertar durante el próximo mes. De momento es una pregunta que le va a torturar este día del viaje anual a París que en Reyes siempre hacen, él y su mujer. Decide vestirse y proponerle cuando vuelva, pues ha debido dejarle dormido e ir de compras o de turismo a lugares que ella sabe él no aprecia demasiado, cenar en el hotel una cosa ligera y comentarle esa llamada presuntamente real. De momento abre el Le Monde del día y se encuentra con la explicación por parte de Thomas Piketty de su rechazo a ser nombrado a sus cuarenta y pico años como caballero de la Legión de Honor el mismo año del éxito mundial de «El Capitalismo del Siglo XXI». Y él, que casi le dobla la edad, cómo va a aceptar ese sillón ridículo, o eso es lo que piensa él mientras lee la noticia.

Что делатьAl día siguiente les toca la visita a la exposición de Il Perugino y a la de Duchamp. No puede ver nada ni siquiera leer los apuntes de los muros de las salas de expoción pues todo lo ve o lo lee en función del ofrecimiento de ayer. Los pintores florentinos son como los economistas teóricos que él mismo admiró en su juventud. Solo añaden matices a una tradición que no problematizan. Sin embargo Duchamp es un caso aparte que por primera vez observa de una manera nueva como si el sueño le hubiera abierto los ojos.

Una vez más vuelve sobre esta cuestión durante la comida. Es tan obvia su distancia de sus contemporáneos a los que admira que acaba poniendo en duda la tradición pictórica e inaugura una metarepresentación en la que pone de manifiesto su superioridad sobre sus colegas a base de ridiculizar un poco e indirectamente su obra que él niega que pueda mirarse como tal no por «obra» sino por «suya». Pero lo hace de tal forma que es posible que alguien inclinado a admirarse tontamente de lo «meta» le empuje a la gloria.

No es un mal principio se dice tramposamente y sin pensarlo dos veces se pone a escribir lo que le parece, en el día de hoy, un buen comienzo para su discurso.

¿Cómo comparar a Nadal con Federer? El esfuerzo del primero es una ordinariez y si, además, se presume de ello, es todavía peor pues ya no solo es ordinario sino una verdadera horterada. No esforzarse es naturalmente elegante, pero algo más. Es no querer conseguir solo aquello que uno puede conseguir sino sobre todo aquello que no se puede conseguir pero te llega del cielo. Si para ver tu firma en el libro de la naturaleza que, por la razón que sea, crees que necesitas, o se te exige, que corrijas lo que te mande el editor o te sugiera el agente, mejor es autopublicarse, o simplemente escribir para tertulias de amigos, pues al fin y al cabo pagar con dinero, o romper lo escrito es menos hortera que el esfuerzo no asumido sino impuesto.

Y este párrafo tranquilizó su espíritu y pudo volar de vuelta tomando notas de otras ideas que le han sido sugeridas por la salida de este año.

Juan Urrutia

Juan Urrutia 2191 ~ 1 de enero de 2015 ~ 0 8

Siempre me queda París

paris match mayo 68
Tengo varias disculpas para justificar mi falta de producción desde el día 27, día en el que escribí un minipost con lo que me trajo a la cabeza la muerte de Duverger. La más tonta es que la vuelta casa durante las vacaciones de navidad está llena de obligaciones familiares y amistosas que por sí solas justifican una aparente falta de productividad o, simplemente, de trabajo. Pero considero esta trampita como plenamente justificada. Igualmente tonta y menos justificada es mi gusto por la nostalgia de un pasado lejano ya llueva o haga sol. Durante días no he podido pasear pues mi Bilbao estaba de vuelta y jarreaba sin tregua dejándome solo con Echenoz, una compañía que no está nada mal pero que, dada su manera de escribir, me dejaba tiempo para mi trabajo creando en mi vagancia un sentimiento de culpa que hoy se ha alargado al cambiar el tiempo y poder por fin volver a apreciar la belleza de mi entorno en LA. Pero hay otra razón y es nada manos que los posts de David de Ugarte, como por ejemplo este último, sobre comunitarismo y que me enseñan cosas que quiero retener y me hacen pensar en contraargumentos que me salven de la abdicación de mis raíces sesentayochistas. Habrá tiempo para esto pero se trata de una conversación que no puede no ocurrir y que, entre otras cosas, me resulta crucial en la escena política del entorno.

A pesar de estas circunstancia he intentado aprender algo antes de salir mañana para París y pasar tres días con mi mujer durante los cuales puedo imaginarme joven y con la vida por delante. Seguro que acabaré compartiendo con los posibles lectores algunas de mis sorpresas parisienses, pero mientras tanto voy a tratar de comunicarles algunas de las ideas críticas que Wouter den Haah hace de la macro post crisis en este audio breve.

Lo que más me llama la atención en su lectura de la situación es, naturalmente, su insistencia en que la racionalidad de las expectativas es algo limitativo y que el abandono prematuro de la macro del desequilibrio ha sido un error. Me resulta curioso y tranquilizador que alguien relativamente joven no solo diga que en su juventud todavía se hablaba de la macro del desequilibrio cuando en mi reivindicación de este planteamiento me obligó a mi a remontarme casi cuarenta años en este trabajo que denominé Let us wake up to beauty. Tampoco entienda bien que, aunque mencione desequilibrio y expectativas racionales no una ambas nociones tal como yo pretendía hacer en ese artículo. Curiosamente dice que en su juventud no se había abandonado todavía esta aproximación de desequilibrio, cosa esta poco exacta pues dada su edad no me puedo creer que alguien le hablara del desequilibrio, un planteamiento que llegó a ser casi como algo vergonzoso para aquellos que lo habían empujado y sostenido por gente que no se dejan llevar fácilmente por la marea.

Otra idea que me parece interesante en ese audio es que los macroeconomistas no se preocupan de la política económica cuando las cosas van bien, como ocurrió a grandes rasgos entre los años ochenta y noventa y que, en esas circunstancias se dediquen únicamente a hacer teoría disfrutando muy mucho de su habilidad analítica y prestando poca atención a la adecuación de su teoría a los problemas de política económica.

Es sin duda interesante que al final de su alocución mencione planteamientos teóricos alternativos como , en su caso los Agent Based Models, una alternativa teórica en la que hay cosas interesantes pero que no acaba de cuajar. esto es algo que me resulta muy amargo pues creo que la macro del desequilibrio en su origen estaba llamando a gritos a estas novedades.

Espero que el tiempo me permita pasear por París así como visitar mis librerías favoritas, dos cosas que me permitirán mantener la atención sobre los problemas que plantea este economista de la LSE de forma que pueda escribir sobre todo esto un esquema de charla que me he comprometido a ofrecer en febrero en el Aspen Institute.

Juan Urrutia

Juan Urrutia 2191 ~ 24 de diciembre de 2014 ~ 0 1

Montoro, el País Vasco y Europa

olentzero-gorbeaLlego a Bilbao para pasar las vacaciones de Navidad y lo primero con lo que me topo en los periódicos locales es una discusión sobre la postura del Gobierno Vasco en manos del PNV en relación al regalo de Papá Noel de Montoro a la Comunidades Autónomas que se anunció en el Consejo de Política Fiscal y Financiera.

Comenzando por el principio hay que recordar que, gracias al buen comportamiento de las instituciones locales y de la administración central, el cumplimiento del compromiso de España con la UE en materia de déficit fiscal va poder cumplirse con facilidad en este 2014 y suponer en consecuencia que esto ha debido de animar a Montoro a hacer un gesto de generosidad hacia la CC.AA. a pesar de que, en su mayoría, no han cumplido con el objetivo de no sobrepasar el 1% de déficit.

A Montoro le sobran unos 5.000 millones de euros y ha dotado un Fondo de Facilidad Financiera con la finalidad que ahora describiré y ha puesto en marcha otros apoyos de los que no voy a hablar. Lo que llama la atención es el apoyo a las CC.AA.. En efecto, a aquellas comunidades que hicieron uso del Fondo de Liquidez Autonómico (FLA) endeudándose con el Estado para poder pagar sus servicios y que generan un déficit mayor del 1% se les condona la deuda de los cuatro últimos años a cambio de dejar a Montoro vigilarles más de cerca. Las que cumplían con sus compromisos y no se endeudaron con el FLA podrán tomar prestado del Estado a un tipo de interés cero. Estas medidas tienen al menos dos facetas. Una es que hay una cierta mutualización del endeudamiento entre CC.AA. y la otra es que, aprovechando la anterior, se reduce la autonomía fiscal existente y se hacen distinciones más o menos arbitrarias.

El País Vasco ha cumplido con sus compromiso de déficit y por lo tanto podría disminuir su futura carga fiscal en un monto que los periódicos locales cifran en unos 40 millones de euros. Hay quien piensa que deberíamos aprovechar esta oportunidad en lugar de refinanciar la deuda actual a tipos positivos aprovechando esta mutualización de la deuda. Pero hay otros, y entre ellos el GV, que parecen opinar que 40 millones son un precio razonable para preservar nuestra autonomía financiera que podría ser torpedeada si, en estos momentos en los que se pone en tela de juicio la justicia de un Concierto Económico que, dicen no pocos, dota al País Vasco (y Navarra) de claros privilegios.

Esta segunda postura, de la que participo, tiene sus peligros pues muchos podrían tomarla como una confesión de parte del privilegio en materia fiscal del que disfrutamos los que habitamos en una CA con régimen de Concierto Económico. Por lo tanto los que la defendemos deberíamos, además de hacer bien las cuentas del cupo, cosa que queda para otro momento, explicar bien nuestra postura. Y la mía se basa en dos pilares que, añadidos a nuestra identidad, sostienen mis convicciones políticas.

El primer pilar puede resultar no muy convincente pues está basado en lo que Ignacio Marco Gardoqui llama hoy en El Correo el “método Urrutia”, un asunto este que no se refiere a mí sino a la postura del presidente del Athletic en el que fue en su día el caso Llorente. Nuestro equipo no aceptó el dinero de la ruptura de la cláusula de retención y prefirió esperar a que esta cláusula llegara a la fecha pactada y permitiera el paso de Llorente al Turín a cambio de nada. Esta aparente tontería definía la «filosofía del Athletic» y la dignidad deportiva exigía, tal como escribí aquí hace un par de años, el mantenimiento de esa dignidad aunque, en los tiempos mercantilizados que corren, no parece quedar espacio para esta antigualla de la dignidad.

El segundo pilar es menos importante para un forofo como yo, pero igualmente relevante. O incluso más relevante. Desde el principio de la crisis defiendo la mutualización del endeudamiento europeo que se podría lograr mediante la emisión de eurobonos. Todos los Estados de la UE o de la eurozona contribuirían a la dotación del correspondiente fondo de acuerdo con sus posibilidades y todos ellos se beneficiarían de unos intereses bastante reducidos. En mi opinión esta idea se abre paso poco a poco pero el proceso va lento justamente porque se mueve de arriba a abajo. Mi apuesta sería lograr que España tomara una postura definida en Europa apostando por una generalización del Concierto Económico Vasco y su correspondiente cupo. Ya expresé esa opinión hace años y ello me ganó la enemistad de no pocos líderes de opinión del momento, unas críticas que no hicieron sino afirmarme en mi convicción de que España y, desde luego Europa, o serán confederales o no serán. Algo de esto ya se apuntaba aquí unos meses más tarde

Juan Urrutia

Juan Urrutia 2191 ~ 19 de diciembre de 2014 ~ 3 3

Eduardo Elitista y Salvapatrias

ministro-Serra-RexachSalvapatrias es una palabra que suele utilizarse con cierto tono crítico implicando que quien se presenta a sí mismo como tal no puede ser alguien que conoce sus limitaciones. No es mi caso en relación a mi amigo Eduardo Serra quien hace pocos días escribió un artículo de opinión en El País que bajo el título El Declive de los Estados Nacionales pone en juego, con la habitual maestría retórica de su autor, ideas que me interesan desde hace mucho tiempo y especialmente en estos tiempos en los que las ramas de los árboles (ni siquiera los árboles) no nos dejan ver el bosque. No solamente nos previene sobre el peligro para España de que los Estados Nacionales Europeos se difuminen en la globalización, sino que pone un énfasis, que podría parecer anticuado, en el peligro que corre la idea de Patria. De ahí que en el título de este post incluya la idea de salvapatrias. No es exagerado ni distorsionador pues, después de explicarnos el origen estatal de la superioridad de Europa, nos avisa de que el dominio de lo que llamamos Occidente (Europa y los EE.UU.) está en peligro precisamente por el declive, o decadencia, de esos Estados como tales estados. Como una prueba de esa posible decadencia nos cuenta, seguramente pensando en España, que:

Hasta hace solo unos años, determinados edificios de nuestras ciudades lucían a su entrada el cartel «Todo por la patria» y en las juras de bandera nos comprometíamos a derramar por ella «hasta la última gota de nuestra sangre». La patria representaba la soberanía, el ser (mundano) supremo, y así lo proclamaban solemnemente nuestras Constituciones.
Hoy, muy al contrario, la patria, a la que ahora denominamos «país», cuando no «Estado», ha pasado a ser una proveedora de servicios, fundamentalmente educación, sanidad y pensiones; proveedora a la que maltratamos sin ambages cuando comete el más mínimo error y, por desgracia, los comete con frecuencia.

Visto desde un punto de vista muy poco frecuente en estos campos de ideas diríamos, leyéndole la cartilla a Eduardo, que el impulso visceral que subyace a la idea de Patria y que es algo comunal, es un impulso dionisíaco que, si bien ha estado iluminado por el formalismo individualista apolíneo que subyace a los servicios públicos, está pasando a limitarse a éstos que, sin visceralidad patriótica, dejarían de jugar un papel constitutivo y se limitarían a conformar una maquinaria estrictamente mecánica. Maquinaria esta que, a su vez, parece no funcionar demasiado bien. Nos encontramos con un reloj de pulsera de estos que se dan cuerda a sí mismos aprovechando los movimientos de nuestra muñeca y que empieza a retrasarse por la ralentización de nuestros movimientos y por las averías del conjunto de tuercas que impulsan el movimiento de las agujas. Dioniso y Apolo son complementarios y eso hace que no podamos minimizar la importancia de los aparentemente pequeños problemas técnicos favoreciendo la atención a los impulsos creativos que estarían en peligro en buena parte por esa globalización que, seguramente y dada su naturaleza, no va a poder generar una patria global aunque la idea de una aldea global a la que se refiere Serra refleje su nostalgia así como la de alguno de nosotros respecto a símbolos nacionales, no iguales para todos.

¿Qué hacer políticamente en una situación así? Por esta pregunta yo entendería la duda de cómo podemos hacer política nacional de manera que solucionemos problemas internos, aparentemente menores y, al mismo tiempo, sepamos competir en un mundo global que plantea problemas realmente serios y estratégicos. Y es en este punto en el que Eduardo deja de ser un salvapatrias y se convierte en un político que trata de mantener a la que fue su patria en un estado fuerte no en sí mismo sino como parte de una coalición de Estados que sigan mandando en el mundo. El amigo patriótico se me ha convertido en político elitista que aspira a ser escuchado como un oráculo al que se le preguntan cuestiones que se diría no tienen solución evidente. La élite a la que aspira a pertenecer se eleva por encima no solo de los problemitas cotidianos simples sino más allá de las discusiones rutinarias y nadie más que él puede definir quién pertenece a esa élite.

Yo diría que, en opinión de Eduardo, solo puede estar a la altura de los tiempos de la globalización quien se de cuenta de que hacer política hoy exige una mayor amplitud en el abanico de pactos entre políticos de distintas persuasiones:

Hasta hoy solo había que pactar las políticas por las que nos relacionábamos con otros Estados: la exterior y la de defensa. Hoy es imprescindible pactar también muchas otras: desde la educativa y la de I+D+i a la energética o la medioambiental, pues todas ellas son necesarias para competir con otros países.

Y Eduardo nos dice que aquellos políticos que no se den cuenta de esto no podrán hacer el bien por su país (¿patria?) pues hoy en este mundo abierto se necesita apoyar la competitividad al máximo dejándonos de pejiguerías como serían esas cositas como el Estado el Bienestar o, añado yo malintencionadamente, la desigualdad. Si no renunciamos a utilizar la política como arma ideológica, diría Eduardo, no podremos mantenernos entre los Estados poderosos de hoy en día y esto a la postre nos empobrecerá en el futuro. La política hoy no podría ser populista y habría de ser elitista en el sentido de que deberíamos dejar sitio a gente que se da cuenta de estas limitaciones. Su premio, me parece que entiende y espera Eduardo, es que conseguirán recuperar el impulso vital de la Patria. Pero eso exige de un verdadero político de los que no se contenta con fantochadas que se esmere en la pedagogía explicando las cosas con claridad y que, al mismo tiempo, lleve una vida ejemplar sin caer en el aprovechamiento del poder en beneficio propio.

Soy consciente de que no he incluido aquí todo lo que cuenta Eduardo en su artículo, pero creo sinceramente que no he distorsionado su nostalgia de un mundo pretérito en el que Dioniso y Apolo se daban la mano o su intención de superarla a través de una alta política al alcance de poca gente y en la que la embriaguez de Dionisio ha de ser frenada. No es mi intención polemizar, pero termino diciendo humildemente que muchos que no pertenecemos a ninguna élite, pero tampoco somos unos ignorantes, no queremos renunciar a la embriaguez ni creemos que ello nos vaya a llevar, por sí mismo, a la irrelevancia total. Nuestro reto es todavía más complicado que ese al que Eduardo nos llama a enfrentarnos. Pero es el que me interesa a mi, nacionalista tranquilo, uno sobre el que he escrito muchas veces y sobre el que volveré.

Juan Urrutia

Juan Urrutia 2191 ~ 17 de diciembre de 2014 ~ 1 1

El cine y la televisión españoles

pedro casablancAyer me quedé hasta la una de la madrugada mirando TVE para ver hasta el final la película sobre Prim que ha producido y dirigido Carlos Bardem. Si el espectador no sabe casi nada de la historia de España, la película no se lo aclarará todo, pero le dará una idea y, en el mejor de los casos, le llevará a tratar de aprender algo sobre una época que precede a la Primera República y luego a la Restauración. Pero no era esto lo que me retuvo con los ojos abiertos a pesar de la somnolencia ni tampoco la calidad de la película.

Me rondaban la cabeza ideas sobre el cine español y sobre el papel de la televisión en la vida social. Después de más de un año de escuchar quejas renovadas sobre el IVA cultural y la huida del público de las salas, en estos últimos días nos hemos enterado de que los resultados de audiencia y económicos del año que ahora acaba serán muy buenos. Me pregunto si no tendrá algo que ver el hecho de que TVE dedica fondos a producir películas. E incluso si es quizá posible que el cine español no sea tan malo como en general se proclama. Si será posible que los directores, actores y demás técnicos hayan encontrado una cierta carrera que pasa por el teatro y por la televisión.

Mi sensación es que la colaboración cine/televisión es buena para la cultura y me congratulo de que esa colaboración redunde en beneficios para el sector en general, lo que muy bien podría ser el caso ya que la televisión privada está ya dentro del negocio. Pero si este fuera el caso ¿no nos debíamos preguntar si no sería bueno privatizar la TVE? En mi opinión la televisión debería considerarse como un servicio público para cuya provisión parecería natural, aunque no necesario, la aportación de todos los ciudadanos. Lo que me parece curioso es que gente que opina esto, que se privatice TVE, suele al mismo tiempo oponerse a los nuevos negocios de consumo colaborativo ya sea en el transporte en ciudad (UBER) o en el arrendamiento de pisos turísticos (Airbnb).

Bueno, no lo sé todavía aunque tenga mi voto decidido: quiero una televisión pública y unos servicios provistos de forma compartida y privada cuando se trata de transporte o arrendamientos turísticos. Pero nada de esto es lo que me retuvo ayer ante la caja tonta. Tampoco la calidad de la película sobre Prim que me pareció escasa; sino lo divertido que me resultó reconocer las caras de actores (pocas actrices había) que me resultan familiares de esta serie que una cadena privada (Antena 3) emite ahora en un horario para viejos jubilados. Me refiero a Amar es para Siempre, continuación de Amar en Tiempos Revueltos (de producción pública). Reconocí a Luis Bermejo (Paco en la serie) apenas visible en la película como un sospechoso Gobernador y a Pedro Casablanch, el ayudante del regente Serrano que hasta hace como un mes era Damián Blasco en la serie.

Juan Urrutia

Juan Urrutia 2191 ~ 15 de diciembre de 2014 ~ 1 1

Sistema complejo

sistemas complejosJuan de Mercado, el 08 del 06 del 2012, y usando el conocido chiste de que «hay tres economistas, uno que sabe sumar y otro que no» escribe que, en ciertos temas, hay economistas que parecen no saber sumar. Aplica Mercado esta sencilla idea a varios temas entre ellos esa idea que hoy renace de repartir el trabajo reduciendo la jornada laboral. Ideas como esa, que a un lego le parecerían obvias no lo son tanto si caemos en la cuenta de que un sistema económico es siempre complejo. Esto es lo que decía al respecto:

Los sistemas económicos son complejos. En ellos, cada variable depende de los valores actuales y futuros de muchas otras, las cuales a su vez dependen de los valores actuales y futuros de las primeras. Es más, estas relaciones de dependencia son cambiantes en el tiempo, dado que las decisiones que toman los agentes económicos varían en función de sus expectativas sobre el comportamiento actual y futuro de otros agentes. Es por ello por lo que la evaluación de medidas de política económica requiere el uso de modelos económicos (que, necesariamente, han de ser dinámicos, es decir, han de tener en cuenta el futuro, de equilibrio general, es decir, han de tener en cuenta la determinación conjunta de todas las variables, además de lógicamente coherentes, es decir, adecuados a la cuestión que se quiere analizar).

La apelación a la complejidad de un sistema sin más me pone nervioso y me enfada.

Para empezar porque, si esto es así en un sistema específico cabría preguntarnos por qué no se aplica la teoría de sistemas complejos a fin de encontrar una respuesta. Un sistema complejo suele tener soluciones múltiples y cabría que, en ciertas condiciones, la reducción de jornada tuviera sentido más allá del mero reparto de una cantidad dada de trabajo medida en horas entre más trabajadores trabajando menos cada uno de ellos.

Pero hay otras razones para mi enfado. No se puede pues hablar de sistemas complejos sin plantearse cómo diferenciar entre teorías reflejadas en modelos complejos. ¿Podemos continuar con el falsacionismo popperiano? Según este criterio deberíamos mantener una teoría hasta que se haya probado falsa; pero lo que está ocurriendo alrededor, por ejemplo en Macro, es que se mantienen aunque estén muy cerca de que hayan sido probadas falsas y se mantienen porque el grupo social de quienes practican esta rama del saber es muy poderoso académicamente. Hay pues que abandonar el falsacionismo e inventarnos otra manera de palpar nuestro camino hacia la verdad. Sugiero que consideremos como criterio de verdad no la correspondencia entre la idea y la cosa, sino la idea que más ha costado parir, esa idea que se ha impuesto al grupo a pesar de la dinámica compleja de ese mismo grupo y que está por debajo del poder académico.

Ya comprendo que esta sugerencia no es muy seria, pero a mi edad uno empieza a creer al cuerpo, es decir a lo que se impone a su mente.

Juan Urrutia

Juan Urrutia2191 ~ 18 de noviembre de 2014 ~ 0 0

Dos gemelos

ibarra y petitboEl otoño y la edad son dos factores que, juntos, producen una cierta tristeza y, en mi caso, una merma de mis facultades mentales. Hoy no quiero insistir en mis lloros de viejo, sino hacerles ver que no he perdido todas mis facultades. Hay una que continúa tan viva como siempre. Me refiero a esa capacidad fisiognómica mía que acentúa cada vez más su poder de, no solo reconocer parecidos físicos, y sobre todo faciales, sino de revelar otras afinidades. Fijémonos primero en Amadeo Petitbo y a continuación en Juan Carlos Rodriguez Ibarra. Aproximadamente de la misma edad ambos han sido profesores de universidad a un nivel u otro y mientras el segundo ejercía de político de primera fila el otro pasó por el Tribunal de defensa de la Competencia para recalar luego en el mundo de las Fundaciones. Sus facciones, especialmente la barbilla muestra en ambos determinación y sentido de la realidad.

Juan Urrutia2191 ~ 11 de noviembre de 2014 ~ 1 0

Esta semana

abside burgalésFui a Barcelona y a Marsella siguiendo lo que Susan Miller me predijo. Resulta que vuelvo de este viajecito (del que ya les contaré) y no puedo evitar volver a consultar a mi nueva astróloga para ver lo que los astros me tienen preparado. Es en efecto cierto que estoy pensando en hacer una nueva escapada, esta vez a Bilbao, y me topo con que ella me aconseja que:

… realice un itinerario que además de educativo también sea inspirador.

No se cómo podría variar el itinerario habitual de ida y vuelta entre Madrid y Bilbao, pero supongo que ahí está justamente el reto. Quizá debería no parar en Landa sino entrar en Burgos y recogerme un ratito en la catedral. En caso de que esta visita no pueda ser llevada a cabo, Susan me dice que tendré que ocupar mi tiempo

…con revistas y libros que le hagan viajar mentalmente,

lo que me lleva a preguntarme a donde querría viajar realmente y me contesto que creo que a Uruguay.

Pero me siento inquieto porque no se trataría de un viaje sustitutivo en todos los sentidos ya que mi nueva astróloga termina diciendo que:

… debe asegurarse de que su lista de lectura esté llena de publicaciones que son aceptables académicamente

Pero ¿es esto lo que realmente deseo? Creo que, antes de decidir cómo enfoco esta semana, no me queda otra que concentrarme y reflexionar sesudamente sobre mi viaje recién terminado y de ahí sacar consecuencias académicas.

Juan Urrutia2191 ~ 31 de octubre de 2014 ~ 3 0

Dos reflexiones: Introducción

industrialorgtiroleHace unos días la Fundación Areces organizó una sesión sobre el reciente premio Nobel Jean Tirole, cuya obra fue glosada por David Pérez Castrillo, Gerard Llobet y Luis Garicano. Los dos primeros nos presentaron unas transparencias que dejaban entender muy pronto que Tirole había trabajado, y muy duro, durante cuarenta años, en el área de Organización Industrial y en todas sus subáreas, así como en todos los instrumentos exigidos para su desarrollo riguroso. Su libro, en efecto, continúa siendo, después de hace más de veinte años, una referencia en el área. Faltaba que alguien indicara que también había trabajado en macro y en finanzas; pero Luis Garicano optó por obviar ese área en sí y, prescindiendo de transparencias, disertar sobre la necesidad de entender la simultaneidad, en el estudio del problema básico de la Ciencia Económica, del funcionamiento de los mercados y el de la autoridad, manifestada esta última en instituciones cuya regulación eventual debe ser estudiada siguiendo los pasos del flamante Premio Nobel. Esta última intervención, quizá por su sorprendente formato, me llamó la atención por su generalidad y me sugirió un par de reflexiones que pienso desarrollar un poco en próximos posts. En el primero trataré de resumir un antiguo argumento que desarrollé en un working paper ya antiguo sobre las condiciones bajo las cuales puede ser hasta conveniente la propiedad privada de una empresa de ciencia básica. En el segundo, de carácter más metodológico, indagaré algunas de las razones por las cuales es más difícil el progreso en Macro que en Micro.

Juan Urrutia2191 ~ 24 de octubre de 2014 ~ 3 0

Las ramas viejas y altas

ramassecasaltasEn el último minipost les decía que me sentía seco como la rama de un árbol muerto, sin ideas nuevas y harto de repetir las mismas todo el tiempo. Hoy confirmo la impresión de falta de ideas nuevas y de la continua repetición de las viejas. En mis entrenamientos que practico tres veces por semana, he aprendido que es necesario desconectar unos músculos de otros a pesar de que esa conexión podría venir bien cuando se trata de hacer un esfuerzo especialmente grande. El ejemplo más ridículo de esa conexión es la utilización de los hombros para estirar bien los gemelos. Ejemplo de conexión ridícula, en efecto, pero también de su utilidad, pues a menudo no hay forma de mantener la pierna correspondiente lo suficientemente lejos como para que de verdad se estire el gemelo sin, al tiempo, apoyar los brazos en alguna superficie y cargar los hombros. El resultado de esa ayuda entre partes del cuerpo es que el gemelo no se estira todo lo que podría. Es naturalmente este entrenamiento que practico hace años el que ha hecho de mi un confederalista político: que cada miembro de ese cuerpo que llamamos confederación se las arregle como pueda sabiendo que no es lo adecuado con el espíritu del arreglo pedir demasiada ayuda y que solo se debe contar con un centro aparentemente de sobra y, sin embargo, crucial. Como los abdominales. Pero esto ya lo había dicho aquí, por lo que siento que estoy más seco de lo que pensaba y que no me extrañaría que tuviera que acudir a ese tipo de podador que corta ramas altas amenazadoras mediante una especie de palo rematado por un tijera que se abre y se cierra con ayuda de una cuerda que se maneja desde abajo. Porque estas ideas serán viejas, pero son altas.

Juan Urrutia2191 ~ 23 de octubre de 2014 ~ 2 1

Completamente seco

portada-hoyEl número de asuntos de interés disminuye en proporción a su importancia. Es decir, más se concentra cada periódico en unos pocos asuntos cruciales y menos atención presta a un abanico de asuntos aparentemente banales que, sin embargo, configuran nuestra cotidianidad. Pensemos en el Estado Islámico o en la lucha yihadista en general, en Ucrania y las tensiones secesionistas en el Este, en Europa y su deflación, en el Ébola en África o en España en particular o, si nos sentimos animados, en la corrupción española con el ejemplo ridículo de las tarjetas opacas. Mi problema como bloguero es que de todo esto ya he hablado o no sé decir nada serio o no hay nada que decir. Al final estas cosas dependen de cosas muy básicas. Veamos tres.

  • El origen de la legitimidad, a elegir entre la fuerza o las convenciones o, lo que es lo mismo, Schmitt vs. Kelsen, algo de lo que, realmente, no se puede decir nada.
  • De las rentas (marshallianas) o cuasi-rentas y su erosión o su permanencia, de cuya disipación en el límite de la competencia estoy harto de hablar.
  • De la forma de gobernabilidad, sobre lo que, de manera ex novo solo cabe decir que lo que debe primar es, otra vez, o la fuerza o la convención, y esta última, en este caso, debiera ser el principio de subsidiariedad y la confederación (no necesariamente de Estados) a la que ese principio nos lleva.

O sea, que me encuentro seco como una rama vieja de esas que caen en otoño. Nada que contar, me digo a mi mismo, aunque quizá mañana pueda contar algo sobre La Fille du Regiment con sus nueve dos.

Juan Urrutia2191 ~ 16 de octubre de 2014 ~ 1 5

The Economist 11-17 de octubre

economistMañana llega a los kioskos el nuevo número de The Economist y, como todas las semanas, llegará con algún artículo que merece la pena. El número anterior me resultó especialmente atractivo pues contenía al menos las siguientes cuatro entradas que me interesan y mucho ahora mismo.

En la página 4 comentaba inteligentemente el futuro del libro, cosa ésta que preocupa a los que, como yo, adoramos al libro como objeto.

En la p.39 nos regalaba un bonito artículo sobre el Estado de Colorado, una mezcla única de conservadurismo económico y de progresismo social al ser un Estado tradicionalmente Republicano y rico, pero de los primeros en admitir las bodas de gente del mismo sexo y el uso habitual de Marihuana. Tengo que volver por un lugar en el que fui feliz sin un duro en el bolsillo pero con Alan Ginsberg recitando su Aullido sobre el césped del campus de la C.U. en Boulder.

En la p.65 pone en entredicho el futuro de la banca a no ser que se renueve, justo cuando en el cierre de la reunión de Gijón sugerimos que cabría una utilización inteligente del información que acumulan los bancos a efectos de vender nuevos productos que podrían ayudar a hacer florecer la Sharing Economy al tiempo que lavan la imagen del sector.

Esto se complementa, en la p.69, con el recuadro sobre el Crony Capitalism, ese capitalismo de amigotes que tanto criticamos en esa reunión de Gijón y del que volvimos a predecir ese declive que nos llevará hacia una verdadera economía de mercado no necesariamente capitalista.

Juan Urrutia2191 ~ 15 de octubre de 2014 ~ 0 6

Jean Jacques y Jean

bildo-tirolA muchos de nosotros Francia nos ha dado siempre envidia y nos la sigue dando. A pesar del atractivo indudable de los E.E.U.U. entre los economistas, cuando un colega francés resulta destacado nos sentimos orgullosos, o al menos a mí me ocurre esto.

Me acaba de ocurrir con el premio Nobel que ha recibido Jean Tirole, un jovenzuelo de solo 61 años y que quizá lo hubiera recibido junto a Jean Jacques Laffont si este no hubiera muerto prematuramente. Son dos ejemplares de economista francés educados en el sistema de Grands Ecoles que además, en su caso, son dos grandes constructores de instituciones fuera de París.

Yo conocí a Laffont en California en el verano del 1974 y luego nos tratamos bastante cuando cada uno por su parte intentábamos, junto con muchos otros, crear centros de calidad cada uno en su país y fuera de las respectivas capitales.

Así nació ASSET una asociación que continúa bien viva tal como se puede ver aquí. Y fue a través de esta asociación y de la Escuela de verano de la FUE que tuve algunos contactos con Jean Tirole tanto en Bilbao como en San Sebastián de los que a veces me he hecho eco en este blog. En mis propias publicaciones se trasluce la admiración que he tenido a ambos. En el caso del reciente joven premio Nobel mis ideas provenían directamente de él en el campo de la especulación o de las burbujas pero sobre todo en el campo del gobierno corporativo con la idea de la Stakeholder Society a la que se hace referencia entre otros muchos sitios en el post con el que acabo de enlazar.

A pesar de las enormes contribuciones de estos dos economistas franceses lo que me más me gusta recordar es su terquedad en quedarse en la periferia desde la que irradian sus ideas y su insistencia en no abandonarse en esa periferia mediante un nomadismo enriquecedor.

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